jueves, 22 de septiembre de 2016

Casa de Vida, mi nuevo libro fantástico ya a la venta.

Esta es la portada de Casa de Vida, mi nuevo libro de relatos fantásticos que ya está a la venta en las tiendas on line de Amazon.
Casa de Vida

¿De qué va el relato Casa de Vida?, pues bien va de Egipto pero no tal y como hoy día conocemos o creemos conocer si no muy anterior, nos vamos al origen de tan prodigiosa civilización, cuando aquel territorio no era un desierto sino inmensas praderas y aún no se había construido ni una sola pirámide.


Os encantará asistir al nacimiento de un mundo maravilloso, el nuestro, de la mano de Aminhotep El Radiante y los muchachos mestizos accederéis al parto de una civilización. ¿Mestizos?, sí, mestizos entre diferentes razas humanas, auténticas razas de hombres fuertes, de hombres altos, ¿como de altos? Os parecerían hijos de las jirafas. Y los raptos, los raptos de las hijas de los hombres, y que meses después daban a luz niños misteriosos.


Si hablamos de partos hablamos de ellas; sí, los hombres nos llevamos las medallas pero ellas son las que consiguen que las cosas aparezcan y salgan adelante. Sí, El Radiante se llevó el mérito y generaciones de Radiantes pastorearon el pueblo de Egipto durante milenios pero fue That-Thaz-al Tury, la hija menor de That-Thaz, el gran jefe de las tribus de las montañas del sur, grandes criadores de toros, la que le dio el triunfo y los hijos. Supongo que su aspecto era similar al de la cantante Sade.


También os encontraréis con historias maravillosas dentro de Casa de Vida, como La Guerra de los Dioses, cuando del cielo caían piedras inmensas y en la tierra combatían los hombres fuertes contra los hombres altos. Los fuertes eran verdaderamente fuertes y los altos muy, pero que muy altos. Esto no os lo han contado jamás pero así fue el origen de nuestra humanidad.


Además de Casa de Vida este libro contiene cuentos cortos y relatos fantásticos como Saturno os ama o La decisión del decurión, todo enlazado con reflexiones y chifladuras que a uno se le ocurren mientras toma unos chatos por el Barrio Húmedo. No voy a estar todo el día sentado en la silla y escribiendo, ¡digo yo! Se le pone a uno la cabeza que ni os cuento.


Sí, pesados, sí, también hay otro cuento de Loot y Noer y su prodigiosa familia y los dioses elevadísimos. En esta ocasión todo surgirá de un chinchón, y no parará de crecer y multiplicarse hasta ser más numerosos que las arenas de la playa. No os lo perdáis, es descacharrante y muy ilustrativo.


Es mi pequeño homenaje a los primeros reyes y héroes de nuestra historia humana con todo el cariño y buen humor del que he sido capaz.

Casa de Vida se puede encargar, si sois españoles en este enlace:
Casa de Vida
Espero vuestros comentarios.

martes, 20 de septiembre de 2016

Fin de semana en Cacabelos, Camino de Santiago.

El pasado fin de semana con mi esposa Aurora pasamos el fin de semana en Cacabelos y pude comprobar el increíble impacto que el Camino de Santiago ha tenido en esta localidad. Mi primer paso por la villa fue en 1999, de peregrino a Santiago de Compostela y ya me imaginaba algo pero lo que ví estos días superó mis expectativas incluso actuales.


Una vez llegamos a la villa nos alojamos en el Hostal Siglo XIX y nos fuimos a dar un paseo y recorrer nuestros lugares favoritos. Muy cuidada la villa y la cantidad de peregrinos a esa hora de la mañana era impresionante, una auténtica romería por la Calle de Santa María.


Nuestra primera parada, por supuesto, es a la Capilla de San Roque, el santo peregrino, llena de imágenes devocionales. Por cierto, el Perro de San Roque de Cacabelos ¡sí tiene rabo!. Toma esa; y otra cosa, el año próximo se cumplen 800 años de la peregrinación de San Roque a Compostela; por si alguién tiene idea de hacerle alguna celebración u homenaje. Probablemente el Santo con más templos dedicados en todo el norte de España, por encima incluso de Santiago.

Un sitio que os invito a conocer, está justo a la entrada en la villa, es La Moncloa de San Lázaro. Podéis ver cómo asan los pimientos y los envasan con vuestros propios ojos.


Parar unos minutos, dejar la mochila en cualquier rincón y tomar un vermú de la casa; esos minutos los recordaréis muchos años después. Os lo aseguro. Nos quedamos allí a comer.

Como estábamos de turistas compramos algunas cositas para llevarnos de recuerdo a casa; todo está rico ¡riquísimo!

Al anochecer nos acercamos hasta el albergue de peregrinos del Santuario de La Quinta Angustia para charlar con los allí alojados pero la hospitalera estaba tan atareada poniendo y quitando ropa de los tenderos que ni pudimos tener cinco minutos a solas. El albergue estaba completo y seguían llegando peregrinos. Que sigan hasta Pieros.

¿Andar de noche os produce temor? En Cacabelos no, por aquí ha pasado de cada casa lo mejor. Y les han pintado en las paredes de las calles.


Un lugar para nosotros inexcusable donde hay que entrar a tomar algo es La Cueva del Niño. Después ya iremos a cenar algo en cualquier sitio pero hay que pasar por la cueva.

El domingo por la mañana tenía otras muchas cosas que ver en Cacabelos y no estábamos por perder la mañana de miranda.

Lo primero visitar el Museo Marca, Museo Arqueológico de Cacabelos, donde pudimos admirar la exposición barbitour del artista Bruno Santín. Aurora quedó maravillada con sus obras.

También reconozco mi admiración por tan fenomenal artista supercreativo como Bruno Santín pero la verdad es que aproveché para empaparme de la historia del Bierzo, aquellos astures legendarios que durante años resistieron el ataque del Imperio Romano. Quien sabe, tal vez vuelva a escribir un relato como el de Historia de un talento inspirado en sus hazañas.

Después de callejear por la villa elegimos para comer la pulpería La Gallega, de afamada historia. Ahora también tiene Hostal y Albergue de Peregrinos, y es más, cuando no habíamos terminado de comer ya estaba colgando el cartel de completo. Impresionante el desfile de mochileros y bicigrinos el que vimos este fin de semana.

Por resumir, Cacabelos es una villa excelente donde podéis encontrar hoy día de todo, el trato con las gentes no puede ser mejor y el peregrino que para en ella a las pocas horas puede sentirse uno más de la localidad.
Hasta la próxima Bierzo Prodigioso.

viernes, 16 de septiembre de 2016

La Falla de Ladmis Pan en el Planeta Marte.

Hace unos años comencé a publicar libros de cuentos y el primero de ellos fue Camino de las luciérnagas, en paralelo inicié este blog y un pequeño personaje imaginario llamado Ladmis Pan que de algún modo pasaba por o incluso protagonizaba alguno de los cuentos. Pero tengo otras muchas aficiones, que comento en mi blog Aldaba amiga, y una de ellas es la astronomía. Cuando fue lanzado el observatorio espacial marciano HiRISE, High Resolution Imaging Science Esperiment. me puse en contacto con ellos para participar en The Beatiful Mars Projet.
http://www.uahirise.org/contact/

Fruto de esa colaboración la organización ha tenido a bien nombrar una curiosa formación geológica de la superficie marciana como La Falla de Ladmis. Marcada con la flecha roja.

En esta otra foto podemos observarla un poco mejor.

La Falla de Ladmis se encuentra cercana a la Planitia Chryse, y el cráter Sharopov, entre el Cañón de Valles Kasei y el Canal Norte de Kasei. Kasei es el nombre en japonés de Marte.

Esta es la foto del satélite artificial marciano que HiRISE me ha enviado para estudiar. Se observa en el centro un corte de esa curiosa Falla.

En esta ampliación podemos ver un poco más de cerca esa curiosa Falla de Ladmis. A la espera de más pasadas del telescopio sobre la zona y nuevas fotos os dejo esto para los amantes de la geología marciana y sus maravillas.
En esta dirección podéis descargaros las fotos y contactar con este Beatiful proyecto.
http://www.uahirise.org/ESP_046764_2055

Sigo escribiendo y publicando libros, ya ha salido a la venta Casa de Vida y la próxima semana os comentaré en este blog de que va esta nueva aventura.
¡Va de egipcios!

domingo, 11 de septiembre de 2016

Recuerdos de un viaje a Marruecos en el año 1985

En la Semana Santa del año 1985 dos clubes de montañismo de la ciudad de León organizaron sendas excursiones al Atlas y yo tuve la suerte de conseguir plaza con el grupo deportivo Álamo y así conocer un poco el país vecino: Marruecos.

Yo tenía por entonces una pequeña y vieja cámara de fotos que no pudo resistir esta aventura y como recuerdo apenas me quedaron unas pocas diapositivas que he conseguido escanear. Partimos de León un viernes por la tarde y tras una noche de viaje llegamos a tiempo para cruzar en el ferry a Ceuta, donde paramos a conocer un poco la ciudad y hacer algunas compras de cosas básicas. La noche la pasamos en un cámping de Tánger y bien pronto ya estábamos viajando hacia el sur. Esta foto es comiendo en algún lugar de la provincia de Larache que no recuerdo.

Nuestro objetivo de aquel día era conocer Rabat, la capital del Reino, y visitar los lugares más famosos. Después de unas horas de paseo turístico nos encaminamos hacia Casablanca donde otro camping nos esperaba para pernoctar.

Pasamos todo un día de visita a Casablanca, ciudad que me sorprendió por su modernidad aparente y unas costumbres milenarias. Especialmente recuerdo la visita que hice a su universidad, estupenda, y la charla con estudiantes de ingeniería industrial que me mostraron su facultad. Sí, yo andaba con esas pintas por Marruecos durante el día. Por la noche ya me puse el pantalón largo para ir a una discoteca del puerto, muy cara y elitista, con larga fila de coches deportivos en la puerta y grandes yates en el muelle cercano.

El siguiente punto de parada fue Marraquech y nos fuimos a montar las tiendas en un camping cercano a La Menara. Por supuesto el aquí danzante se pasó toda la tarde y casi noche andando por las calles de la Medina. Impresionante. Con un chaval que me hizo de guía local pude entrar y salir de lugares que daba terror solo ver a los que estaban en la puerta. Pero uno es así.

Nuestro siguiente lugar de paso fue Imlil, al pie de la cordillera del Atlas. Queríamos subir al Gran Toubkal y ahí tenéis a la Expedición Pactra 85 con sus mochilas y una tienda de campaña que yo tuve que cargar por si no había lugar para nosotros en el refugio. Y así fue, tan cargado como iba al llegar al refugio ya estaba completo y tuve que dormir en la nieve con la compañía de Agustín. Lo que más nos retrasó fue el regateo para alquilar burros que nos portearan el material, y que después nos dejaron tirados a mitad de camino. En fin, lo más interesante es que el chavalín que está a mi lado hizo cima en el Gran Toubkal 4.167 metros de altitud, a sus poco más de 13 años batiendo el récord de precocidad. Y no sé si lo sigue manteniendo 30 años más tarde.

Mal que bien pasé la noche a la intemperie, gracias al saco de plumas no me congelé, pero ocurrió algo en lo que no pensé, las bajas temperaturas congelaron y afectaron a mi vieja cámara de fotos y tan solo me queda de recuerdo esta diapositiva mirando a la cumbre con todos mis compañeros arriba y dándome voces para que subiera a la carrera que ya estaban hartos de esperarme.
El carrete ya no pudo darme más fotos con aquella cámara averiada, es una pena. Bajamos a la carrera hacia Imlil y de nuevo llegué el último, más voces pues todos ya estaban subidos al autocar, y fue gracias a tres estudiantes de ingeniería de la universidad de Casablanca que lo conseguí pues en más de un momento mis machacados pies me hicieron pensar que me pasaría otra noche a la intemperie en el Atlas. Vaya jefe de expedición.
Regresamos a dormir a Marrakech y al día siguiente partimos en dirección a la península pero en vez de ir de nuevo por la costa lo hicimos por el interior.

De Marrakech partimos hacia Fez siguiendo el Atlas, paramos a pernoctar en la estación de esquí de Ifrane, muy chula de veras, y después en la Cascada de Ouzoud hicimos otro alto en el camino. Fez, su ciudad antigua, me pareció maravillosa y todavía me parece escuchar a los transportistas locales dando grandes voces para que nos apartáramos y dejáramos paso a los burros cargados hasta los topes por sus estrechas calles. De Fez nos fuimos a Tánger, por entonces una ciudad muy española, casi todo el mundo hablaba corrientemente en nuestro idioma y nos dimos un homenaje comiendo en un restaurante típico andaluz, tal parecía que estuviéramos en Cádiz. También muy bonita ciudad; de nuevo pasar la frontera a Ceuta, y tomar el ferry. Agotador.
Prefería subir el Gran Toubkal en zapatillas de deporte que volver a pasar por semejante frontera. Las mujeres cargadas como burros haciendo larguísimas colas para cruzar a España con sus mercancías. Cuando al fin paramos para hacer noche en El Puerto de Santa María ni me molesté en dar una vuelta por la ciudad. Me llevaba África en la mochila y no quería que se me escapara.
Pena de fotos. Otro día os contaré otro de mis viajes y mis problemas con las cámaras pues a los pocos días ya estaba comprándome una nueva y mejor.
Maravilloso es el Planeta África, y sus gentes.