sábado, 8 de abril de 2017

El círculo dorado, otro cuento de Loot el prodigioso y familia.


Vengan conmigo a Sumeria Imaginaria y disfruten de un cuento de Loot el pródigo, en meterse en líos.

El círculo dorado

La pasión de Loot


¿Qué había al principio?
Bueno, estaba yo; eso sí lo recuerdo y que al principio la ola era muy pequeña y a las burbujitas que se formaban las llamamos ahora estrellas, pero fue creciendo y en sus remolinos interiores se formaron galaxias estelares y siguió creciendo y las galaxias se multiplicaron en número y tamaño y, bueno, esperando estamos a que la ola rompa de una vez. ¿Cómo pudo producirse tamaño desastre?
Es mi pasión.

Hice girar el anillo dorado sobre la gran mesa de roble y me recosté sobre las orejas de mi gran sillón, como sin mirar, por diversión, y así surgió. El pequeño círculo dorado giraba y giraba y me dio como por pensar: ¿y si cayera hacia la derecha? Bueno, es una posibilidad.
Tendría un, uno, eso es: el uno, y claro podrían ser dos, tres, ¡natural!, y otro y otro más. Pero, ¿y si girara hacia la izquierda y cayese al suelo y lo perdiera? Habría perdido un, o sea, uno, el uno; o dos o tres o… ¡Un momento! Si miro a la derecha puedo tener un anillo tras otro pero si cae a la izquierda pierdo uno tras otro. Todos los anillos del universo.
¿Y qué pasaría si se rompiera al caer?
Tendría medio anillo, o un tercio, o un cuarto o…o habría perdido medio, un tercio, un cuarto…
Da igual, de todos modos mi esposa me asesinaría si perdiera el círculo dorado.
Pero, calla, ¿y si…? El círculo dorado sigue girando imperturbable, ¿y sí…? Si tuviera un anillo y partes de otro u otros, ¿por qué no? si giran lo suficientemente rápido nadie se daría cuenta de su incompletitud pues a fin de cuentas un círculo no es más que un cuadrado girando que a su vez es la unión de dos triángulos que de suyo…
Pero, ¡espera! Si todo son curvas entonces… ¡qué charada, carita de ajo, se te está ocurriendo!, ¿un poco de vino?
Había llovido tanto que hasta las setas estaban hartas de tanto escurrirse cuando a Noer no se le ocurrió mejor idea que ir a ver a su hermano Loot así, de improviso, a ver a qué está jugando. Y entró en su casa silencioso y grácil, como si estuviera cazando gacelas.
− (Pero, entonces, ¿hay naturales compuestos?, ¿y esto a qué nos conduce?, ¡¡esa luz!!) Noer, joder, ¿cuántas veces te he dicho que no entres así en mi casa? Vuelve a la visión humana o sal por donde entraste. Me has dejado pisciego.
−Disculpa hermano pero ¿qué se puede ver con cuatro velas?, ¿y ese anillo?, ¿a qué estás jugando?
−No es un juego, es un experimento, ¡Uff! Me has dejado que ya ni veo el anillo de mi esposa.
− ¿Otro?, ¿otro de tus experimentos?, ¿no queda vino en esta casa? ¡Ah, sí, aquí! Deja eso y toma unos tragos conmigo, vengo calado hasta los huesos. ¡Deja el anillo que gire lo que quiera!
− ¿Tú sabías que existen los naturales compuestos?
− ¿Compuestos de qué? Una vaca es una vaca y una oveja una oveja. ¿Las quimeras de los dioses?, ¿a eso te refieres?
−Ahí tienes un ejemplo palmario; ¡sí!, está bueno este vino.


Un rato más tarde, cuando ya se han servido los dos últimos vasos de la jarra.
−A ver Loot, hermanito, ¿qué interés tienes ahora en contar las cosas?, ¿eso para qué sirve?, ¿no estás harto del templo y sus problemas?
− ¿Que para qué sirve? Pues para saber que cuando te has servido todo el vino de la jarra solo queda el vacío del licor que lo ocupaba; ocho vasos exactos, echa cuentas.
−Pero qué de echar cuentas, ¡echa más vino y llena la jarra! Verás cómo se acaba con el vacío enseguida.
−No te voy a servir más que ya estás pimple; largo para tu casa que tu esposa te estará esperando.
−Pero cómo voy a salir con la que está cayendo y lo oscuro que está el cielo…
−Pon ahora tu visión luminosa y así no te perderás por las calles de la ciudad. Largo y derechito para casa.
¡Pues no te digo que va dando intermitentes! Eso me da que pensar. ¿Cómo estará el anillo?, ¿habrá parado de girar?
Pero allí, a la luz de las cuatro velas, el anillo de desposorios seguía girando, al borde mismo de la mesa pero girando.
Debería tomarlo y volvérmelo a poner pues ¿qué ocurriría si cayese al suelo y se partiera?, ¿en cuántos trozos? ¡Uff! Como pega en la cabeza ese vino; un momento, cuando corto en porciones las roscas de pan que hace Innammuur, ¿qué ocurre? Que corto según el número de comensales que haya en la mesa. Si estamos los dos matrimonios son cuatro porciones pero si aparece la sobrina Innurmushima he de cortar en cinco y si se suma Seet y esposa ya son siete. El pan es el mismo pero las porciones diferentes. ¿Y si se cuela algún gorrón de vecino? Pues que tiene que haber pan para propios y para impropios, a todos les ha de tocar una porción.


Que siga girando el anillo y a ver qué me da por pensar pues cuando nos juntamos a cenar de pensar se piensa poco que todo es beber y cantar. Quizá debería ir a cenar con Noer ya que se bebió mi vino le devuelvo la jugada pero, espera, cortando el pan: mi hermano tiene la costumbre de cortar de su porción para darle un trozo a su perro y la sobrina otra porción para dárselo a su gato; así se llevan padre e hija. Voy a perder la razón si sigo pensando en esto pues cuando nos juntamos muchos nos zampamos varias roscas una tras otra que se dividen en porciones que aún se pueden dividir más. ¿Cómo contarlas?
− ¿Qué haces ahí sentado? Sal fuera, a la puerta, ¿tú has visto cómo llueve?
−Sí, estuvo Noer por aquí y salí a la puerta a despedirle, cae a cántaros. Ya parará, que nunca llovió que no escampó, ¿te parece bien que vayamos a cenar con Innammuur y mi hermano?
−Ni hablar del peluquín, me acabo de secar el pelo y lo tengo que alisar, no pienso salir a la calle con el agua que está cayendo.
−Bueno, pues si no te parece mal seguiré haciendo lo que estaba haciendo.
− ¿Has hecho tu cama hoy? No padre. Así sois los hombres y no cambiáis aunque viváis mil años, no hay más que ver al tuyo.
−Ya aprenderé, estoy en ello, estoy en ello. No me sale tan perfecta como a ti.
Y el anillo seguía girando y girando al borde de la mesa reflejando con mínimos destellos dorados la luz de las cuatro velas.
En los años que tengo nunca vi llover así ni recuerdo habérselo oído comentar a mi padre; parece algo irreal, fantasmagórico. ¿Cómo contar los reflejos de este anillo o las gotas de lluvia? Más parece cosa de locura pero números habrá pues son cosas que suceden, contar como yo relato mis cacerías, ¿sería posible?
Yo llevo la cuenta de los sacos de cereal que se depositan en el tempo de Nannar, los que entran y salen pero ¿y si quisiera contar los granos? Ojo, que muchos granos se parten y tendría que contar los sanos y los que están en porciones, ¿y los que se muelen casi completamente por el peso de los sacos que se ponen encima?, ¿cómo llevar la cuenta de las migajas? O de las estrellas del firmamento.
Yo me limito a meter mi vara de medir en los sacos hasta el fondo para comprobar que no roban en la medida antes de cerrarlos y poner mi sello, pero siempre recibo quejas por las diferencias de tamaño entre los sacos que entran y los que salen cuando yo sé, y todo el mundo puede comprobar que los sellos no están rotos, que son exactamente los mismos sacos y todos llevan mi sello real. (Claro, no les cuento lo del grano que cae al piso inferior y que yo barro para casa)
¿Y ahora qué ocurre?
− ¡Ah, eres tú, sobrina! ¡Qué gran honor para esta humilde casa la visita de la bella Innurmushima!
− ¡Déjate de lisonjas, tío! Y lo que estés haciendo y te vienes a casa de mi padre.
−Lo siento, guapetona, pero no podemos ir. Tu tía se está estirando el cabello o algo así, ya sabes, es su tarde de cuidarse la cabellera.
−Pues, ¡déjala en casa! Tienes que hablar con Noer ya mismo, ¡está como loco!
−O sea, como siempre.
− ¡Que no! que esto es otra cosa, que no sé qué ha visto en el cielo y se ha puesto a cortar árboles con su gran hacha, ¡zis, zas! Ya sabes, ¡para hacerse un barco!
− ¿Con lo que está lloviendo? ¿Un barco aquí? No debí dejar que tomara más de tres vasos de vino; tal vez haya perdido la razón y si voy a ayudarle seguramente me pondrá a contar los árboles cortados, los que le faltan por cortar, y tablas y tablones necesarios para hacer el dichoso barco. Casi mejor que me quedo en casa y espero a que escampe para ir a verle, lo siento sobrina. ¿Me has traído una rosca de tu madre?
−Vas tú mismo y se la pides, que está de unos humos que ni te imaginas, encerrada en la cocina. ¡Cualquiera entra ahora!


Vuelta a la mesa a ver qué se te ocurre y allí sigue: girando como si la energía oscura de algún mago aún más oscuro le impidiera caer de una vez. Esto es algo que a Loot no le gusta nada pues él es más bien del grupo de los luminosos.
¿Cuántos giros habrá dado?
¿Y si me sirviera otra jarra de vino?
Tendré que bajar a la bodega por él. ¿Por qué no parará de girar? Espera, discurre, los giros no son perfectos, tan solo lo sería el primero pero ya los demás los ha ido haciendo levemente inclinado, por tanto, ¿cómo podría contar estos giros imperfectos?
Si es una magia, espera, llena la jarra con este vino negro que al segundo vaso ya te pone de rodillas, ¿y si es una magia la que hace girar el anillo? Cojonudo, está cojonudo. ¡Tan solo el primero de los giros fue real! El que le hice dar yo con mis dedos y, entonces, todos los demás: ¡son irreales! Pura magia oscura. Vuelvo raudo arriba y a dar con el origen de esta magia y cómo actúa.
Esta va a ser buena aventura: llegar a contar y llevar cuentas de las cosas irreales.
¡Acabaré con todos los magos oscuros en cuatro días!
Llegaré hasta la raíz del asunto, atraparé esta magia giratoria, de algún modo geométrica aunque no sea aritmética y llevaré las cuentas con números mágicos, completamente imaginarios, que ¡ahora mismo me voy a inventar!
El anillo sigue girando, Loot meditando mirando fijamente los destellos y con su mano diestra va dibujando con una tiza signos y símbolos sobre la mesa que le inspira esa magia extraña.
¡No solo podría contar los círculos de todo tipo!
Podría contar también porciones de círculos mágicos, y las porciones de esas porciones, podría llevar la cuenta incluso de las curvas y contra curvas que yo mismo crearía mágicamente. Con estas cifras cabalísticas podría no solo crear sino incluso dominar…de un modo imaginario…
¡¡Juá!! Las olas del gran Océano.


−¡¡Loot!! ¡Corre, corre, ven!
− ¿Qué pasa?, ¿a qué viene este escándalo?
−Vamos presto, viene toda tu familia y allegados corriendo y a caballo.
−Ya, incluso Noer iluminando el camino. ¿Qué ocurre?
¡Por la Pureza de la Diosa…!

Los más ignorantes se subieron a la parra de Loot, los más avispados corrieron y corrieron a subirse a la Torre de Babel, ¡ahí va, cómo corre la coja! Dio igual, todos fueron arrastrados por aquella ola inmensa.
Hay quien asegura, aunque no se sabe cómo pudo escucharlo debajo del agua que Noer le gritaba a su hermano:
− ¡Otra de las tuyas! Yo lo vi venir, lo vi venir, pero anduve lento. ¡Estarás contento!
−Lo estaré cuando mi mujer deje de atizarme con la lanza, ya he perdido la cuenta de los porrazos. ¡¡Para ya!!


Fin



 ¿Se puede escribir un cuento con los números? tan solo hablando de números. Pues se me ocurrió el tema y el cuento salió publicado en mi libro Los viajes de Ladmis Pan en el año 2016. Confío que os haya gustado y os ayude a hacer cuentas de aquí en adelante. En este enlace podéis adquirir el libro: