sábado, 10 de diciembre de 2011

Dia de la Inmaculada en Santiago de Compostela

El día de la Inmaculada ya me encontraba en Santiago de Compostela dispuesto a hacer unas cuantas fotos. La pena es que comenzó el día lloviendo y, salvo algunos claros, estuvo lloviendo casi todo el día. No importa; estás en Compostela. ¿Chove, y luego?

El primer sitio al que me dirigí fue al lugar donde comienza la prolongación del Camino hasta la Costa de la Muerte. Esta es la primera de las flechas amarillas que te llevan hasta Finisterre y Muxía.

Como el tiempo no acompañaba y era día principal: ¡adentro de la catedral! Faltaba una hora para que empezara la misa y ya no había un sitio libre para sentarse.

Me entretuve haciendo la visita a la catedral y haciendo fotos de cosas que me llamaron la atención.

Y al fin comenzó la procesión de la Inmaculada Concepción por el interior de la catedral de Santiago.

 Y tras la procesión, con botafumeiro incluido, comenzó la misa. Estaba junto a un grupo de católicos japoneses sumamente educados que incluso me dejaron sitio para hacer alguna foto.

Y después de la misa y la bendición apostólica, a cargo del Arzobispo de Santiago de Compostela, salir a la calle a disfrutar del Obradoiro y hacer mas fotos.

Una curiosa foto, extraída de la cámara web de la plaza de la Quintana, por mi amigo Manuel Rossi. Soy el que está señalado con la flecha.

Por la tarde, como oscurece pronto, me fui a buscar un sitio donde sentarme a leer un libro y esperar la hora de cenar.

Y apenas me siento a leer y aparecen en el mismo lugar unos amigos de León.

Estuvimos tomando vinos por el centro de la ciudad y cenando copiosamente (es que somos de León y cuando nos ponemos nos ponemos) Terminamos tomando líquidos astringentes y charlando de cosas improcedentes en el Pub de las Crechas hasta que nos entró las ganas de sobar la almohada.
Un buen final a esta pequeña excursión por la Costa de la Muerte. ¡Y hasta otra ocasión, Patrón!

De Lires a Finisterre por la playa del Rostro

El día amaneció nublado y con una lluvia muy fina que invitaba a caminar. Poca luz pero interesantes contrastes de colores. Salí de Lires sobre las 10 de la mañana porque antes de esa hora apenas se veía gran cosa, os contaré un poco cómo es el camino hasta Finisterre.


Siguiendo las flechas amarillas abandonas la carretera y, por unos preciosos caminos, te internas en aldeas. La primera que pasas es Canosa.

 Después se pasa por Padris y ya se toma un camino que sube un monte a cuya bajada ya intuyes la playa del Rostro entre eucaliptos.

Fue una pena de mañana pues además de la lluvia fina que caía un fuerte viento desde alta mar levantaba la arena e impedía hacer buenas fotos, tenía que cubrir el objetivo constantemente. No obstante me dí un largo paseo por la playa antes de volver a la carretera camino de Finisterre.

La carretera sube un pequeño alto y ya te enfila hacia la ría de Finisterre. Pequeñas aldeas, como la de San Salvador, se ven a un lado y otro de la misma.

Como llovía un poquito y no estaba yo para andar mojándome enfilé por la carretera a toda pastilla hacia Finisterre. La típica foto del peregrino al llegar a la Cruz de Baixar, al final de la playa de Langosteira y entrando en la villa es de las pocas que hice aquella mañana gracias a un peregrino alemán.

Monumento a los emigrantes en Finisterre.

Ya solo me quedaba hacer alguna foto en el puerto aprovechando un rato en que abrió el cielo y paró de llover. El albergue municipal estaba completo cuando llegué y me alojé en O Centolo que además es un sitio donde se come muy bien.

Hasta otra ocasión que pueda volver a recorrer A Costa da Morte.