miércoles, 22 de abril de 2015

Ellas son las protagonistas. Cuento estelar.

Siendo mañana el día de las letras españolas y de San Jorge, un libro y una rosa les quisiera regalar pero no puedo, comparto con ustedes este cuento recién escrito y ni siquiera corregido, espero que sea de su gusto y les anime a leer y escribir. En él he puesto mi pasión por dos estupendas aficiones que tengo: la astronomía, desde niño, y la radio, desde joven. Es que me pasé el servicio militar con una radio a cuestas, y sin más: ¡bienvenidos al programa!


Ellas son las protagonistas

Existe una verdadera historia universal y sus protagonistas son las estrellas. Surgen del polvo, crecen, se desarrollan en varios sentidos y desaparecen a un ritmo de eones llenando con su luz el universo oscuro en el que aparecieron.
Charlaremos hoy con ellas, con algunas que a bien se presten a nuestro alocado interrogatorio pues ya sabemos que hay estrellas blancas, rojas, azules, de muchos colores a nuestros ojos, pequeñas o inmensas, hay marrones que encojen lenta y aburridamente, otras que explotan al alcanzar la plenitud, las hay en fin que tan solo dejan tras de sí un negro abismo donde antes giraban y giraban mostrando su hermosura esplendente iluminando el cosmos inmenso.
Ellas, hoy, hoy y siempre, son: ¡nuestras protagonistas!


Para contentar a los oyentes más madrugadores comenzaremos charlando con una cuásar para ir entrando en sazón pues son o suelen ser muy dadas a la comunicación. Tenemos conexión con Samy, Samy que semeja una pequeña bailarina roja y portentosa que no deja de charlar con todas sus amigas y con quien quiera escucharla:
− ¡Hola, Samy!, encanto ¿Puedes dejar por un momento de rotar?
− ¡No puedo, no puedo, no puedo…dejar de rotar!
−Pero, amor, amor, ¿nos atenderás un momento? ¿una corta entrevista nada más?
− ¿Una entrevista? Sí, pero, ¿para qué es esa entrevista?
−Es para los oyentes de nuestra “Radio Popular Magnífica”, de alcance cósmico gracias a los potentes campos magnéticos de nuestra nueva emisora galáctica.
− ¡Ah! Si es para la radio no me puedo negar, negar, negarrrr…
−Claro, claro, como que eres una cuasar, cuasar, cuasarrrr…
− ¡Soy Samy! La más rápida en girar, girar, girarrrr…
− ¿Es divertido?
− ¡Es fenomenal! Pero no se acerque mucho, dueño de la voz sensual, pues se podría quemar, quemar, quemarrrr.
− ¿Cómo es que brillas tanto, Samy prodigiosa?
−Porque soy la madre de muchas hermosas y ahora voy a cambiar, y cambiar, cambiarrrr…
− ¿Y eso porqué madrecita amorosa? ¿Nos lo puedes contar? Estamos en directo, una emisión universal.
−No os puedo contar pues es un secreto de la forma universal, descarados, ¡A cambiar! ¡A bailar! ¡Bailar! ¡Bailar…!

Bueno, bueno, amables radioyentes damos ya por finalizada la primera y cortísima entrevista y pasamos a los comerciales mientras tratamos de asimilarlo pero ¡no cambien de señal! Tenemos aquí, con nosotros, una invitada excepcional: Miss Estrella Blanca de la Galaxia Tal para Cual. Ahorita volvemos.

¡Ariel, Ariel, Ariel! Todos votar por él. Él sabe mejor que nadie cómo limpiar ese cinturón de asteroides y cometas fuera de órbita que os trae a mal traer.
¡Ariel, Ariel, Ariel! Todos votar por él.


−Ya estamos de vuelta, amables radioyentes, con nuestra estrella invitada: Kiana, reciente ganadora del Concurso de Miss Más Blanca. ¿Cómo se siente nuestra Majestad Coronada de Tal para Cual?
−Pues genial y tal y tal, soy la reina de la belleza pero también absolutamente normal.
− ¿Un deseo que compartir con sus babosos admiradores de planetas y planetoides?
−Pues que reine La Paz Mundial genial y total y cese la discordia entre nosotras las estrellas.
− ¿Lo dice por algo en especial arrebatadora belleza absoluta y final?
−Es por esas viejas marrones que ya no saben cómo enredar a las masas y siempre las consiguen enfrentar.
−Si eso es así disculpe su deslumbrante majestad pero tenemos conexión en directo con doña Marrona Arrugada a la que vamos a interrogar. Un momento, (¿Sí? ¿Tenemos a la doña?)

¡Ariel, Ariel, Ariel! Todos votar por él.


−Disculpe doña Marrona Arrugada de la Galaxia Infernal, se nos coló un comercial, no crea que sea una falta de respeto a su memoria excepcional.
−Confío que no, me sentiríiii…a fataaaal.
−Tenemos denuncias sustanciosas sobre su comportamiento galáctico.
−Serán de esas blancas locas que no saben más queeee derrocharrrr, ¡son unas descocadas!
− ¿Por qué dice tal cosa doña Marrona? ¡Ha creado una expectación brutal! Estamos en directo, usted sabrá…
−Son unas frívolas, ególatras, displicentes, ¡y amantes de la desssnuuudezzz tooootal! Su gestión de los asuntos galácticos va fatal, fatal, faaataaaaal.
−Perdone doña Marrona, no se enfade, usted también fue joven, supongo, ¿no lo recuerda? ¿Cómo era en aquellos tiempos?
−Ay, hijo, qué recuerdos; con mis amigas infernales, ¡siempre brillando! ¡brillando! Y los planetas y cometas girando, girando, girando en torno nuestro, ¡y las envidias!
− ¿Envidias? ¿En sus tiempos?
−Las viejas azules, las azuuules Azul. Unas dominantas, hijo, querían que todo girara en torno suyoooo.
−Y ¿qué ocurrió doña Marrona?
−Que se extinguieron, por avariciosas, sí, eso fue, por avariciosas. No había más joyas que ellas y para ellas, las azules, ¡Cuánto nos hacían rabiar! Tiranas, eran unas tiranaaas.
−Pero ustedes sí que fueron unas buenas gobernantas según cuentan los anales astrales y del más allá.
−Las mejores, ¡sin tener que enseñar, brujas! ¡Esa desnudez! Tan solo sugerir, sugeeeerir. Señoras, somos señoras.
−Bueno, bueno, bueno, ya no puedo aguantar más, estoy plutónica y cachondísima. ¡Nosotras luchamos por La Paz Mundial! No como esas viejas siempre oscurecidas que atufan con su aire señorial.
− ¡Por favor, Majestad Lumínica! Por favor, Blanquísima, por favor, ¡reine el amor frugal!
−Kiana quiere, Kiana quiere: ¡La Paz Mundial!
−Pues haya paz entre ustedes y pasemos a la siguiente entrevista tras este breve comercial.

Ariel, Ariel, Ariel, ¡todos votar por él!


−De nuevo con ustedes amables radioyentes y tengo que anunciarles que tenemos, en primicia universal, a una magnífica estrella pulsante; pero dejemos que ella misma se presente, adelante, ¿doña…?
−T-I-A-N-A
− ¿Perdone? ¿Podría repetir su nombre y bajar el volumen de su receptor? Nos ha soltado un cañonazo que me arden los auriculares.
−T-I-A-N-A
− ¡Uff! Imposible, imposible, corta, corta, me va a reventar los tímpanos.
−Espere un momento, no corte la transmisión, yo le haré la traducción de mi amante pulsante.
− ¿Y usted es?
−Susan, soy Susan; una amorosa estrella naranja.
− ¿Y cómo será posible tamaño milagro?
−Porque lo que Tiana tiene de rápida y potente yo lo tengo de lenta y jugosa, ella absorbe y transmite yo medito y alimento tranquilamente, muy tranquilamente, y así nuestro mensaje extraordinario se expande constante y universalmente.
−Pero, entonces, ustedes, ¿son pareja de hecho?
−De hecho somos un pleonasmo continuado.
−Pero TIANA llevará la voz cantante en su relación, supondremos.
−Pero a cambio tan solo es una peonza calentorra que absorbe y absorbe mi amor constante.
− ¿Y que más haces, belleza? ¿Lo podríamos saber?
−Cuido de mis planetillas y cometillas, no se acerquen demasiado, pues Tiana es una golosa de cuidado, no hace mucho se merendó en un plis plas un planeta azucarado.
− ¡Qué espanto! ¿Y qué ocurrió?
−Que soltó un eructo espantoso, ¿todavía no os ha llegado?
−Pues no que sepamos ni hemos oído…
−Lo sabréis cuando lo oigáis, lo sabréis.

¡Ariel! ¡Ariel! ¡Ariel! Todos votar por él.


−Y tras esta pleonásmica entrevista en el Espacio Profundo Siete volvamos con nuestra Blanca Reina de la Belleza Resplandeciente. Estás arrebatadora pero no te desparrames más o abrasarás la emisora.
−Ya, yo, yo es que sufro pensando en La Paz Mundial.
−Un momento, hermosísima, tenemos una llamada, ¡la llamada! Sí, de La Más Alta Representante de la Comisión General de Estrellas Amarillas de la Delegación del Cúmulo Intergaláctico Sextratos Seis. Adelante, representante:
−Estamos escuchando tu emisión, con tu voz adorable, y también deseamos presentar nuestro más profundo desacuerdo con esa tontona de Kiana Superstar, tan sacrificada ella.
− ¿Desacuerdo en qué rango luminoso?
−Que no eres más que una principianta, princesa, no haces más que enredar con esa tontería de la paz mundial y te eclipsas rápidamente.
−Pues yo me sacrifico y me sacrificaré eternamente por…
−Como que vas a durar mucho, idiota. Sobre todo en pelota picada.
− ¡Más que tú, enana!
− ¿Qué ocurre? ¿Te estás calentando, reinona?
−YO, yo, yo que llegaré a Violeta Pálida ¡y siempre de reina de la belleza! Pérfida minúscula, las de tu clase ardéis de pura envidia, no más.
− ¿Qué? ¿qué? ¿que yo soy minúscula? Como que me llamo Dalene y soy La Más Alta Representante…
− ¡Estás acabada! Ridícula, menguante, insignificante.


−Si me permiten terciar en la disputa, no sabía que el tamaño importara entre vuestras bellezas inmaculadas, mi asombro es mayúsculo, me hacen sentir tan pequeño pero, disculpen, tenemos llegando un mensaje canalizado del Gran Megatrón, nuestro patrocinador más importante, adelante:

Atención, estrellas, atención: Esta es la voz del Gran Megatrón:
Ya está bien de disputas estériles, ustedes nacieron para ser fértiles y prodigiosas. No se soportará por más espaciotiempo este trágala de ir cada una a lo suyo lo cual generaría constantes tormentas solares en sus superficies estelares. ¡Les saldrán manchas! Manchas que a ustedes afean y a los habitantes de los planetas alteran. Pongan fin a sus disputas inmediatamente o tomaré medidas impactantes.
El Gran Megatrón ha hablado, mensaje canalizado por José Gabriel Uriel Arcangelino Gracioso, humilde servidor de la Fraternidad Luminosa.

−Bueno, y después de esta filípica poderosa ¿Qué harán las más hermosas y luminosas…
−¡¡Protestar!! ¡¡Protestar!! ¡Protestar!
−A mí me vale con que me contesten y a nuestra audiencia universal seguro que les encanta, ¡adelante! Pues ya saben todas que ustedes ¡son las protagonistas!
−Gracias elocutivo director del programa, mira, ese de la voz oscura no es más que un machista asqueroso, otro más que se andará ocultando de nuestra luz prodigiosa e inmaculada tras una nube de falacias continuadas.
−No brames tanto, no la pies tanto, que las blanquitas no valéis para nada, enseguida os riláis y tenemos que ser siempre las amarillas comisionadas las que hagamos valer nuestros derechos.
− ¡Atentas! Tenemos una nueva conexión, ¿con quién tenemos el inmenso placer de platicar?


−Soy Olivia, y soy roja.
−Bienvenida Olivia, ya nos estamos sonrojando todos ante su atracción fatal y plenitud de formas, ¿qué desea compartir con nuestra audiencia?
−Soy Olivia, y soy roja, repito soy grande, hermosa, soy roja y… y también me estoy poniendo muy gorda. Ya lo he dicho.
−Gorda, no, por favor, es usted bellísima.
−Ya, pero el caso es que ya no encuentro nada de mi talla, ¡y no paro de expandirme!
− ¿A qué puedo ser eso debido, gloriosa?
−¡¡Porque es una zampona!! Así está de inflada, y de roja.
−Reina Kiana, por el amor solar, no empiece otra disputa radiofónica.
− ¿Por qué no si Olivia es una tragona? Y ella lo sabe, ¿verdad?
−Soy Olivia, soy roja y…bueno, algo glotona.
−Glotona dice la inmensa, ya se ha zampado todos sus planetas y cometas y hasta algún planeta errante, ¿miento, roja fondona?
−…
− ¿Qué responde usted, Olivia, a tan grave acusación de la Blanca Beldad Resplandeciente, nuestra Reina Kiana?
− ¡Glub! Pues, pues algo de razón ha de tener esa escuálida que en su vida ha comido caliente pues me acabo de tomar un bombón. Una enanita marrón glaseé, ¿usted las conoce?
− ¿A las Ferreras Rocher? De toda la vida, en mi casa somos muy finodos.
− ¡Anda, pues mejodo! Me voy a tomar otra que pasa cerca y usted no se abstenga de probarlas que eso a la larga se paga.

Ariel, Ariel, Ariel, ¡todos votar por él!


−Joroba ya con la puñetera cuña publicitaria, se nos está viendo la pluma; despedimos a Olivia y nos rendimos nuevamente ante nuestra Reina de la belleza solar.
− ¿Es usted acaso gallo pues plumas tiene?
−Cacarearé si es menester ante su belleza excelsa, pero, remontemos el vuelo de nuestro programa: ¡Protagonistas! ¿Qué toma usted, reina, para desayunar y mantener su rotundez fabulosa?
− ¿A qué se refiere con “rotundez”?
−Pues a su forma prodigiosa, sus curvas generosas, su superficie sin arrugas ni manchas y… ¡no me muestre más o me arderá hasta el erguido micrófono!
−No le doy importancia a las cositas del comer, tomo helio, mucho helio, y ¡medito constantemente en LA PAZ MUNDIAL!
− ¿Podríamos, ejem, tal vez, contemplar a su majestad en alguno de sus momentos meditativos?
−Ni por mil cometas; conozco bien a los de su especie, siempre prometen, prometen, hasta que se te meten, ¡son unos aprovechados!
−Yo tan solo querría acogerme a su cálida presencia durante unos instantes…
−Tú como todos los demás, ¡con tal de meter lo suyo!
−Comprenda Su Blanca Alteza a este ser ínfimo y susurrante: tan solo me mueven razones puramente reproductivas.
− ¡Uhm! ¿Y entonces nada de mordisquitos y pescozones en mis círculos polares?
−De rodillas rendido proclamo…que no podría resistir tal tentación.
−Bueno, siendo así, ¡lo meditaré! Pero, por supuesto, usted también está a favor de La Paz Mundial.

¡Ariel, Ariel, Ariel! Todos votar por él. Él sabe mejor que nadie como…etc., etc., etc.

−Yo a usted la limpiaría hasta la corona estelar.
− ¿Ah, sí? ¿Y con qué? si se puede saber.
−Con mi enorme…

¡Ariel! ¡Ariel! ¡Ariel! Todos votar por él. Etc., etc., etc.


¡Atención! ¡Atención! Atención todos los radioyentes, nos está alcanzando una poderosa disrupción con un impacto de alcance global y extraordinario.
− ¡Todos al suelo, coño!...
(¡Ehrr! ¿Sí? ¿Y? ¿De qué va la cosa, Santi? ¿Una bomba termonuclear?)
−Ya, ahora, ¡¡Ha sido un eco!! ¡Como un eco! Estamos vivos de milagro, las ondas de choque han puesto la emisora patas arriba, habrá que desescombrar un montón. Pondremos algo de música clásica para los radioyentes mientras arreglamos los desperfectos, ¡saca ya la cabeza de debajo de la mesa!

¡Happy!
It might seem crazy what I'm about to say
Sunshine she's here, you can take a break.
(Pharrell Williams, Happy)

−De nuevo en antena, amables radioyentes, les pedimos disculpas por la interrupción de la transmisión. Ha sido algo inesperado, inexplicable, imposible por tanto de explicar. Ha sido…
− ¿Ya os llego, eh, ya os llegó?
−Me cago ya en la paz mundial, ¿qué ha sido eso? ¿Qué ha sido eso? Me cisco en todos los planetas reunidos, ¡me cagón…!
−Pare ya la insultadera, amaine ese torrente de improperios su Blanquísima Majestad. Necesitamos, eh, sí, necesitamos una explicación racional, completamente plausible, a este fenómeno paranormal de alcance universal.
− ¡Os llegó! ¡Os ha llegado! Vaya que sí.
−Pero, ¿quién esa que está también en antena y gritando no sé qué llegada?
−Susan, soy Susan, ¿me recuerdan? La amante espléndida y lo que os ha llegado es el eructo de Tiana.
−¡¡Pues me voy a jiñar en tu puta…!! Como me ha dejado la corona, ¡como me ha dejado la corona! ¡te voy a partir el núcleo, cabrona!

(¡¡Corta!! ¡¡Corta!! Aunque sea por el cuello.)
¡Ariel! ¡Ariel! ¡Ariel! Todos votar por él. Etc., etc., etc.


− ¡Eh! ¿Sí? Restablecemos la comunicación tras este breve lapsus involuntario en compañía de la encantadora Majestad Blanquísima suponemos que ya totalmente repuesta del, ¡Err!, incidente protoplásmico y anorgásmico.
−Sí, ¡yeah!, ya, pido disculpas a todas, siento lo que he dicho, yo siempre estaré luchando a favor de La Paz Mundial.
−Nos parece a todos muy bien su desafío esplendoroso, perdón, ¿sí? Control nos avisa de que hay nuevas comunicantes, ¿sí? ¡Dos supergigantes azules nada menos! Adelante, ustedes son las Protagonistas:
−Hola a todas, soy Ali, y soy violeta pálida no una simple azul supermasiva y está conmigo mi hermana.
−Hola a todas, soy Kate, y soy violeta oscura pues soy la mayor de las dos, os queremos, os queremos, os queremos a todas y estábamos percibiendo vuestra radiación que aunque mínima parece interesante.
− ¿Y qué nos quiere contar la bella Ali a los atentos radioyentes?
−Estamos muy preocupadas, y mira que somos veteranas de ocho giros completados sobre el eje central de nuestra galaxia lenticular.
− ¿Y eso por qué, encantadora?
−Se lo contaré yo mejor, soy Kate, pues ocurre que estamos a punto de fusionarnos con una enorme, mayúscula, galaxia espiral y tememos perder nuestra identidad.
− ¿Ah, sí? Nos enfrentamos entonces a un caso verdaderamente espectacular.
−Y además no dejamos de procrear, soy Ali, la joven, ¡no paramos de procrear nuevas estrellas! Y las recientes, bueno, las jovencitas nos están saliendo unas díscolas, pérfidas, y unas evanescentes. ¡No les importa lo más mínimo que perdamos nuestra eterna identidad!
−Entonces, ¿qué es lo que desean las recién aparecidas?
−¡¡Fusionarse!! Que nos fusionemos cuanto antes con esa inmensidad en espiral, no paran de llamarnos aldeanas, aburridas, anticuadas, ¡de todo! Solo piensan en divertirse y hacer nuevas amigas, millones de nuevas amigas que creen que encontraran en esa monstruosidad rotante, ¿pero a costa de qué?
−De costa a costa expectantes escuchamos sus dudas al respecto.
−Pues a costa de perder nuestra identidad y sagradas tradiciones difuminándonos en esa vastedad rotante e impersonal.
−Pero no se puede luchar contra lo inevitable y la gravedad, a mí se me está cayendo la baba escuchando su vibrante voz, no lo puedo evitar, y si se van a fusionar háganlo en son de paz y acepten entremezclarse con estrellas ignoradas y fulgurantes de las cuales no saben nada y tal vez puedan aprender mucho y beneficiarse mutuamente. Es una idea.
−Es usted un encanto personal, aunque sea de un género o número un tanto neutro e impersonal, pero díganos: ¿cómo podremos mantener nuestra identidad sagrada? ¡Eh!
− ¿Acaso van a perder su fotosfera? ¿Cambiarán sus coronas solares para seguir modas ajenas?
− ¡Nosotras no! Ali y yo desde luego que no, por supuesto, pero, estas, estas infames alocadas solo quieren conocer cosas nuevas que creen extraordinarias, seguir modas insensatas, en vez de permanecer fieles a nuestra especial constitución.
−Pero, superlativa Kate, y usted noble Ali, que fue blanca como la leche y ahora es azul tornasolado como nuestro agreste mar, lo que ustedes padecen ¡es un oxímoron! En su luminosa oscuridad interior no comprenden que así han nacido y así serán por muchos fundidos galácticos que lleguen a padecer, supongo.
−Eres todo bondad locutor impasible pero más corto que la cola de un cometa en el espacio profundo.
−Necesito remontar de nuevo el vuelo para intentar estar a la altura de vuestra estructura atómica, reitero de nuevo mis disculpas.
−Tiene usted una voz tan estupenda que me gustaría oírle incluso diciendo: ¡estrella de neutrones!
− ¿Y si le dijera, lúbrico de mí, que tiene usted una corona estelar de unos suaves tonos iridiscentes con unas formas fractales adamascadas que enamoran perdidamente a quien la mira?
− ¡Es que estoy…! ¿Me está usted observando ahora?
−Nada más respeto que la intimidad de una estrella, a su polo inferior, babosamente, rendido.
−Zalamero. (Si no fuera por mi hermana, que es una controladora, le invitaría ahora mismo a darse unas vueltas por mi campo magnético)
− ¡Err! Me queda un poco lejos, pero quien sabe, tal vez, tras la próxima supernova nuestros corazones de litio puedan estar aún más cercanos.
− ¿Usted sabe por qué les pasa eso? A las que estallan.
−Es misterio profundo para mí y nuestros oyentes.
−Por pura gula, yo te lo digo y Ali también, les gusta tanto comer y comer que cuando no tienen nada cerca ¡se comen a si mismas! Y explotan. Eso en nuestra galaxia no ha pasado nunca, somos de costumbres férreas y tradiciones incólumes.
− ¿Nos vendrás a ver, locutor? ¿Pronto? ¿Prontito?
−Nada me gustaría más mamar que su excelsa luz Ali reluciente pero mis otros deberes me reclaman, por ahora.

¡Ariel! ¡Ariel! ¡Ariel! Todos votar por él. Etc. etc., etc.


No podemos despedir este programa, que hace el número trece millones trescientos veinticuatro mil doscientos cincuenta y ocho sin agradecer inmensamente la compañía de nuestra Blanquitud Majestuosa y Prodigiosa, ¿alguna cosa, Kiana?
−Bueno, pues, nada más que: ¡os amo!
−Y así despedimos el programa recordándoos como siempre nuestro lema: ¡Ustedes son las protagonistas! Hasta el próximo.
Fin de la emisión.

A micrófono cerrado.
− ¿Te encuentras bien?
−Estoy padeciendo, Santi, desde el zambombazo una onda contráctil en mi interior que está llegando a lo más profundo, pero recto, recto.
−Eso va a ser un caso de peristaltismo masivo, mira bien no te vuelvas de nuevo radiactivo que luego no paras de emitir a todas horas y estoy más que harto de oírte.
−Esto va a ser de tanto madrugar. Nos vemos mañana que me voy a jugar con las pelotas y el palo.

−O sea, que quedaste con Kiana, ladrón.

Vaya con este cuento mis más rendido homenaje a don Luis del Olmo, extraordinario periodista y locutor al cual he estado escuchando sus programas desde que era un niño.
Y para quien nunca haya escuchado sus programas les pongo un vídeo de muestra, no se lo pierdan.



Y este otro que dieron en primicia mundial de un caso verídico.