martes, 30 de septiembre de 2014

Campos de Castilla, poema.


Campos de Castilla
Que anduviste tan descalzo
Sin ampollas en los pies
pero helado
Tanto los has amado
Que azulreverdeado
En oro blanco transformado
Por besar sus cabellos de miel
Te arrastraste paso a paso.
Campos de Castilla
Que seguirán siempre así:
Sobre miel

Blanco.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Foz, Marina Lucense.

Foz, la villa marinera de la Marina Lucense, ese rincón tan apartado ¿porqué la incluyes en el Camino de Santiago? Buena pregunta.
Las rutas marcadas en la guías del Camino de Santiago, el trabajo de las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, los investigadores, los pioneros de las flechas amarillas, han hecho un trabajo extraordinario para dar a conocer esa riqueza extraordinaria que estaba bajo nuestros pies y a la que nadie miraba. Tan solo intento aportar mi granito de arena con este blog y dar a conocer lo que buenamente pueda.
El término Foz parece ser que viene del latín Fauce, para indicar la ensenada del Río Masma. Durante siglos Foz fue una aldea de pescadores llamada Santiago da Foz, muy cercana se encuentra la aldea de Santiago de Fazouro, en la desembocadura del Río Ouro.
Hablar de Santiago en la España, y sobre todo la Galicia medieval son palabras mayores, ¿hasta dónde llegaría su influencia?
¡Santiago y Cierra España!


Ambas aldeas al borde del mar tienen sobre sí uno de los santuarios más importantes de la historia gallega: San Martiño de Mondoñedo. La catedral más antigua de España, ojo a lo que escribo: la catedral más antigua de España. La actual Basílica está levantada sobre un templo edificado en tiempos del Reino de los Suevos, dedicado a San Martín de Dumio, también llamado San Martín de Braga, el santo por excelencia de los Suevos, su Apóstol, pues al contrario que los Visigodos que eran arrianos, los Suevos eran católicos y veneraban a los santos.
El Santuario de San Martiño de Mondoñedo fue muy importante en la época de Britonia pues los britanos que huyeron de las invasiones de Anglos, Sajones, Normandos, y otros pueblos bárbaros que invadieron la isla británica fueron acogidos en esta zona del norte de España. Venían con sus propios obispos, aunque solo se recuerda un nombre: el obispo Mailoc de los Britones. Con la Conversión de Recaredo, y tras él todos los Visigodos al catolicismo se respetaron los usos y costumbres de los Britanos y continuaron su expansión por toda la costa cantábrica, desde por lo menos la Ría de El Ferrol hasta Avilés.


Este era su santuario: San Martiño de Mondoñedo.
La invasión mahometana de la península desbarató y echó abajo siglos de cultura hispano goda y casi también el cristianismo hispano. Se perdió el legado britano; en tiempos del rey Ramiro I, que vivió largos años en Galicia, ya se les nombraba como Pelagios. De donde viene el nombre patronímico de Pelayo.
Una invasión vikinga destruyó la primitiva catedral sueva y el obispado tuvo que trasladarse en tiempos del Rey Alfonso III el Magno al lugar de San Martín de Mondoñedo, donde permanece hasta nuestros días; pero volvieron a reconstruir el santuario, durante los siglos X, XI, y XII siguieron reedificando San Martiño y hasta nuestros días.
Y ahora yo pregunto, un peregrino medieval que recorriese el norte de España ¿pasaría de largo sin ver la catedral de San Martiño? Ustedes tienen la respuesta.
Ahora vayamos con Foz.

El puerto de Foz fue importante en épocas pasadas, de la aldea de pescadores de Santiago da Foz se pasó a un importante puerto pesquero, principalmente de ballenas, y también donde había importantes astilleros, de los más famosos de Galicia. La villa pasó a llamarse simplemente Foz.

Foz tiene unas playas extraordinarias entre las que destaca la Playa Rapadoira en el centro mismo de la villa.

Por un paseo marítimo podemos subir hasta el Camping y tendremos a la vista la costa de La Marina Lucense. Burela a lo lejos destaca especialmente; sigue siendo el más importante puerto pesquero de todo el norte de España.

Y si regresamos hacia la playa tendremos al otro lado del río Masma la villa de Barreiros.

Y un poco más a la izquierda la Playa de Arealonga, la Playa de las Catedrales y Rinlo; la parte final del recorrido que hicimos ayer.

Como me conocéis imaginareis que no podía dejar de caminar por la Riveira de mesón a mesón, tomando sidra dulce y probando algo de la estupenda restauración gallega.

Porque hay que tener cuidado con los caldos blancos gallegos, te los sirven en taciñas de porcelana, muy fríos, riquísimos, ¡pon otra! Y cuando quieres darte cuenta te quieres subir al drakkar y marchar a cazar la ballena.
Afortunadamente no podía yo ir muy lejos.

Mi pie derecho estaba muy machacado de los días anteriores, directo a buscar un buen fisoterapeuta, y así ando desde que volví del Camino de Santiago.
Hasta la próxima ocasión. Ahora tengo unos días de vacaciones pero más que andar espero aprovechar para escribir más cuentos. Con la información e ideas que recogí caminando por tierra pelagia espero sacar un nuevo libro de cuentos antes de final de año.
Pasarlo bien, mis queridas luciérnagas.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Camino de la Costa: de Tapia de Casariego a Foz

¿Os ha gustado lo que hemos recorrido en días anteriores? Pues veréis que maravillas vamos a recorrer en el día de hoy.

No es un recorrido ortodoxo, el viejo Camino de Santiago iba por el interior, no de playa en playa, y al llegar a la ría continuaba hacia Vegadeo para cruzar el río Eo. Pero como hoy día tenemos nuevos medios y nuevos puentes podemos hacer cosas maravillosas. Acompañarme.



Después de desayunar en un bar de la carretera, el único que había abierto tan temprano, me dirigí a la playa de Tapia de Casariego; no tendría más que seguir durante toda la jornada las flechas amarillas que en el año 2.012 puse con mis compañeros de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León.
http://caminosantiagoleon.blogspot.com.es/
El Camino baja hasta el campo de fútbol del Real Club de Fútbol de Tapia de Casariego y después sube hasta la puerta del Camping, más tarde nos acercaremos a los acantilados.

Enseguida tenemos ante nosotros un paisaje maravilloso, ahí delante se encuentra el Castro El Campón, lugar habitado en tiempos anteriores a la conquista del Imperio Romano.

La Senda Costera baja a continuación hasta la Playa de La Paloma. Hay indicativos de la senda Vegadeo GR E-9 y las flechas amarillas, seguirlas y no os perderéis. Volvemos a subir a lo alto.

La ruta que yo seguí pasa por Cornallo, La Penela y Villamil, y no, no nos vamos hacia Villadun; nos vamos de playa.


Continuamos por la carretera hacia Santa Gadea, las casas ya están a la vista.

La ermita de Santa Gadea tiene un magnífico mirador sobre la Playa de Penarronda, y también de los siguientes kilómetros que andaremos. Ya había grupos de surferos esperando que aparecieran las olas buenas.

El Camino baja hasta la playa y se recorre, por una senda de tablas, las marismas de Penarronda, entorno protegido. Al que tendrían que proteger es a mí, mis amigos cormoranes me pasaban tan cerca que apunto estuvo alguno de llevarme el sombrero.

Después se sube hasta un bar donde paré a tomar el refresco de moda, que a todos nos mola. ¡Puagg! No me gusta seguir las modas, ¿donde se toma aquí una sidra?
No os podéis imaginar hasta dónde tuve que caminar para tomar una.

Ahora sí se sale a Villadún y ya tenemos a la vista el Puente de Ribadeo.
Al otro lado está Galicia, ¿qué hacemos aquí? Vayamos a ver qué cuentan los galegos.



Cruzar a pie el gran puente sobre la Ría del Eo siempre es una experiencia inquietante; podía haber continuado caminando de frente pero me apetecía pasear un rato por Ribadeo. Subí hasta la parte antigua a ver si podía sellar la credencial en algún sitio, negativo; pero nada hay que no se solucione con otra lata de nuestro refresco favorito, ¿verdad?

Volví a bajar para cruzar bajo el puente de la autovía y me dirigí hacia Villaselán.

Un poco más allá se encuentra Piñeira. A la salida del pueblo hay que bajar a buscar la carretera costera que bordea el aeropuerto de Ribadeo.

Enseguida tendremos a la vista Rinlo. Pero queda una tirada hasta llegar.

Entramos en Rinlo directos hacia la iglesia de San Pedro, que dio nombre a la localidad marinera, pescadora. Durante muchas décadas o siglos vivieron de la pesca de la ballena. Yo paré a tomar algo, hacía bastante calor, eran ya las 13.00 horas, en el hotel-restaurante Porto de Rinlo; ya sabéis la bebida de moda que a todos nos mola.
http://www.portoderinlo.es/
Se sale de Rinlo hacia Barquerencia por la carretera de la Ruta de Las Catedrales.


Enseguida comenzaremos una larga ruta de playa en playa, no recuerdo los nombres. Sebollero, Candramón. Y seguimos caminando.


Y al fin llegamos a la Playa de Las Catedrales; entre la hora que era, que todos los restaurantes estaban llenos de gente, era el último sábado del mes de agosto, y que ya tenía hambre, o al menos un apetito poderoso, continué caminando hacia la Playa de Moledo que está justo a continuación.
Paré a comer en un restaurante que está a pie de playa. Estupendo.

Tras la comida tuve que subir hasta Santiago de Reinante; allí se toma el Camino Real, marcado con las perceptivas flechas amarillas, que me llevará hasta la ría de Foz.

Después pasamos por San Miguel de Reinante. El camino va cuesta abajo pero los kilómetros ya empiezan a pesar en las piernas. ¿Dónde hay un bar?
Las 4 de la tarde, 30 grados a la sombra, una humedad amazónica, para qué os voy a contar nada.


¿Es este el bar del pueblo? Pues va a ser que no está abierto a estas horas. Bien pudo ser la tafona de la aldea hace 300 años. Pero no tienen el refresco de moda que a todos nos mola.

Unos kilómetros más adelante llegamos a San Cosme de Barreiros; de aquí ya marché, no sé si me equivoqué hacia la carretera nacional, donde sí, encontré un bar abierto y tomar un café bien cargado. Botella de agua en la mochila que queda mucho por delante. Bajando por el arcén de la carretera nacional se llega a una rotonda donde se puede marchar hacia Mondoñedo, está de frente el Restaurante O Asador.
Me despedí de los chavales alemanes, no se enteran de nada, solo beben el refresco de moda que a todos nos mola. Gott sei dank. Y me voy hacia Foz.


La carretera nacional baja a cruzar sobre el Río Masma y después va subiendo hacia Foz atravesando por las marismas. Una preciosidad.


Y sobre las 19.00 horas subía hasta lo alto de Foz. Justo a tiempo pues ya no podía ni con los calcetines.

Entro en el primer sitio que pillo abierto y pido una sidra, ya sabéis es por la deshidratación.
¿Y esto que es? ¡Sidra dulce! Por las barbas del obispo Mailoc, por todos los burlones bretones, por todos los dragones suevos, ¡¡niña!! Anda ponme un Acuarius.
¿Me estaré haciendo alemán?
La verdad es que una sidra que está muy rica.

Me alojé en el Hostal-Restaurante O Norte, en la avenida de Viveiro. Al quitarme las albardas de encima y descalzarme tuve la amarga desilusión de ver que mi pie derecho estaba hecho trizas, después se hincharía como un botijo. Al día siguiente quería continuar hasta Vivero pero no podría ser. Es una ruta que ya conozco de un par de veces que he venido a esta zona de La Marina Lucense con Aurora, y sería mejor descansar.
Ya había andado bastante. Otra vez será.
Mañana os mostraré Foz

jueves, 4 de septiembre de 2014

Camino del Norte: De Puerto de Vega a Tapia de Casariego

¿Me acompañan una etapa más de Camino de Santiago por tierra pelagia?


La maravillosa costa occidental asturiana, Paraíso Natural. Recuerden: el día pasado terminamos planchando la oreja en Puerto de Vega, ¡arriba dormilones! El Camino de Santiago os espera.

Se puede hacer todo el tramo hasta Navia siguiendo las indicaciones de La Senda Costera pues por Puerto de Vega pasa la ruta que viene desde Barayo.
http://www.turismoasturias.es/descubre/naturaleza/rutas/sendas-costeras/barayo-navia
Pero entre que amaneció oscuro y lluvioso y que tenía la carretera a Navia a la puerta del hotel pues marché por el asfalto. Hay que subir hasta Soirana, casi todo el rato caminas por acera, y al ser los primeros kilómetros del día ni te enteras de lo que caminas.

Pasado Soirana los indicadores nos sacan de la carretera comarcal para bajar a la Playa de Frejulfe, declarada Monumento Natural de España y uno de los rincones más maravillosos de toda la Costa Cantábrica. Ojo, es un lugar protegido, y hay que andar con tiento.

Llovía, llovía con mayor o menor intensidad, pero poder pasear por un lugar tan bonito no me lo podía perder. Bajas hasta la playa y te podrías dar un chapuzón, pensaba, pero no me animé; aún tenía las magdalenas del desayuno revolviendo en la hormigonera estomacal. A seguir caminando.

Caminas por marismas y praderas de brozas y junquillos, continuas felgueras cubren los acantilados, y los cormoranes te pasan tan cerca de la cabeza que en algún momento pensé que me dejarían sin paraguas. Asturias Paraíso Natural. Seguir viendo más fotos.

La senda va de sube y baja monte tras monte y mientras este viejo peregrino pena no poder parar más rato a disfrutar del paisaje hay quien está trabajando recogiendo percebes por los acantilados.
¡Sí, ya lo sé! Son muy caros. Pero rescuelgate tú en un rincón de esos a recogerlos.

Un poco más adelante ya tenemos a la vista la Playa de Fabal; ojo, no hay que bajar a la arena, la Senda Costera bordea por la zona alta de pinares. Continuaremos por la zona que se ve al frente.

Continuando bordeando por los acantilados la siguiente playa, mucho más pequeña aún, es la de Coedo. Aquí ya no pude hacer fotos, es más, tuve que guardar la cámara de fotos porque se me echó encima un chaparrón de los gordos.

Pero una hora más tarde ya estaba entrando por el Paseo del Río de Navia. Un kilómetro de terreno llano para variar se agradece.

Siguiendo por la orilla del río me acerqué hasta el centro de Navia, apetecía tomar un refresco, mejor dos, y ver que ofrece la villa al visitante.

Subiendo a la parte antigua nos encontramos con la Casa Limonar, recientemente restaurada y que ahora contiene dependencias municipales.

Un poco más arriba se encuentra la plaza del ayuntamiento.

Y muy cercana se encuentra la iglesia de Santa María de la Barca de Navia. Estaba abierta y pude entrar un momento a contemplarla, muy guapina, pues un matrimonio estaba haciendo la limpieza del templo.


Se baja por la calle de la Muralla Medieval de Navia al río y las flechas amarillas ya te encaminan por el puente de la ría hacia Jarrio y Cartabio en una subida constante con largos tramos de carretera.


Una tirada larga, pero larga, ¡eh! nos lleva hasta La Caridad. A la entrada de la villa paré en el restaurante Casa Quinto, excelente. Estás en tierra pelagia, el antiguo país bretón, ¿quien pone malas caras? Aquí se come estupendamente, os lo dice un tragaldabas, ¡que suene la gaita, Xuanín!
Lo que hace la sidra a estas horas.
Seguimos de Camino.



Por caminillos y algo de carretera se llega hasta El Franco, y aquí comienza un tramo de Camino de Santiago precioso, pero verdaderamente precioso.



Terminado el tramo de bosques se sale de nuevo a la carretera que nos conduce hasta Porcia. Al pasar Porcia se puede continuar hacia el albergue de peregrinos de Tol, pero casi todos los chavales con los que caminaba prefirieron venirse hacia Tapia de Casariego. Yo paré un minuto al pie de Nuestra Señora de los Remedios pero como estaba cerrada decidí que ya estaba bien de pasar calor y que cuanto antes llegara a Tapia mejor para mi salud. Aún quedan kilómetros por delante.
Andábamos a 30 grados a la sombra y la humedad del mar.


Pasamos por Campos y Salave, y seguimos caminando.


Otro poco más allá y pasamos por San Antonio. Ya queda poco.

Otro kilómetro a mayores y ya vemos las primeras casas de Tapia de Casariego colgadas al borde del acantilado. El albergue de peregrinos se encuentra en las primeras casas que encuentras. Yo tan solo paré a sellar la credencial, con los tres chavales alemanes que iban delante mio se llenó por completo. ¡Que no! Que no hace falte que me prestéis vuestras esterillas, que no pienso dormir en el suelo en una villa tan bonita. Mañana tendríais que llamar a una grúa para levantarme. Muy agradecido.

Subí a comer algo, estaba desfallecido, ¿me comprendéis, verdad? Un par de sidras y a buscar habitación. Encontré el estupendo hotel restaurante San Antón, en el barrio de San Martín, y problema solucionado. ¡A la ducha o feneces!
Hotel Restaurante San Antón

Tras un merecido reposo bajé al puerto pesquero y barrio de los pescadores para hacer algunas fotos con el teléfono y enviárselas a la familia.

La tarde era estupenda y los chavales nadaban de barco a barco y de vuelta al muelle en la placided del mar. El agua estaba a más de 20 grados e invitaba al chapuzón.

Tapia de Casariego tiene un par de zonas donde tomar algo y cenar estupendamente, El propio puerto está lleno de cervecerías, y un poco más arriba se encuentra La Marina y la zona de sidrerías. Tras tomar una, antes de que oscureciera regresé para cenar al hotel San Antón, que se come muy bien, el trato exquisito.
Me dieron las 12 de la noche hablando de surf y surferos con un paisano de la villa, gran veterano del asunto. Al día siguiente me esperaban más playas y más Camino de Santiago a mi manera. ¿Me prestaría una tabla?
¿Os está gustando el recorrido? Tenéis que hacerlo vosotros mismos.
Pues mañana la siguiente etapa, la entrada en Galicia por el país bretón.