viernes, 14 de febrero de 2014

Lecturas de fin de semana. Un par de capitulos de Atencion frotadores: ¡ondas de choque! ¡ondas de choque!

Este fin de semana, tan lluvioso y extraño, os propongo la lectura de otro par de capítulos de mi novela Atención frotadores: ¡ondas de choque! ¡ondas de choque!
Los tripulantes han pasado ya por el sistema estelar Sirio y van camino de Epsilón Erídano, otra estrella lejana, un largo trayecto les queda por delante; de nuevo meses y meses encerrados en su ratonera espacial. ¿Cómo responderán? ¿Volverán a las rencillas y putadas? ¿Habrá muertos en este trayecto?
Leer este par de capítulos y descubriréis cómo responde lo más granado de la juventud actual; no son unos mindundis, son lo mejor de lo mejor.

Mirando adelante sin rencor alguno

Seis horas más tarde todos los viajeros se hayan reunidos de nuevo en la sala de control. En las pantallas tan solo aparece la imagen de un pequeño globo colorado; ya han vuelto a superar de nuevo la velocidad de la luz. El asistente parece haber recobrado la cordura y han retirado las mantas térmicas que cubrían los equipos; la temperatura ambiente ha bajado ligeramente de los 30º C y todos se han desprendido de las fundas protectoras; caminan semidesnudos por la nave. Están deshechos física y síquicamente.
−A ver, asistente, explícanos en pocas palabras qué nos espera ahora. ¿Qué tenemos por delante?
−Seguimos imperturbables y precisos nuestro camino a las estrellas. Nuestro próximo objetivo es cruzar el río Erídano.
− ¿El río Erídano? ¿Qué dices? Pájaro de mal agüero. ¿Nos vamos al Hades después de pasar por el infierno de Sirio?
−Correcto, Monserrat. Procuraré no ser su Faetón y la experiencia pasada nos servirá a todos de gran lección. Nos espera por delante una zona de grandes nubes de gas y polvo galáctico; ignorada densidad de materia oscura. Fluctuaciones constantes serán inevitables; intentaré que no superen el 30% como he venido haciendo hasta ahora. Navegación de cabotaje.
−Mírame, ¡mírame! bicho; que yo entiendo un rato de astronomía. El río Erídano es una constelación formada por más de una docena de estrellas y unas cuantas galaxias muy lejanas ¿Dónde nos dirigimos exactamente?
−Disculpe mi prosapia, María; sus conocimientos fueron de gran ayuda para sobrepasar el sistema estelar de Sirio. Próximo chekpoint es la estrella conocida como Épsilon Erídano.
− ¿Épsilon Erídano? Ya, claro, lógico, está ahí al lado.
− ¿Cerca? María, ¿de qué distancia estamos hablando?
−Se encuentra a unos 10.5 años lux del sol. Pero de Sirio…, es aproximadamente la misma distancia que hemos recorrido desde la Tierra.
− ¿Otros seis meses? Se levanta la sesión; tengo cosas que hacer.
−Nos vamos todos, Juana; me apetece hacer algo especial. Hay un par de lubinas que me están diciendo: ¡cocíname!
−Eso sí que es buena idea, Iñaki. Recogeré unas cuantas verduras; tenemos gran cantidad de zanahorias que podemos aprovechar ya mismo.
Una hora más tarde todos los tripulantes están entrando y saliendo del salón comedor, poniendo la mesa, trayendo cosas del almacén, y charlando sobre las horas pasadas. Cosme les presenta, en absoluta primicia estelar, su último robot montado (¡Y que funciona!) en este caso puede ser de gran utilidad: es un robot aspirador. Circulará por la planta baja recogiendo polvo de todos los rincones del suelo.
−Solo tenéis que abrirle la puerta al pasar y os limpiará el suelo del cuarto.
− ¿Y para los del piso de arriba? ¿Nos harás otro?
−No será necesario, Marta. En cuanto proteja el hueco de la escalera, para que no se caiga por él; será cuestión de cambiarlo de planta de vez en cuando. Limpia y abrillanta los suelos.
−Es una idea muy buena la que has tenido; ya decía yo que pasabas muchas horas metido en el taller.
−Mucho mejor fue la tuya, María, de tapar con mantas de aluminio los equipos y a nosotros mismos. ¡Y que a nadie se le ocurrió mirar en las estanterías altas de los armarios! Si hay de todo. ¿Qué habrá en las superiores?
−Ya, están cerradas magnéticamente; pero ahora tenemos a nuestra disposición una equipación como para pasar meses subiendo picos en el Himalaya. Y nosotros pasando frío cuando…
−Pero encontramos la manera de combatirlo…
−Quita esa mano de mis gluteus máximus (¡después de la siesta vienes a verme!)
−Yo lo que peor llevé en esta crisis (disimula) fue los calambres en las piernas. Tantas horas sentado al ordenador; parecía que tenía las piernas de madera.
−Pues yo los olores; ya sabes, las embarazadas tenemos el olfato muy agudizado, y cuando la nave nos dejó en situación de emergencia, con todas las puertas abiertas, entre el calor y los olores me puse fatal; pero fatal. Quise seguir todo lo posible en la consola de mando pero el tufo que llegaba de los baños y el invernadero me tumbaba. Ya traen la cerveza. ¿Está fría?
− ¡Helada!, corazones, ¡cerveza helada! Una rubia fantástica.
Resilencia, la resilencia es la virtud que sobresale en sus perfiles personales; combarse y no romperse, volver a empezar una y otra vez; algo tan solo al alcance de los seres humanos. Las nubes de gas y polvo galáctico son intensas en la zona que vamos a atravesar; será una navegación simpática. ¿Cuánta lux podemos soportar sin desmadejar vergas y jarcias de la nave? Calcularon que soportaría un máximo de 40 lux por un corto tiempo. ¿Qué lux tenemos ahora? Un instante, lo calculo. Déjalo. ¿Quieres que te cuente algo de cómo les va a los tripulantes con las vergas? ¿Humor escatológico? No está a mi alcance. Pero sigue aprendiendo su lenguaje simbólico y después me lo pasas.


Humanos y sus creaciones mecánicas; solo Dios sabe si algo bueno puede salir de esa conjunción casual. Ante la dificultad no vale el desánimo ¡Ofende al Creador! Como diría Juana. Les quedan meses por delante hasta llegar a la próxima estrella. Bueno, eso es lo ellos creen. Tripulantes. El universo se expande y nada es igual al instante anterior. Las cosas cambian constantemente. Ya pillarán el concepto.

Descenso al Hades

Una de las virtudes de la lógica difusa es razonar por aproximaciones; a falta de certezas absolutas y precisas bien está aproximarse todo lo posible a la verdad. De cometer errores nadie está libre pero reconocerlos es buena virtud y mejor aún tomárselos con una sonrisa en los labios.
−Ten, guapísima; un zumo recién exprimido. ¡Mejorará tu vista y conservarás ese dorado de playa que luce tu piel!
− ¿Qué me dices? ¿Envidia tú? Yo lo que adoro el rubio que tienes. Si pudiera fabricar un tinte intentaría conseguir el tono que tienes.
−Tenemos zanahorias a montones; será la manera de acabar con ellas rápidamente. Sus carotenos harán que tu rostro vuelva a resplandecer y si vuelves a echar tu famosa mirada lujuriosa seguro que volverán a caer rendidos a tus pies.
−Eso, encima recochineo. Estoy hecha un desastre.
− ¿Interrumpo? No entiendo su léxico florido; especialmente el que usa usted, Isabel; ¿qué quiere decir recochineo? Tengo cargados seis diccionarios y todas las reglas gramaticales del…
− ¡Olvídanos! Es gramática parda y nunca estará tu alcance. ¡Desaparece!
−Deja este fantasma luminoso y bajemos al comedor. Te decía que me encanta tu cabello.
−Ya te oí, Ruth; te cambiaría ahora mismo la melena por el tipazo que tienes. ¿Cómo lo consigues? ¿Y ese tono tan bonito de piel?
−Son los genes; no hay misterio alguno en ello. Mi madre fue Miss Venezuela y todavía levanta las aceras cuando camina por la Gran Vía. ¿De verdad que no usas tinte alguno para el cabello?
−Heredé el cabello de mi madre; es sueca.
− ¿Sueca? ¿Y tu padre?
−De Málaga. El hombre más cariñoso y comprensivo del universo. ¡Si él estuviera aquí! Conmigo. Y no estos vacas…
−Le echas de menos; os lleváis bien.
−Es imposible llevarse mal con él. ¡Tiene un gracejo! Te ríes constantemente a su lado.
−Pues, perdona, y que no te parezca mal, eso no lo heredaste.
−Ya, ya; no solo tengo el cabello si no también el cerebro de sueca. Conmigo pocas bromas.
−Te sale el alma vikinga por menos de nada. ¿Qué te pasa? ¿Hemorroides?
−Correcto; pensé que me libraría pero estoy ya de seis meses. Es un tormento que no te imaginas.
− ¿Conoces el remedio de la patata?
−Y el del tomate. ¿Por qué no cargarían una sencilla pomada en la enfermería? Tenemos hasta cosas para el cáncer.
−Bueno, pues entonces hice bien en preparar dos litros de zumo de zanahoria.
−Y más que habrá que hacer porque no soy la única que las está padeciendo.
−Mi niña, mi nórdica guapísima.
−No empieces, boa, que no estoy para bromas. Tú sí que eres una niña a mi lado ¿Cuántos tienes?
−Había cumplido 24 días antes de embarcar ¿Y tú?
−Voy a cumplir 27.


¿Es interesante lo que están comentado? Algo sobre humanos padecimientos; en cuanto abandonaron Control cambiaron su lenguaje. ¿Por qué mienten respecto de su edad? Según sus perfiles, su edad correcta es 25 y 30 respectivamente. Ellos lo llaman cosas de mujeres. ¿Les resultaré irritante? ¿Por qué me rechazan constantemente? Así nunca avanzarás en la comprensión de su lenguaje. Prueba con el tono jocoso; de humorista de comedia. Buena idea. A ver que se cuentan estos dos.
− ¿Entonces te parece bien la idea de Luis de volver a los dos turnos de 12 horas?
− ¿Y por qué no? Mi Cosme cosmonauta y guapetón; nos hemos quedado con los dos grupos que ordenó hacer el ordenador (¿nos estará manipulando una inteligencia artificial?) ¿Para qué vamos a estar cambiando cada 6 horas?
−Claro, si vamos a estar otros seis meses dando tumbos… Volvemos a lo de antes; la nave en piloto automático y nosotros girando como peonzas; durmiendo pequeñas siestas y dando cabezadas en cualquier mesa.
− ¿Recuerdas cuando empezaron a salir rayos láser del ordenador hacia el techo? Estabas conmigo.
−Sí, lo recuerdo bien. Este cacharro se volvió majareta; seguramente debido a la radiación combinada de los dos Sirio.
−No es un computador como los que estáis acostumbrados a ver y manejar.
− ¿Qué dices Marta? ¿Qué has podido averiguar?
−Lo que tenemos arriba, cada vez estoy más segura, es el primer superordenador cuántico de la historia. Sus equipos de procesamiento se comunican mediante rayos láser.
− ¿Rayos láser?
−Sí, María, láser; por eso cuando se calentó soltaba rayos por todas partes. No temáis, son inofensivos; todo lo más, si vuelve a ocurrir, es que tendremos que ponernos gafas de sol para andar por Control.
− ¿Me estás diciendo que nuestro gobierno, (imposible) una empresa multinacional ha conseguido el primer ordenador cuántico de la historia y no se les ocurre nada mejor que empaquetarlo, y a nosotros con él, y mandarlo a las estrellas?
−Por ahí van los tiros. Yo trabajaba en el Centro de Competencia de León para la Hewlett-Packard; cuando estaban montando un superordenador de los más potentes del mundo, y oí hablar de gente en Alemania y otros sitios trabajando en un cacharro cuántico. ¡Pero tan pequeño no puede ser! ¿Sabéis que pienso?
−Dinos, dinos lo que quieras; tú eres el informático del equipo.
−Que lo que vemos es tan solo la punta del iceberg. Si os dais cuenta, entre este techo y el suelo del piso de arriba hay dos metros de espacio.
−Sí. Lo vemos cuando subimos o bajamos por la escalera; Tadeo supone que puede haber un reactor nuclear o algo así escondido.
−Lo que habrá es la parte oculta del superordenador; tengo que seguir apretándole las tuercas a ese engendro cuántico. Hay algo que estoy intuyendo y estoy cogiendo un cabreo impresionante.
− ¿A qué es debido? ¿Te hemos hecho algo?
−Vosotros no: el puñetero Monstruo de Franquenstein que tenemos encima.
−Ya; ponía música y no dejaba descansar. Alarma por aquí, alarma por allá. Leds rojos por todas partes. A oscuras.
−Eso no es lo peor. Me parece que nos la metió doblada con lo de la radiación. Era solamente luminosa la que llegaba a sus equipos de observación y nos obsesionó con el tema; no necesitábamos en absoluto los trajes de plástico. Este ordenador funciona con luz y el exceso lo trastornó; pero para nosotros no había peligro alguno. Incluso se podía dormir.
− ¡Y nos pasamos horas sudando como caballos! No volveré a hacerle caso jamás.
−Voy a consultarle algo que le saque de la tontería que maneja últimamente.
−Pídele datos sobre planetas extrasolares; eso le pone como una moto.
−Seguro que me pone música del Alto Volta o algo similar. En la cocina tenéis comida recién hecha; Montse se está portando estupendamente desde que dejamos Sirio atrás.
−Será el embarazo; que lo lleva muy bien. Gracias por avisar; vamos a mirar que ha preparado.
− ¡Umm! ¡Qué bien huele! ¿Qué nos has preparado Montsita?
− ¡Ah! Hola María, y el burrancano ¡ten cuidado con él! Verás, aquí tienes un revuelto de setas de San Jorge que me ha quedado de rechupete, y una ensalada caliente de espárragos trigueros, pimientos, cebollas, tomates, con ¡vieiras! También unos champiñones rellenos ¿qué es eso que suena? ¿Ya está otra vez el fantasma majareta con la música?
−No, he sido yo. Es para que no escuche nuestras conversaciones ese monstruo galáctico. Os dejo, voy a poner la mesa. Me llevo la ensalada.
− ¿Por qué le llamas burrancano? ¿Qué te hizo?
−Aquí no te lo puedo contar; que estoy haciendo comida. Os veo muy juntitos últimamente.
−Bueno, ya; es una cosa profesional. Me quiere ayudar a conseguir melatonina de algún modo. Agotamos todo el cacao que había en el almacén.
− ¡Oh! ¡Eso sería fantástico! Reconozco que me pasé con los pasteles de chocolate. Los problemas de sueño, a este paso, pueden hacerse crónicos. Te ayudo a llevar la comida y os dejo; me voy a descansar un rato.
− ¿Qué estás viendo en la tele?
−Vídeos musicales del grupo Queen
− ¡Ja!, el que está gaga es el cuántico ese de arriba.
−No lo sé; pero sí que estoy preocupado por sus últimas reacciones. No sé apenas nada del tema. Consultaré en los bancos de memoria sobre un ordenador de ese tipo. Tal vez le pueda meter mano por algún sitio.
−A mí lo que me preocupa son las fluctuaciones de gravedad; cada poco sufrimos alguna, aunque ahora son mucho más suaves. Estoy tratando de observar su influencia en el acuario; a las plantas no parece afectarles. Pero el marisco…, no sé.
− ¿Por eso pasas tanto tiempo ahora en el invernadero?
−Cuando no está Juana; se está volviendo feroz. ¿Qué le pasará a esa tía? ¡Qué ricos los champiñones!
−Ya; echó a Saúl de su lado y no sé con quien se frota ahora.
−Ahora con ninguno. Hazme caso: ni la roces al pasar. Ha caído embarazada y le ha debido sentar fatal. Es una bruja vieja y mala, ni la mires; eres un chaval a su lado y esa sabe latín.


¿Latín? ¡No me cargaron nada en latín! Tan solo referencias en algunos diccionarios y textos variados. Va a ser por eso que no la entiendo apenas. Ni tú ni los otros humanos. Tendrías que hacer algo para combatir su creciente misoginia. Pero no te pases con los chistes. Muy bueno el del rabino y el cura. A esos tendrían que mandarles a Las Pléyades. Siguen pastoreando el rebaño. ¡Me parece que te estoy pasando demasiado lenguaje humano! Seguiré monitorizando sus reacciones. Hay dos de ellos en el gimnasio. A ver si puedo escuchar algo; el volumen del televisor no es alto.
−Perdona, ¿puedo entrar, Juana? Me apetece entrenar un poco.
− ¿Desde cuándo se pide permiso en esta casa para traspasar una puerta? ¿Habéis recuperado el significado de la palabra respeto?
−Disculpa; me he pasado contigo unas cuantas veces. Bueno, con todos. ¿Te importa si pedaleo un poco? Dejaré las pesas para después. ¿Qué estás viendo?
−Un documental sobre el delta del Mekong y la comida vietnamita.
−Estupendo. Rodaré encantado. Me gusta su comida.
−Por cierto, muy rica esa cerveza rubia que has conseguido sacar del trigo. Yo, que nunca probaba el alcohol, y después de la crisis del agua me he aficionado al sabor de la cerveza. Y debería volver a mi abstemia.
− ¿Y eso por qué? Apenas tiene graduación alcohólica. Bien fría entra estupendamente.
−Porque estoy embarazada. Aunque aún no se note.
−De Saúl.
−De Dios. ¡Qué sabréis los hombres! De mujeres nada de nada.
−No te pongas así. Me encanta como hueles.
−Yo podría hacer alguno de esos platos.
− ¿Puedo ayudar en algo? Algo se de cocina. Y ya sabes que a los hombres se nos conquista por el estómago.
− ¿Qué decías de mi olor? Pero si me he pasado cinco horas metida en el invernadero.
−Es eso; tienes un maravilloso olor a tierra, a barro, plantas, vida.
−Bueno, vale de dar pedales. Quizás no estés totalmente irrecuperable como tus compañeros.
− ¿Por qué dices eso? No soy un orangután, como decís.
−Ya, apenas tienes vello corporal. ¿Sabes por qué perdieron el vello nuestros antepasados? Por el olfato.
− ¿El olfato? ¿Qué tiene que ver con el vello? A ver, enséñame.
−Baja de la máquina y ven aquí. Durante millones de años nuestros ancestros se conocieron y sobretodo se reconocieron por el olfato. Se frotaban la nariz así.
− ¡Ah! Como los esquimales. Hueles maravillosamente.
−Y se acariciaban con mucha, mucha suavidad.
−Ahí no tengo vello alguno.
−Pero si una estupenda tableta de chocolate… y aquí…


¿Ya está hablando en latín? No, me parece que tiene la boca llena. Tan solo se captan interjecciones y conjunciones copulativas. ¡Menudo hermeneuta estás hecho! Pues anda, que tú de analista… Siempre estás con lo mismo. ¿Conoces el chiste del inglés, el alemán, y el portugués…? Sigues con el humor; te estás haciendo incorregible. Te pondré algo de Pink Floyd, Echoes; esos sonidos te aclararan los circuitos. Tú sí que necesitas un buen aclarado. ¿Y si aparecieras con una bonita flor en el ojal? Alguien está consultando datos astronómicos. Prueba. Empezaré con una orquídea. Causaré sensación instantánea. Son Tadeo y Marta.
− ¡Cómo! ¡Frotándose en mí presencia!
−Son besos, idiota perpetuo. ¡Desaparece!
− ¿No os gusta mi flor?
−Póntela en el culo, fantasma, y déjanos.
−Sí, espectacular, ¡pírate! Que lata de asistente. ¿Qué me decías de una competición? ¿Solo para hombres?
−Se nos ha ocurrido que como la cosecha de habas verdes y alguna otra más están a punto de recogerse hacer una competición culinaria.
− ¿Tú cocinando?
−Ya cocinaba antes de ir a la universidad. No pienses que se me da mal.
−Pero con súper chef Iñaki a bordo tendrás pocas posibilidades.
−Ese tiene la boca más grande que las espaldas. Los ingredientes serán los mismos para todos. Vosotras seréis el jurado; las seis.
−Yo podría deshacer cualquier empate; tengo en mis memorias cargados varios volúmenes de temas gastronómicos y multitud de vídeos demostrativos de cocina europea y mundial.
−Vale, te pones un antifaz y bajas al comedor. Pero solo abrirás la boca en caso de empate.
− ¿Y por qué un antifaz? ¿Os gusta este Lilium rosa sobre chaqueta americana violeta pálido que luzco impertérrito a vuestras críticas feroces a mi nuevo modo de vestir?
−Para que no te reconozcamos, bicho. Así no sabremos quién eres. Te pones un antifaz y bajas (¿habré hecho algo malo, pero malo, malo, en otras vidas para merecer este castigo?)
−Vamos abajo; deja a ese tarado mecánico, y me comentas que menú has pensado hacer.
− ¡No soy un tarado! Computo a una velocidad de… ¡Fumm! Algo me ha atravesado.
− ¡Me cago en la madre del que parió semejante invento!
Tadeo ha de sujetar a Marta por la cintura cuando trata de encaramarse a la mesa con una zapatilla en la mano; la otra salió instantes atrás volando hacia el holo del florido asistente y ha golpeado en una de las teles que se ha apagado inmediatamente.



Al salir al pasillo se encuentran con Luis, Cosme, y Saúl, que suben por la escalera con una serie de herramientas en las manos.
− ¿Dónde vais los tres? Estáis de descanso; ¿No iréis a desmontar el ordenador?
−Eso lo dejamos para otro día. Hoy somos: ¡los asalta casas! Venir con nosotros y nos echáis una mano.
− ¿Asalta casas? ¿Alguien se ha quedado encerrado en su cuarto? ¿Cómo?
−Con nuestras ideas eso no ocurrirá jamás. Empezaremos por el cuarto de Montse. Estará acostada. Entremos.
− ¿Qué ocurre Saúl? ¿Dónde vais con esas herramientas?
−Tienes que levantarte de la cama, corazón. No temas, tardaremos apenas unos minutos.
−Pero, ¿qué queréis hacer con mi cuarto? ¡Dejar la cama donde está!
−Fuera del habitáculo, corazoncito. Marta, ¿puedes hacerle compañía mientras trabajamos?
− ¿Tú sabes de qué va todo esto?
−Pues que han asaltado tu dormitorio y lo van a cambiar por completo.
− ¡Pero si no tenemos muebles!
−Pero sí imaginación espacial. No te preocupes, cariño. Vamos a quitar parte del tabique que separa tu cuarto del mío; así tendremos un cuarto más espacioso. Bajamos los paneles al cuarto del agua. Subimos el colchón al cuarto del aire. Y nos quedará un dormitorio fenomenal.
− ¿Y se pueden quitar las paredes?
−Son módulos de fibra de carbono rellenos de material absorbente de sonidos que se ponen y quitan fácilmente; no pesan apenas. Cuando terminemos con tu cuarto haremos lo mismo con el de Isabel, para unirlo al de Luis. ¡Vamos a terminar de una vez con esta decoración mecánica!
− ¡Qué buena idea! Como las dos estáis guardando reposo así vuestros galanes estarán más fácilmente a vuestro lado. Y ganáis en amplitud de cuarto, ¡el doble de grande!
−No sé; no sé si no se os estará contagiando la tontería del asistente.
− ¡Pero qué fácil se quitan las paredes! Es un momento entre los cuatro. Qué ikea hemos tenido; solo nos falta poner felpudos en las puertas.
−Nosotros dos nos llevamos el colchón al cuarto del Aire mientras termináis de quitar paneles.
−Haz un ovillo con él; o no podréis pasarlo por la trampilla del techo.
−Yo ayudo a Cosme; seguir con los paneles. Avisaremos a los demás para hacer una cadena humana y bajarlos al cuarto del agua.
Esta alocada idea traerá consigo insospechadas consecuencias; el ingenio humano, apretado por la necesidad, suele dar con soluciones inapropiadas. Pero cuando una funciona puede cambiar hábitos y costumbres muy acendradas. Unir cuartos y personas cuando nuevas vidas están a punto de dar sus primeros pasos puede producir cambios inusitados.
La nave se parece, interiormente, a ciertos tipos de quesos muy conocidos pero cuando estas termitas humanas han conseguido fabricarse unas cuantas herramientas apropiadas comenzará a parecer un queso gruyere. Y hablando de comida: ya ha comenzado la competición culinaria y está resultando más reñida de lo imaginable. ¿Aburrimiento? Pero si tenemos una cocina de fábula.



Las chicas no se van a quedar mirando como sus muchachotes presumen de saber culinario y aunque no entren directamente en la pugna también se animan a pasar horas entre pucheros. Montse, que ya no está para trabajos duros como trinchar y trocear, se conforma con asombrar al personal con una deliciosa sopa de algas y shiitaques, aunque ella ni la prueba (¡Uff! Que pataditas da este niño; ni que oliera el caldito) Se conformará con picar un poco de flan de champiñones y espinacas para deleitar su agudizado paladar y dejar embobados a los machotes cocinillas.
Ellos se afanan turno tras turno en preparar delicias espaciales; tal vez unos espárragos trigueros asados con una pizca de queso rallado de oveja, o un calabacín asado con zanahorias (la pizca sabrosona que sea de queso de Burgos) ¡Me ha quedado perfecta esta crema de champiñones y boletus! Sus cabezas bullen de contenidos alimenticios, olores especiados, y sabores magníficos. Pero los platos fuertes se deciden a base parrilladas y guisos de verduras y hortalizas fresquísimas: guisantes, alcachofas, judías verdes, espinacas, zanahorias, habas, patatas, etc.
Cada comida es un festín de los sentidos y los votos son muy reñidos, las discusiones interminables; que si esto tiene más vitaminas, que si lo otro más antioxidantes o fibra o algo.
− ¿Cómo está mi revuelto de ajetes, gambas, y espárragos?
−Eso está chupado de hacer, Cosme. ¿Qué opináis de mi rodaballo sobre berenjena macerada en vinagre balsámico?
−No me vaciles Saúl, que tus hamburguesas de avena con champiñones las hacía mejor mi abuela.
−No es por nada, pero seguro que mi lubina a la plancha con muselina de espárragos os ha dejado alucinados. He ganado de largo.
−Tú vas de sobrado Iñaki, y la soberbia será tu perdición. Mi extraordinario changurro a la donostiarra con chiles picantes os puso a todos a cien.
−Mira guipuchi, tú no me llegas ni a la altura del talón en la cocina.
−No te metas con Tadeo o empezará con su sarta de chistes vascos. Ya sabemos que eres de Bilbao. Para mí estaba mucho más rica la merluza al horno con aquella costra de pistachos y algas que preparó Isabel que tu buey de mar.
−Pues a mí me encantó el risotto de hongos que preparó Luis. Sencillo y exquisito.
−Callar todos que ya vienen las chicas con su decisión. Recordar que hemos quedado en acatar su decisión; a ver qué nos dicen.
−Seguir sentados que esto puede ir para largo. Hay un empate entre el arroz con verduras y curry verde que preparó Tony y el salpicón de arroz que hizo Tadeo.
− ¡El arroz con verduras! Eso se hace con los ojos vendados.
−Calla Iñaki, que ya no rascas bola. Yo defiendo que gane Tony pues de entrante preparó unos volovanes de cigalas y espinacas deliciosos.
−Pues mira Juana, reconociendo que lo de Tony estuvo bien yo quiero que gane Tadeo, pues presentó unos canutillos de pastel de pescado y gambitas portentosos.
−Estaba más rico el pudin de espárragos que hizo Saúl.
−Ya lo sé Montse, pero votamos el conjunto los platos presentados por cada uno.
−Si unimos el paté de berenjenas que preparó de postre Iñaki al arroz de Tadeo sería imbatibles.
−Ruth, eso sería como colocar la Concha de San Sebastián al final de la ría de Bilbao. Escuchar, me parece que he dado con la solución.
−Pues dila ya María; porque estos están que fuman en pipa.
−Que Tony y Tadeo se disputen el premio haciendo para nosotras un postre. El mejor de los dos será declarado Cocinero Mayor de la Cofradía Galáctica de la Vía Láctea.
−Oye, y podríamos usar una sábana vieja para hacerle una capa; le bordamos un símbolo, y hacemos una ceremonia de imposición con…
−Ya que estamos con lo de coser; yo quería hablaros de hacer tintes para el pelo en el laboratorio; necesitaré ayuda.
−Ruth, para qué quieres teñirte, ¡tienes un pelo precioso!
−Me apetece ahora ir de rubia. ¿Vosotros que miráis? Largo todos a la cocina.
− ¿Puedo decir una cosita?
−Rapidito Tony, que no tenemos todo el día.
−En el cuarto de radios tenéis a vuestra disposición una buena colección de posters que he sacado con la impresora láser; para decorar los dormitorios. Podéis sacar otros con vuestras propias imágenes.
−Aceptada, largo, y no tardes en traer algo para deleitarnos el paladar. Más te vale que sea bueno porque os veo a los dos finalistas subidos a esta mesa y haciéndonos un buen striptease para nos decidamos.
− ¡Esta Isabel, esta Isabel! Tiene un carácter…
−Ya sabes: si me necesitas silba, que los humanoides como tú aprendieron antes a silbar que a pensar.


No hará falta que ninguno se suba encima de la mesa pero la idea de decorar la nave fructifica constantemente; a todos se les ocurren ideas prodigiosas y la impresora 3D no para de trabajar. No solo salen tintes para el cabello del laboratorio si no también pinturas; y a falta de pinceles usaran las manos y cualquier cosa imaginable estos modernos trogloditas para dejar su impronta por todos los rincones.
Lo de Saúl ya es pasarse. ¿Seguro que solo ha plantado setas comestibles en los canjilones de cereal? El cuarto del Agua en pocos días luce imágenes que desafían las que nos dejaron nuestros ancestros en Altamira o los aborígenes australianos. Se sube encima de los tanques de agua para pintar lo que él llama sus ensueños cósmicos. Con apenas tres colores realiza pinturas de complicados patrones geométricos que dice ver con tan solo cerrar los ojos. (¿Le estarán mandando códigos cifrados alguna especie de seres inteligentes?)  Ha decorado el cuarto de María con pinturas que recuerdan al pintor francés Augustin Lesange y las paredes del suyo con obras similares a las de la pintora  Hilma af Kint; pero el cuarto del Agua, lo del cuarto del Agua no se parece nada a cualquier cosa que tengamos en los equipos de memoria (¿Miquel Barceló cosmonauta?).


Las chicas, que están todas bien rellenitas menos Ruth, destilan un humor encantador y de vez en cuando organizan fiestas con bailes de salón. Hay que humanizar un poco a estos cabreros que se debieron dejar la boina en casa. Mambo, rumba, tango, chachachá, ¿serán capaces de dar tres pasos seguidos sin pisarnos? (¡Pero qué inútiles son estos hombres!) Todas las fiestas se celebran en Control y terminan con una conga final; todos agarrados y corriendo por el pasillo.

Los humanos deben llevar la música en los genes; hice bien en machacarles con mis gustos musicales. Ya está dando sus frutos amorosos. Lo que está dando fruto es el impulso magnífico que tomamos de Sirio A. estamos llegando a E. E. ¿Les aviso? Vale, pero sin asustar.

Si queréis saber más de qué es y cómo funciona la lógica difusa, algo que se está comenzando a implementar en multitud de aparatos electrónicos os aconsejo mirar en el siguiente enlace:
http://cala.unex.es/cala/epistemowikia/index.php?title=L%C3%B3gica_difusa
La foto es del Centro de Competencia de la ciudad de León de la empresa Hewlett-Packard.


Una de las especulaciones básicas de los tripulantes es la energía y el tipo de motor que puede tener la nave, pero tal vez en sus carreras y estudios posteriores nunca oyeron hablar de la fuerza espín. Leer este artículo y tal vez vayáis intuyendo por donde van los tiros.
la quinta fuerza

Si nunca habéis bailado la conga, no sabéis lo que os perdéis. Con un sencillo vídeo los tripulantes fueron capaces de aprender; algo como ésto:


En cuanto le pilléis el truco enseguida os animaréis a bailar la conga; no importa que sea un lugar pequeño y estéis encerrados. Observar a estos muchachos y que bien se lo pasan.



Puede resultar chocante en extremo que los tripulantes, como les denomina el asistente, se pasen el tiempo haciendo concursos de cocinillas y bailes de salón; pero si vosotros estuvieseis en su caso ¿qué haríais?


El descubrimiento de la Expansión Universal revolucionó casi toda la ciencia del siglo pasado, el propio Albert Einstein se negó a aceptarla durante años y años hasta que le presentaron datos fehacientes, y entonces la aceptó y se maravilló.
Si queréis saber más del tema pinchar en el siguiente enlace:
Expansión del Universo