domingo, 26 de enero de 2014

Miguel de Cervantes era de origen gallego, ¿y luego?

Las verdades y resoluciones a los misterios que te llaman la atención o te atormentan suelen estar delante de tus narices todo el tiempo; algún día caerás o chocarás con ello y te darás cuentas. Al tiempo. Os pongo un ejemplo de libro.
El primer libro que yo tuve en mis manos y con el que aprendí a leer fue Vida de Cervantes, de E. M. Fariñas. Me lo trajeron los Reyes Magos recién cumplidos los 5 años y fue el regalo de navidad más chulo que nunca me pudieron hacer. (Años después descubrí que había sido mi madrina la de la feliz idea, mi padrino aquel año también tuvo una idea mayúscula y que también marcaría mi vida posterior)
Relataba mediante texto y dibujos la vida del gran escritor Miguel de Cervantes y Saavedra, por quien siento desde entonces la mayor admiración.

Visto el éxito del regalo, pues desde entonces Dani, yo, era un niño a un libro pegado en las navidades siguientes los benéficos Reyes Magos me dejaron bajo el árbol de Navidad mi primera versión de Don Quijote. (Esta vez la de la idea fue mi madre; yo comía muy mal, era un castigo divino, lo devolvía todo, ni el Santo Job aguantaría conmigo, pero si tenía un libro delante me comía una cazuela de berzas sin rechistar)

Durante años y años, y hasta la fecha de hoy, he estado escuchando las más peregrinas afirmaciones sobre la patria de don Miguel de Cervantes. Que si era judío, catalán, portugués, incluso ¡leonés! Toneladas de literatura que al genio mayúsculo le hubieran partido de risa. Sabido es que nació en Alcalá de Henares, el día de los Santos Arcángeles, el 29 de septiembre. Este día era muy importante en el calendario de la Iglesia Católica Apostólica Romana pues hacía de bisagra entre un año canónico y otro; era el día más importante del calendario del culto católico: culminaba un año y comenzaba otro.
Sus padres decidieron llamarle Miguel. Aunque podían haber elegido Gabriel o Rafael y hubieran quedado a bien con Dios y con la iglesia.

Sabemos mucho de su azarosa vida, ¡lo que tanto me llamaba la atención cuando era niño! Poeta en Italia, soldado contra el turco en Lepanto, esclavo en Argel, y que después de dar muchos tumbos, tener una hija (Isabel) con una mujer ya casada, casarse con una muchacha manchega (se llamaba Catalina, no Dulcinea del Toboso)  terminó siendo recaudador de impuestos (¡con hacienda hemos topado, amigo Sancho!) en Sevilla, lo que le mandó de nuevo a la cárcel por varios años; esta vez la cárcel era española.


Para obtener un cargo semejante, recaudador de impuestos, en la España de la Santa Inquisición, además de caerle en gracia a no sé cuantos condes y duques tenías que presentar tu partida de bautismo; compulsada y reconocida por las más altas instancias del obispado del cual eras natural.

Don Miguel, ¿apellidos? Como don Miguel no era de noble familia, un Guzmán, un Quiñones, un Alba, sus apellidos, los heredados de sus padres, eran los toponímicos de los lugares de procedencia de ambos.
Su padre, Rodrigo, le legaba el apellido Cervantes. Lugar de los Ancares Lucenses muy cercano a Piedrafita del Cebreiro. Y su madre, Leonor, le legaba el de Saavedra, lugar de Lugo cercano a Villalba. ¿Los de Lugo no son gallegos? ¡E logo!


Eran descendientes de gallegos emigrados a Córdoba mucho tiempo antes de que él naciera. Si alguien le acusó de judío, algo muy en boga en aquellos tiempos, fue por su ascendencia cordobesa pues sabido era que el rey Fernando III el Santo había regalado a los judíos, la mayor parte eran del Bierzo o de las ciudades leonesas, toda la ciudad amurallada de Córdoba, la actual judería.


La primera parte del Quijote está dedicada a don Alonso de Zúñiga, duque de Béjar, descendiente de don Alonso de Zúñiga y Acevedo Fonseca. ¡Un duque gallego!
Y la segunda parte la dedicará a don Pedro Fernandez de Castro, conde de Lemos, ¡otro noble gallego! ¿Y luego? Outro galego mais.

Me rindo ande su ingenio don Miguel Cervantes Saavedra; creó el portento de convertir a Alonso Quijano y a su compañero Sancho Panza en el más portentoso héroe que nunca ha habido ni habrá, y que a tantos y tantos nos ha tenido durante siglos disfrutando de su lectura.
¿Que usted era de ascendencia gallega? Pues tanto a su favor. A mí también me tuvo durante muchos años confuso sobre su procedencia pues en el Quijote utiliza una cantidad improbable de leonesismos; para obtener el personaje de Quijote tal vez se basó en algún auténtico Alonso Quijano, un hidalgo leonés de los de lanza larga y adarga corta.

En ocasiones, cuando estoy con amigos escribidores por el Barrio Húmedo de León, intento rememorar sus últimos días en Valladolid, puesto ya el pie en el estribo, seguramente dándole buen fin a una frasca de vino con sus amigos y cantando eso de: ¡Somos de Lugo! Hemos venido, etc. O algo similar para reírse de los envidiosos que le tocó aguantar.
Un saludo ¡genio!.