martes, 29 de julio de 2014

Antiguo Camino de Santiago: De Robles de la Valcueva a La Robla.

Ayer estuve repasando la mitad de la etapa Boñar-La Robla del Antiguo Camino de Santiago. Lo primero que tengo que decir es que se conservan bastante bien casi todas las señales y flechas amarillas del trayecto por lo cual el trabajo realizado por nuestros amigos vizcaínos no hay caído en saco roto.
El Antiguo Camino de Santiago aprovecha una serie de valles bajo la Cordillera Cantábrica que ya era bien conocida en tiempos de los pueblos hispanos anteriores a los romanos; estos se limitaron a poner piedra sobre piedra por las viejas rutas desde el noroeste de Hispania a la Galia. Los Suevos y los Vándalos anduvieron por ella, después los Visigodos hasta la llegada de las razzias de los mahometanos.
En tiempos de Ordoño I y su hijo Alfonso III se protege toda la línea de la Cordillera y se repuebla Astorga, León, Amaya y La Bardulia; comienzan a tener paso franco los peregrinos de ida y vuelta a Compostela por todo el norte de España. Pasarán siglos hasta que el Camino se desvíe por Nájera, Burgos, Sahagún, y León.
Vayamos con el paseo, el Viejo Camino de Santiago nos espera. Se puede llegar hasta Robles de la Valcueva bien siguiendo la carretera autonómica desde Campohermoso, que es como está marcado y es por donde, aproximadamente, iba la calzadilla romana como aún recuerdan las gentes del Valle de la Valcueva, o desde Aviados por el monte pasando por la Peña Cantable y la mina La Valenciana; en este segundo caso se llega a Robles por el camino de la fuente del piojo. En la segunda de las fotos se ve el final de este camino que viene desde el valle que se ve al fondo. Se anda un par de kilómetros más pero por el monte. En esos montes existieron pueblos que fueron repoblados por moros traídos a la montaña leonesa por los reyes Fernando III el Santo y Alfonso X el Sabio desde Andalucía; su memoria, la de moros y de peregrinos, como la del Antiguo Camino también se perdió en las leyendas del Viejo Reino de León.

Una vez en el centro de Robles de la Valcueva aparecen un par de opciones para continuar la ruta. Estamos junto a la iglesia de San Martín, hay bares cerca.

Podemos seguir de frente por la carretera, es como está marcado. Pero es caminar por el arcén de la carretera autonómica.

O podemos bajar hasta la Ermita de Boinas; es una pista forestal entre prados donde pastan las vacas. Caminas a la sombra en pleno verano lejos del mundanal ruido.

La pista continúa camino hasta llevarnos al viejo puente sobre el río Torío y la carretera abandonada. Serán unos 500 metros más de andadura que por la carretera autonómica pero me parece que merece la pena conocer este precioso paraje de Boinas. Ahora nos queda la subida a Naredo de Fenar.


En el alto podemos parar a refrescarnos o comer algo en el singular Rancho Canadá. Atrás dejamos ya la Puerta de Galicia, por la que entramos en Cistierna, la mole de Peña Galicia que nos ha estado acompañado todo el trayecto desde Boñar, y continuaremos hacia el oeste por el Camino de Galicia.

Dejamos Naredo de Fenar a la izquierda y continuaremos por la carretera autonómica. Tiene un poco de arcén y se puede caminar bien. Entramos en el Concejo de Fenar, que ya tuvo Fuero propio en tiempos del rey Fernando I, en el año 1042. También en este valle se tiene memoria de haber sido repoblado primero por mozárabes y después por moros; que con el tiempo se convertirían al catolicismo.

Tras un kilómetro de carretera llegamos a Robledo de Fenar, ¡atención! Unos cartelones y alguna flecha semiescondida bajo las peras nos indican que dejemos la carretera. Ya no volveremos a pisarla hasta la entrada en La Robla. Pasamos al lado de la iglesia de San Torcuato y seguiremos bajando hacia las vías del tren.


Una pista forestal a la sombra de los árboles nos lleva hacia las vías del tren; no es necesario pasar por Solana de Fenar, como está marcado con las señales, pues entonces continuarías por la carretera. Solana quedará a nuestra derecha mientras bajamos hacia las vías del tren. No nos alejamos mucho, tenemos el pueblo a la vista, pero nos separamos de la carretera para andar por los campos.

La pista nos baja hasta un paso a nivel, ¡que no cruzaremos! El camino a seguir es que el que continua hacia el oeste, subiendo hacia Candanedo de Fenar. Todo el rato caminarás por prados y entre árboles. Si cruzáramos el paso a nivel nos iríamos hacia el robledal del fondo. Candanedo está tras esos árboles del fondo.



El camino nos lleva hasta Candanedo de Fenar. Si queremos podemos continuar de largo hacia La Robla pero si apetece podemos subir hasta la carretera por la Calle Real hacia la Plaza de La Fuente y podremos admirar la iglesia de San Miguel y su curioso campanario. De frente, al otro lado de la carretera, hay dos bares donde podéis tomar algo. Pero después hay que volver a bajar hacia el cementerio. Lejos de la carretera. Es una opción el subir al centro del pueblo.
Para los bicigrinos una señal en la parada de los coches de línea les indica claramente que bajen hacia las vías del tren y abandonen la carretera.


Hace unos años los arqueólogos encontraron en las afueras de Candanedo de Fenar los restos de dos hornos que utilizaban los legionarios romanos de la Legio VII Gemina para realizar todo tipo de objetos de barro, desde ladrillos hasta cualquier utensilio de cocina.

En la bajada de nuevo hacia las vías del tren pasaremos por la ermita y cementerio de Candanedo de Fenar. Al fondo vemos el monte del Castrillo de Fenar donde ya en tiempos de los astures había una fortificación pues este camino siempre, estamos hablando de milenios, fue una zona muy transitada. Los romanos destrozaron el castrillo astur pero quedó la memoria del lugar y el hecho.


Toda la ruta desde que entramos en la provincia de León transcurre a la sombra de castillos y fortalezas; muchos de ellos levantados sobre o cerca de otras fortificaciones de los tiempos de las guerras de cántabros y astures contra los romanos. Aún faltan muchas torres defensivas, fortificaciones, por catalogar. En este plano podéis ver algunas. Si exceptuamos los castillos de Luna y Gordón, que protegían los caminos de Asturias, podéis ver que los demás estaban situados en la línea que marca el Antiguo Camino de Santiago. Las órdenes militares de los Caballeros de San Juan y del Templo defendieron algunas de ellas y tuvieron sus propios hospitales de peregrinos a lo largo del Camino.
Cuando Alfonso VI reconquista Toledo y lleva la frontera más allá de la Cordillera Central es cuando se comienza a abandonar el antiguo Camino bajo la Cordillera Cantábrica. Pero siempre fue una ruta conocida y transitada. El ferrocarril desde La Robla a Valmaseda y Bilbao coincide en muchos puntos con esta ruta que tratamos de daros a conocer.

La pista forestal nos conduce directamente hacia el segundo paso a nivel sobre las vías del ferrocarril La Robla-Valmaseda. Esta vez sí cruzaremos al otro lado. Ya a lo lejos vemos asomar las torres de la fábrica de cementos La Robla. El final de etapa está cercano.

A nuestra derecha dejaremos Rabanal de Fenar, al otro lado de las vías del tren y en la carretera. Nosotros seguiremos bajando por las praderas.

La pista continua su avance dejando ahora Brugos de Fenar atrás y a la derecha; subiendo un poquito por una zona de robledal nos bajará después hacia La Muria y la carretera de entrada en La Robla. Donde hay un estupendo albergue de peregrinos donde podéis pernoctar.

En La Robla se cruzan el Camino de San Salvador de Oviedo con el Antiguo Camino de Santiago y están ya acostumbrados a ver peregrinos. Es una villa donde podréis aprovisionaros de lo necesario para las siguientes etapas: el Valle de Alba, las Omañas, etc.
Es una auténtica preciosidad el Antiguo Camino de Santiago, sin desmerecer otros ya bien conocidos, el Camino Francés, la Vía de La Plata, el Camino del Norte, etc, Este es el Camino de Santiago más bonito que existe; es agreste, desconocido, está casi todo por hacer, por explorar, ¡Una maravilla! Caminar en estos días de verano a la sombra de los árboles, por praderas, y la mayor parte del tiempo lejos del tráfico de las carreteras me parece algo impagable en los tiempos que corren.
Los romanos construyeron una serie de caminos para comunicar su gran campamento en Hispania, la Legio VII Gemina, con el mar. Una de las calzadas subía siguiendo el río Bernesga hacia los puertos de la Cordillera Cantábrica para después bajar al puerto de Gijón. La otra partía siguiendo el río Torío y al llegar al Valle de la Valcueva continuaba bajo la cordillera hasta Juliobriga, Valle de Campoo, cercano a Reinosa, pasando por Aguilar de Campoo, para después bajar al mar en el puerto de Suances, o continuar hacia Pamplona, la Pompelo de los romanos. Por estas rutas ancestrales caminaron los primeros peregrinos a Compostela.

Este es el plano de la ruta seguida. Falta el paso por la ermita de Boinas pero no me entraba y además no tiene pérdida.