sábado, 29 de noviembre de 2014

Peña Redonda, vigia del Antiguo Camino de Santiago por el norte de Palencia.

Descubriendo el Camino de Santiago por la Montaña en su trazado desde Pamplona hasta Santiago de Compostela encontramos verdaderas maravillas nunca bien ponderadas. En el tramo entre Cervera de Pisuerga y Guardo atravesamos por una maravillosa zona de la Montaña Palentina; son las tierras del Territorio Tamárico. Los Tamáricos era la tribu cántabra que habitaba esta zona hasta la invasión romana.
http://ardetama.org/
http://www.guerrascantabras.net/scripts/cantabros.php?CodGrupo=C24

Dominando el territorio durante leguas y leguas se encuentra Peña Redonda. Casi todos los pueblos del valle se denominan de la Peña. Cantoral de la Peña, Castrejón de la Peña, Tarilonte de la Peña, Santibañez de la Peña, y Las Heras de la Peña son los pueblos por los que pasa el Antiguo Camino de Santiago antes de llegar a Guardo.

Peña Redonda, con sus 1.996 m. de altitud, es muy conocida de los montañeros; especialmente deliciosa es su subida en invierno con el monte nevado.

En la cumbre está instalada una inmensa cruz metálica que fue trasladada hasta allí con un helicóptero del ejército. Al fondo vemos el territorio por donde pasa el Camino Olvidado viniendo de Cantabria.

Y también hay una pequeña imagen de La Virgen de la Peña. Al fondo el Pico Curavacas, la gran cima de la Montaña Palentina.

Las vistas desde la cima son espectaculares. Por allá abajo va el Camino de Santiago.


Los peregrinos, evidentemente, no van a subir a la Peña Redonda en su caminar hacia Compostela pero no por ello dejaran de encontrar pequeñas joyas. En Cantoral de la Peña se encuentra el templo de Santa Ana, que conserva una pila bautismal del siglo XII.
El nombre de Cantoral proviene de Campus Toralis, de las guerras cántabras. Al parecer cerca de aquí los romanos encontraron las Fuentes Tamáricas, que llegaron a ser muy famosas durante el imperio por sus propiedades. Manaban y dejaban de hacerlo sin explicación plausible por aquellos tiempos.




Llegados a Castrejón de la Peña podremos visitar la iglesia de Santa Águeda; todos los años hacen los vecinos del lugar una bonita romería hasta Peña Redonda.

Pisón de Castrejón tiene una preciosa iglesia románica a las afueras del pueblo. La peña se distingue bien con su forma redondeada. Nuestra Señora de la Ascensión es del siglo XIII,
http://castrejondelapena.es/index.php/turismo/lugares-de-interes/


Un poco más adelante nos encontraremos con la laguna y la ermita de San Isidro de Tarilonte de la Peña. Todavía Peña Redonda nos vigila.


Y, por supuesto, visitaran Santa Marina de Tarilonte. El viejo crucero indica al peregrino el camino a seguir hacia Santiago.


Y en Santibañez de la Peña nos encontraremos con la iglesia de San Juan Bautista. Muy cerca está el monasterio de San Román de Entrepeñas y el Santuario de Nuestra Señora del Brezo.



En Las Heras de la Peña nos encontramos con Santa Eulalia y la ermita del Santo Cristo.
En fin, unas pocas fotos para que hagáis una idea de cómo puede ser recorrer el Camino de Santiago por la montaña palentina; alejados del follón del Camino Francés y descubriendo cosas maravillosas. Animaros a recorrerlo; no os arrepentiréis.
En este enlace podéis ver la etapa Cervera de Pisuerga a Guardo comentada por los amigos vizcaínos.
http://www.elcaminoolvidado.com/9a-etapa-cervera-de-pisuerga-guardo-413-km/
Si se hace el Camino a pie yo lo haría en dos partes parando en Castrejón de la Peña, lo que me permitiría acercarme por la tarde hasta Villaverde de la Peña y subir a Peña Redonda. Es una montaña que no tiene dificultades técnicas y con unas vistas extraordinarias de la Montaña Palentina.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Conociendo el Museo de la Siderurgia y la Mineria, Sabero, Leon.

Al fin he podido conocer el Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León que se encuentra en la localidad de Sabero. Acompañando a mis amigos de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León, "Pulchra Leonina" nos acercamos la tarde del domingo pasado para conocer las estupendas instalaciones de la antigua Ferrería de San Blas hoy día museo; hace años era el mercado cubierto del pueblo.

Para empezar a conocer el museo lo primero es deciros que el edificio es impactante. Muros inmensos de ladrillo que se elevan como una catedral pagana; estilo neogótico.
Aquí, en Sabero, León, se construyeron los primeros altos hornos de España, allá por el año 1.846 para surtir al país de todo el hierro fundido que necesitara el estado y los particulares. Estuvo en funcionamiento hasta 1.886.
Museo de la Siderurgia y la Minería

La visita comienza con una semblanza de la historia de Valdesabero desde los tiempos de Los Vadinienses, la tribu cántabra que habitaba este territorio antes de la llegada de las legiones romanas; doce años duraron las guerras de cántabros y astures contra los romanos. Después también conocemos la época medieval; el Esla es ahora la frontera entre el reino suevo y el visigodo, el castillo de Aguilar defiende la montaña y la Puerta de Galicia hasta la derrota de los suevos y su desaparición; un poco más allá nos vamos a los tiempos cuando aquí estuvo la frontera entre el reino de Asturias y el Califato de Córdoba; es a partir de Ordoño I cuando los valles del Esla son repoblados por mozárabes y asturianos y comienza una nueva vida tras la invasión mahometana. Una vez más territorio fronterizo.

Y llegamos al siglo XIX cuando se crea la Ferrería de San Blas. Aprovechando que toda esta zona de la Montaña Leonesa era muy rica en hierro y carbón se creó el primer alto horno de cook de España. Era otro tipo de frontera, ser los primeros en fabricar hierro a gran escala en nuestro país. Y nuevamente acude gente de todas partes para trabajar en el Valle de Sabero.


Ver el enorme martillo pilón que utilizaban para quitar la escoria al hierro y conseguir los tochos, y el primer torno repetidor que se instaló en España para trabajar las piezas ya en frío es algo espectacular. Yo he trabajado y en ocasiones trabajo con un descendiente suyo para tornear las ruedas de los trenes; el diseño es prácticamente el mismo.


Cuando la Ferrería cerró aún conoció mejores tiempos todo el Valdesabero; la causa fue la minería del Carbón. Se construyó el ferrocarril de Vía Estrecha de Matallana a Valmaseda y el mineral de hierro y carbón comenzó a enviarse a los altos hornos que se comenzaron a instalar en Vizcaya.

Hay un par de zonas dedicadas a dar a conocer la dura vida de los mineros. Los carbureros, la lámpara de carburo que el minero tenía que llevar consigo para bajar a trabajar en las galerías bajo tierra, tienen toda una sala dedicada a ellos. Tienen docenas de tipos diferentes.

Y no podemos abandonar el Museo de la Siderurgia y la Minería sin visitar la Farmacia de don Fructuoso y el Hospital Izaguirre. La farmacia fue montada allá por 1.857 y el hospital de Izaguirre que se inauguró en el año 1.930 y se conservan cosas realmente curiosas como medicamentos o balanzas de precisión que utilizaban los boticarios.


No dejéis de visitar el Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León sito en Sabero, León.

martes, 18 de noviembre de 2014

Olla ferroviaria y Museo del Ferroviario en Cistierna, Leon.

¿Que no sabéis ni conocéis lo que es una olla ferroviaria? Entonces tendréis que ir por Cistierna, provincia de León, España. Aquí se conservan no solo las mejores ollas ferroviarias si no que también hacen concursos anuales de preparación y degustación de platos ferroviarios por el día de San Fernando, santo católico, patrón de los ferroviarios.
La idea nació hará más de un siglo con el tren de vía estrecha que se construyó para llevar el carbón de las cuencas mineras leonesas a los altos hornos de Sestao y Bilbao. Las largas horas en la máquina de vapor se aprovechaban para hacer la comida: cocido montañés, fabada asturiana, olla podrida, bacalao al pilpil y un sin fin de platos de la comida tradicional del norte de España. Se utilizaba el vapor a presión y caliente de la caldera de la locomotora extrayéndolo a través de un grifo para hacer la comida; mucho mejor que a fuego lento. Más rica.


Celebramos el IV Encuentro Provincial de Asociaciones del Amigos del Camino de Santiago con una marcha por la Ruta Vadiniense, el tramo de Camino Real que aprovecha la vieja calzada que levantaron las legiones romanas hace más de 2.000 años en sus guerras de conquistas contra Cántabros y Astures. No fue largo el paseo pero entre lo fresco que estuvo el día y la lluvia que cayó a partir del mediodía sentarse a comer unas alubias blancas con carne y chorizo nos sentó a todos de maravilla.


A los postres echaron unas palabras los presidentes de las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago de Cistierna y León. También pasó a saludarnos el alcalde de la localidad don Nicanor Sen. Y más café y chupitos para regar los lazos de San Guillermo y otras delicias de la confitería típica de Cistierna.

Después nos fuimos hasta la estación de Cistierna; detrás de ella, nada más pasar el paso a nivel se encuentra el museo.



El museo del ferroviario de Cistierna es una de esas pequeñas maravillas que todos deberíais conocer. En él han recogido, con paciencia infinita, materiales y recuerdos del antiguo tren hullero de Matallana a Valmaseda. Docenas de recuerdos que nos llevan a los tiempos de los trenes de vapor que marchaban por estas tierras llevando personas y mercancías del País Vasco a León y viceversa.
http://www.mriano.com/museo-ferroviario-de-cistierna_n19.htm
Si queréis ver más fotos del interior del museo podéis visitar mi otro blog Aldaba amiga:
http://ladmis.blogspot.com.es/2013/02/museo-del-ferroviario-cistierna-leon.html


Y esto es lo que tiene visitar un museo con un ferroviario de cuarta generación, que me llevé a unas compañeras a ver la estación y los talleres por dentro y casi terminamos haciendo la maniobra para meter las unidades a visita; pero como las chicas que iban conmigo no conocen los protocolos lo dejamos para otra ocasión.


Desde Cistierna se pueden hacer muchas excursiones de montaña y senderismo; ya le echamos el ojo al Castillo suevo de Aguilar, el Aquilare de San Martín como le llaman por estas tierras.
Siempre San Martín obispo, donde estuvieron los suevos allí quedó algún templo o torreón o castillo suyo con el nombre de su santo: San Martín de Braga.
En este castillo y territorio transcurre la mayor parte de uno de mis relatos contenidos en Milagro en Benarés: Gundemaro, el último conde suevo.
Milagro en Benarés y otros cuentos prodigiosos
En él descubriréis al auténtico último conde suevo que defendió la Puerta de Galicia y el Aquilare. No se llamaba Gundemaro, por supuesto, que es nombre visigodo y estuvieron con ellos de guerras más de 150 años. Y muchas cosas maravillosas de la historia auténtica de esta extraordinaria tierra que en aquellos siglos se llamaba: Arbolia.
Venir a conocerla, y os asombraréis.

Y dejamos Cistierna, la Puerta de Galicia y de la Montaña Cantábrica, hasta la próxima ocasión. Esperemos que no sea tan lluviosa.





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lunes, 17 de noviembre de 2014

Ruta Vadiniense, el Camino Real del Esla. Encuentro de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago

Ayer domingo nos reunimos al pie de la iglesia de San Martín de Alión, en Las Salas, para realizar una excursión a orillas del río Esla y realizar el IV Encuentro Provincial de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago de León. Entre autocares y personas con automóvil propio nos juntaríamos más de cien participantes.

La pedanía de Las Salas remonta sus orígenes a un castro cántabro que se encuentra en la otra margen del Esla, y también al castillo o torreón de Alión que pudo levantarse en la época de dominación sueva. San Martín de Braga fue el obispo evangelizador del reino de los suevos, y toda esta rivera del Esla está llena de referencias a este santo. El río Esla marcaba la frontera entre la Galicia sueva y la Cantabria hispanorromana hasta que los visigodos conquistaron todo el noroeste de la península y se borró la memoria de unos y otros.
También hay muchos lugares dedicados a San Roque, el santo peregrino por excelencia.

Una vez cruzado el río ya podemos comenzar a caminar por el sendero de pequeño recorrido PR LE-36, El Camino Real del Esla, que tiene unos doce kilómetros de longitud, nos conducirá hasta llegar a Valdoré. A otro lado dejamos Las Salas al pie del pico Las Llombas. El castillo de Alión se encontraba en lo alto.

Y comenzamos a caminar a la orilla del río, pasamos bajo el refugio de pescadores de Las Salas y los impresionantes farallones del Escobio de Remanganes.

La calzada romana de la Vía Saliámica se puede ver perfectamente en algunos tramos. Fue excavada en la peña viva por los legionarios romanos de la Legio VI Victrix en su avance hacia el Monte Vindio, Picos de Europa, para poder rodear y derrotar a los cántabros vadinienses, la tribu que habitaba en las riberas del Esla.

Algún arroyo, como éste del Condobrín, dio lugar a las típicas escenas de senderista en apuros; pero le da un poco de alegría a la mañana lluviosa.

Llegando al Castro de San Martín, cercanos ya a Crémenes, una manada de caballos nos fue abriendo paso lo que hizo que los embarrados caminos aún lo estuvieran más.


Al llegar a la Ermita de Nuestra Señora de Pereda hicimos un alto en el camino para reponer fuerzas. La lluvia nos había respetado bastante con apenas un leve calabobos pero a partir de aquí ya se pondría a llover con ganas; no era cosa de quedarse parado mucho rato.

Un corto tramo de carretera nos conduce hasta Crémenes. No entramos en el pueblo si no que seguimos por el Camino Real, se rodea el Candanedo y continuamos por la orilla del río.

Nos vamos camino de Villayandre entre los árboles. El otoño dota de colores espectaculares a la montaña cantábrica.

No entramos a conocer Villayandre pero a cambio nos quedaba una buena subida por la calzada romana hasta el collado de La Entrecisa. La lluvia, cada vez más fuerte, nos estropeó un poco este tramo; pero pudimos aprovechar para hacer fotos de setas y hongos variados.


La bajada de La Entrecisa al Pajar del Diablo es realmente bonita; pero había que andar con precaución pues las hojas de los árboles no dejaban ver las piedras y como estaba bastante resbaladizo el camino alguno se dio una buena culada.

Al pasar por la zona de La Carbonera encontramos hongos teñidos de carbón pues por todas partes queda algo de carbón y bastante escoria.

Y al fin llegamos a Las Ventas de Valdoré, final de trayecto. Nos metimos en Venta Sierra a calentarnos y tomar algo de líquido, ¡y sólido! Es un paseo precioso El Camino Real del Esla pero el llegar calados desanima un poquito.
No importa, al rato los autocares nos recogieron para llevarnos a Cistierna, la fiesta solo había dado comienzo. Mañana subiré unas fotos del Encuentro de Asociaciones.
Venta Sierra Valdoré