martes, 29 de julio de 2014

Antiguo Camino de Santiago: De Robles de la Valcueva a La Robla.

Ayer estuve repasando la mitad de la etapa Boñar-La Robla del Antiguo Camino de Santiago. Lo primero que tengo que decir es que se conservan bastante bien casi todas las señales y flechas amarillas del trayecto por lo cual el trabajo realizado por nuestros amigos vizcaínos no hay caído en saco roto.
El Antiguo Camino de Santiago aprovecha una serie de valles bajo la Cordillera Cantábrica que ya era bien conocida en tiempos de los pueblos hispanos anteriores a los romanos; estos se limitaron a poner piedra sobre piedra por las viejas rutas desde el noroeste de Hispania a la Galia. Los Suevos y los Vándalos anduvieron por ella, después los Visigodos hasta la llegada de las razzias de los mahometanos.
En tiempos de Ordoño I y su hijo Alfonso III se protege toda la línea de la Cordillera y se repuebla Astorga, León, Amaya y La Bardulia; comienzan a tener paso franco los peregrinos de ida y vuelta a Compostela por todo el norte de España. Pasarán siglos hasta que el Camino se desvíe por Nájera, Burgos, Sahagún, y León.
Vayamos con el paseo, el Viejo Camino de Santiago nos espera. Se puede llegar hasta Robles de la Valcueva bien siguiendo la carretera autonómica desde Campohermoso, que es como está marcado y es por donde, aproximadamente, iba la calzadilla romana como aún recuerdan las gentes del Valle de la Valcueva, o desde Aviados por el monte pasando por la Peña Cantable y la mina La Valenciana; en este segundo caso se llega a Robles por el camino de la fuente del piojo. En la segunda de las fotos se ve el final de este camino que viene desde el valle que se ve al fondo. Se anda un par de kilómetros más pero por el monte. En esos montes existieron pueblos que fueron repoblados por moros traídos a la montaña leonesa por los reyes Fernando III el Santo y Alfonso X el Sabio desde Andalucía; su memoria, la de moros y de peregrinos, como la del Antiguo Camino también se perdió en las leyendas del Viejo Reino de León.

Una vez en el centro de Robles de la Valcueva aparecen un par de opciones para continuar la ruta. Estamos junto a la iglesia de San Martín, hay bares cerca.

Podemos seguir de frente por la carretera, es como está marcado. Pero es caminar por el arcén de la carretera autonómica.

O podemos bajar hasta la Ermita de Boinas; es una pista forestal entre prados donde pastan las vacas. Caminas a la sombra en pleno verano lejos del mundanal ruido.

La pista continúa camino hasta llevarnos al viejo puente sobre el río Torío y la carretera abandonada. Serán unos 500 metros más de andadura que por la carretera autonómica pero me parece que merece la pena conocer este precioso paraje de Boinas. Ahora nos queda la subida a Naredo de Fenar.


En el alto podemos parar a refrescarnos o comer algo en el singular Rancho Canadá. Atrás dejamos ya la Puerta de Galicia, por la que entramos en Cistierna, la mole de Peña Galicia que nos ha estado acompañado todo el trayecto desde Boñar, y continuaremos hacia el oeste por el Camino de Galicia.

Dejamos Naredo de Fenar a la izquierda y continuaremos por la carretera autonómica. Tiene un poco de arcén y se puede caminar bien. Entramos en el Concejo de Fenar, que ya tuvo Fuero propio en tiempos del rey Fernando I, en el año 1042. También en este valle se tiene memoria de haber sido repoblado primero por mozárabes y después por moros; que con el tiempo se convertirían al catolicismo.

Tras un kilómetro de carretera llegamos a Robledo de Fenar, ¡atención! Unos cartelones y alguna flecha semiescondida bajo las peras nos indican que dejemos la carretera. Ya no volveremos a pisarla hasta la entrada en La Robla. Pasamos al lado de la iglesia de San Torcuato y seguiremos bajando hacia las vías del tren.


Una pista forestal a la sombra de los árboles nos lleva hacia las vías del tren; no es necesario pasar por Solana de Fenar, como está marcado con las señales, pues entonces continuarías por la carretera. Solana quedará a nuestra derecha mientras bajamos hacia las vías del tren. No nos alejamos mucho, tenemos el pueblo a la vista, pero nos separamos de la carretera para andar por los campos.

La pista nos baja hasta un paso a nivel, ¡que no cruzaremos! El camino a seguir es que el que continua hacia el oeste, subiendo hacia Candanedo de Fenar. Todo el rato caminarás por prados y entre árboles. Si cruzáramos el paso a nivel nos iríamos hacia el robledal del fondo. Candanedo está tras esos árboles del fondo.



El camino nos lleva hasta Candanedo de Fenar. Si queremos podemos continuar de largo hacia La Robla pero si apetece podemos subir hasta la carretera por la Calle Real hacia la Plaza de La Fuente y podremos admirar la iglesia de San Miguel y su curioso campanario. De frente, al otro lado de la carretera, hay dos bares donde podéis tomar algo. Pero después hay que volver a bajar hacia el cementerio. Lejos de la carretera. Es una opción el subir al centro del pueblo.
Para los bicigrinos una señal en la parada de los coches de línea les indica claramente que bajen hacia las vías del tren y abandonen la carretera.


Hace unos años los arqueólogos encontraron en las afueras de Candanedo de Fenar los restos de dos hornos que utilizaban los legionarios romanos de la Legio VII Gemina para realizar todo tipo de objetos de barro, desde ladrillos hasta cualquier utensilio de cocina.

En la bajada de nuevo hacia las vías del tren pasaremos por la ermita y cementerio de Candanedo de Fenar. Al fondo vemos el monte del Castrillo de Fenar donde ya en tiempos de los astures había una fortificación pues este camino siempre, estamos hablando de milenios, fue una zona muy transitada. Los romanos destrozaron el castrillo astur pero quedó la memoria del lugar y el hecho.


Toda la ruta desde que entramos en la provincia de León transcurre a la sombra de castillos y fortalezas; muchos de ellos levantados sobre o cerca de otras fortificaciones de los tiempos de las guerras de cántabros y astures contra los romanos. Aún faltan muchas torres defensivas, fortificaciones, por catalogar. En este plano podéis ver algunas. Si exceptuamos los castillos de Luna y Gordón, que protegían los caminos de Asturias, podéis ver que los demás estaban situados en la línea que marca el Antiguo Camino de Santiago. Las órdenes militares de los Caballeros de San Juan y del Templo defendieron algunas de ellas y tuvieron sus propios hospitales de peregrinos a lo largo del Camino.
Cuando Alfonso VI reconquista Toledo y lleva la frontera más allá de la Cordillera Central es cuando se comienza a abandonar el antiguo Camino bajo la Cordillera Cantábrica. Pero siempre fue una ruta conocida y transitada. El ferrocarril desde La Robla a Valmaseda y Bilbao coincide en muchos puntos con esta ruta que tratamos de daros a conocer.

La pista forestal nos conduce directamente hacia el segundo paso a nivel sobre las vías del ferrocarril La Robla-Valmaseda. Esta vez sí cruzaremos al otro lado. Ya a lo lejos vemos asomar las torres de la fábrica de cementos La Robla. El final de etapa está cercano.

A nuestra derecha dejaremos Rabanal de Fenar, al otro lado de las vías del tren y en la carretera. Nosotros seguiremos bajando por las praderas.

La pista continua su avance dejando ahora Brugos de Fenar atrás y a la derecha; subiendo un poquito por una zona de robledal nos bajará después hacia La Muria y la carretera de entrada en La Robla. Donde hay un estupendo albergue de peregrinos donde podéis pernoctar.

En La Robla se cruzan el Camino de San Salvador de Oviedo con el Antiguo Camino de Santiago y están ya acostumbrados a ver peregrinos. Es una villa donde podréis aprovisionaros de lo necesario para las siguientes etapas: el Valle de Alba, las Omañas, etc.
Es una auténtica preciosidad el Antiguo Camino de Santiago, sin desmerecer otros ya bien conocidos, el Camino Francés, la Vía de La Plata, el Camino del Norte, etc, Este es el Camino de Santiago más bonito que existe; es agreste, desconocido, está casi todo por hacer, por explorar, ¡Una maravilla! Caminar en estos días de verano a la sombra de los árboles, por praderas, y la mayor parte del tiempo lejos del tráfico de las carreteras me parece algo impagable en los tiempos que corren.
Los romanos construyeron una serie de caminos para comunicar su gran campamento en Hispania, la Legio VII Gemina, con el mar. Una de las calzadas subía siguiendo el río Bernesga hacia los puertos de la Cordillera Cantábrica para después bajar al puerto de Gijón. La otra partía siguiendo el río Torío y al llegar al Valle de la Valcueva continuaba bajo la cordillera hasta Juliobriga, Valle de Campoo, cercano a Reinosa, pasando por Aguilar de Campoo, para después bajar al mar en el puerto de Suances, o continuar hacia Pamplona, la Pompelo de los romanos. Por estas rutas ancestrales caminaron los primeros peregrinos a Compostela.

Este es el plano de la ruta seguida. Falta el paso por la ermita de Boinas pero no me entraba y además no tiene pérdida.

viernes, 18 de julio de 2014

El asesino hipocondriaco, novela de Juan Jacinto Muñoz Rengel.

El asesino hipocondríaco es una estupenda novela del escritor argentino Juan Jacinto Muñoz Rengel que terminé de leer esta semana.
Hacía tiempo que no me divertía tanto leyendo una novela y no se me ocurre mejor manera para recomendaros su lectura que deciros: ¡buscarla! Va por la séptima edición y seguro que la encontraréis en cualquier librería. Está editada por Debolsillo.
Llena de referencias literarias y, como no, medicinales su lectura se hace liviana y divertidísima. Recuerdos de lecturas juveniles del tipo El licenciado vidriera o El enfermo imaginario, u otras más recientes como La conjura de los necios me hicieron disfrutar intensamente. El toque de argentinidad del autor le da un aire, un sabor, excelente y en más de un caso y de dos consiguió hacerme saltar la risa; eso es algo que hacía años que no me ocurría y mucho más de lo que puedo decir sobre lo que se escribe últimamente.
http://www.juanjacintomunozrengel.com/Elasesinohipocondriaco/


Nuevas obras de Juan Jacinto Muñoz Rengel están ya en las librerías y ya tiene en mí un nuevo lector.

jueves, 17 de julio de 2014

There was a star. Poem.


There was a star


There was a star that no one was looking
There was a voice that no one heard
There was a Lord
It was his Love

The words of the dumb
His hand impalpable
The sound of fear
The smoothness of your voice

And again,
the rain.


viernes, 11 de julio de 2014

Hospitaleros Voluntarios, boletin de julio 2014


BOLETÍN INFORMATIVO Nº 68
Julio de 2014

In memoriam:
Francisco Luis Medina Montoya “Paco Luis” +19 de abril de 2014
Pasado algún tiempo de su fallecimiento, nos llegó la noticia de la muerte de Paco Luis Medina. Un histórico peregrino y hospitalero, fundador y primer presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Málaga.
Conocí a Paco Luis antes de que yo fuera hospitalera. Lo veía en ocasiones varias por Palencia y por Carrión de los Condes, en el monasterio de San Zoilo, en un tiempo en que aún eran pocos los peregrinos que se veían pasar por el Camino. Un tipo interesante, muy buen conversador y conocedor del Camino y sus esencias.
Luego nos encontramos más veces como hospitaleros y él hablaba de Samos y de Arrés cuando estaba “en construcción”.
Se nos ha muerto otro hospitalero.
Sus cenizas descansan por el Camino.

Helder Leonel Finozzi Sánchez +2014
Desde Ponferrada llega la noticia de la muerte de Helder Finozzi, un hospitalero uruguayo, de Salto, que era habitual en ese albergue y en el de El Acebo.
No conocí a Helder pero hablé con él un par de veces; me agradaba mucho ese acento uruguayo difícil pero para mi, particularmente, familiar.
Un tipo afable, profesor de Bellas Artes ya jubilado pero que mantenía la ilusión de su oficio con una Escuela de Cerámica que él creó y en la que enseñaba a personas mayores y a discapacitados. Cuando venía a España, además, aprovechaba para estudiar los diseños de los ceramistas españoles.
Federación de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago en España
Aptd 315.
26080-Logroño (La Rioja)
Tf. 941.24 56 74.
Fax 941.24 75 71
E-mail: hosvol@caminosantiago.org
caminosantiago.org
Desconocemos cuándo ha fallecido pero, sea cuando sea que ocurrió, bien merece unas sentidas líneas quien venía de tan lejos para ayudar en su peregrinación a quienes no conocía.
Os pido una oración por ellos.


LIFE STARS +20: Un proyecto europeo para el medioambiente que se juega en el Camino de Santiago
Life Stars +20 es un proyecto innovador aprobado por la Unión Europea en el marco del programa LIFE + -Política y Gobernanza Medioambiental-.
El proyecto está integrado por a Fundación San Valero, en calidad de promotor y coordinador del proyecto, y los socios: Europa, Innovación y Desarrollo, Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago y el Ministerio de Medio Ambiente de Austria.
Su objetivo general es apoyar la estrategia europea de lucha contra el cambio climático tomando como referencia el sector turístico, responsable del 5 % de las emisiones mundiales de CO2 en el que la Unión Europea es líder musical, con más de 500 millones de llegadas de turistas internacionales al año y con unas previsiones de crecimiento sostenido superior al 5 % anual para la presente década.
De manera específica LIFESTARS +20 persigue demostrar el potencial de reducción de emisiones de CO2 existente en el ámbito del sector turístico tomando como referencia el Camino de Santiago, como patrimonio cultural de la Humanidad y uno de los principales recursos turísticos de dimensión internacional, que puede ser un buen modelo de referencia para un turismo europeo en el que el respeto al Medio Ambiente sea un elemento diferenciador.
Entre las diferentes acciones del proyecto, se contempla el desarrollo de una acción piloto experimental en distintos albergues del Camino de Santiago Francés atendidos por la Federación por medio de Hospitaleros voluntarios, ubicados en cinco comunidades autónomas españolas y en las localidades de: Arrés (albergue municipal) en Aragón; Zabaldica (conventual) en Navarra; Nájera (municipal) en La Rioja; Ponferrada (parroquial) en Castilla y León y Samos (monástico) en Galicia, a cuyos propietarios-gestores agradecemos su entusiasta participación en el proyecto. En estos albergues se aplicarán diferentes medidas de eficiencia y de mejora de la sostenibilidad ambiental con fines demostrativos para la oferta turística de la zona de influencia y a la par, para la sensibilización del peregrino.
Así mismo, se contempla el desarrollo de distintas dinámicas participativas en 5 idiomas de la Unión Europea, que puedan resultar de interés para e peregrino, con el fin de que se sumen a esta iniciativa y adopten voluntariamente una serie de compromisos ambientales orientados a involucrar, en mayor nivel, a la propia sociedad civil en apoyo a la estrategia europea de lucha contra el cambio climático.
El carácter innovador viene dado, entre otros factores por: la doble intervención del proyectos obre oferta y demanda, la implantación de tecnologías ambientales para la economía baja en carbono, y el seguimiento y monitorización “online” de resultados medioambientales contemplado durante la vigencia del proyecto.
En la vertiente de la oferta, la innovación se obtiene actuando con fines preventivos en los albergues, mejorando su comportamiento medioambiental mediante la implantación combinada de medidas concretas de sostenibilidad medioambiental, con tecnologías ambientales para una economía baja en carbono no presentes en el sector, y el apoyo a la movilidad eléctrica de gran interés para peregrinos con discapacidad o movilidad reducida.
Superada la fase de implantación se procederá a su testado durante un año, a modo de banco de pruebas, con objeto de analizar los ahorros obtenidos en iluminación, agua, climatización, movilidad y gestión de residuos, respecto del escenario de partida, para posteriormente transferirlos al sector turístico europeo.
Junto a lo anterior, en lo concerniente a la vertiente de la demanda (peregrinos) la innovación viene dada por el medio de la adopción simultánea del compromiso ambiental del turista de reducir su huella de carbono mediante su participación activa en dinámicas sostenibles participativas que permiten favorecer su comportamiento sostenible durante el Camino de Santiago y posteriormente en su vida cotidiana.
Respecto al tercer factor, el proyecto propone dar un salto cualitativo consistente en monitorear la reducción de consumos y emisiones de CO2 en cada albergue, así como los resultados medioambientales alcanzados por los compromisos ambientales adoptados por los peregrinos. Para alcanzar este reto, LIFESTAR+20 contempla la implantación y combinación de dispositivos de seguimiento dotados de tecnología wire-less, apps y plataforma “online” en web corporativa. Una vez registrados los resultados, se contempla su procesamiento mediante software específico, para posteriormente permitir su consulta en cada uno de los “info-point” implantados estratégicamente en los albergues, o si se prefiere, su descarga a dispositivos móviles, iPad, tablet android y teléfonos móviles 3G y 4G.
En el marco medioambiental LIFESTARS+20 tiene como meta reducir el consumo energético y emisiones GEI un 20% en cada uno de los albergues y evitar por medio de compromisos ambientales de losperegrinos la emisión de >5.000Tn de CO2 y de 10.000 m3 de agua potable, a través de la involucración en dinámicas participativas y compromisos ambientales de al menos 10.000 peregrinos de más de 10 países de la UE.
En línea con lo anterior, pero con fines de influencia en el sector turístico, merecen especial atención, la elaboración de un Catálogo de medidas de sostenibilidad 2.0 y la Guía How-to, ambos productos concebidos para facilitar la aplicación y transferencia en pymes y microempresas del sector turístico europeo de las lecciones aprendidas en LIFESTARS+20.
La participación de la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago es clave para el desarrollo de este proyecto por la importante red de albergues de peregrinos que atiende mediante sus Hospitaleros voluntarios y su continuada labor diaria de asistencia al peregrino al que también, con el presente proyecto, se pretende sensibilizar de la importancia de tener una actitud respetuosa con el propio Camino de Santiago, para la correcta conservación del primer Itinerario Cultural Europeo y Patrimonio de la Humanidad que éste es.
El programa LIFE PLUS es el principal instrumento financiero de la Unión Europea en apoyo a proyectos de innovación en el área del Medio Ambiente, cuyos resultados
apoyen la implantación de la política comunitaria en materia de Medio Ambiente y busquen general modelos de transferencia a escala nacional y europea.
Finalmente, si el lector lo desea, puede ampliar su conocimiento sobre el proyecto visitando la web corporativa http://www.lifestarplus20.eu/. También, a través de las asociaciones que forman la Federación Española de Asociaciones del Camino de Santiago, se podrá facilitar en la entrega de la credencial al peregrino información más específica del proyecto. Así como por los hospitaleros que atienden de forma altruista a los peregrinos en cada albergue del Camino, a los que el proyecto LIFESTARS+20 les reconoce su generosidad y entrega en beneficio del Camino de Santiago y del Medio Ambiente.
Nieves Zubalez
(Fundación San Valero / nzubalez@svalero.com)
Extraído de Peregrino nº 153-154 junio-agosto 2014


Convocatorias
Cursillo para hospitaleros veteranos:
"La Hospitalidad en el Camino Habilidades Sociales" Carrión de los Condes (Palencia) 3, 4 y 5 de octubre de 2014.
Dirigido a hospitaleros que, habiendo asistido al "Curso de Hospitaleros Novatos" , han ejercido la hospitalidad en cualquier albergue del "Camino", a personas que deseen sumergirse en su interior para conocerse mejor y que no tengan miedo a reconocer defectos y virtudes en ellas mismas y en quienes las acompañan compartiendo tareas, diversión y aficiones ; si además tienen interés en crecer como personas , esta es una oportunidad de compartir tres días con otros hospitaleros para poner en común emociones, capacidades e ideas que les pueden ser de utilidad cuando se encuentran con la responsabilidad de conducir un albergue y quizás en otros momentos importantes de su vida.
20 plazas.
Inicio de inscripción el 1 de septiembre de 2014 en anahosvol@caminosantiago.org, en hosvol@caminosantiago.org o en 941 245 674
Buen verano.

sábado, 5 de julio de 2014

Historia de un talento. Relato fantástico.

Este sencillo blog de un viejo peregrino, así se llamaba otro blog que tuve hace años dedicado también al Camino de Santiago, ha superado ya las 250.000 visitas y varios miles de comentarios y no se me ocurre nada mejor para agradeceros vuestra atención y confianza que avanzaros el comienzo de un relato que estoy escribiendo.
Espero que sea de vuestro agrado y sigáis visitando el Camino de las luciérnagas. También tengo otro blog personal que os invito a conocer donde pongo cosas de otro tipo, fotografías, excursiones por la montaña, mis aficiones y música o lecturas favoritas. Se llama Aldaba amiga:
http://ladmis.blogspot.com.es/
Y vayamos con el relato.



Historia de un talento

Hace algún tiempo, en un lugar remoto de un país olvidado, el señor, muy poderoso y rico, mandó llamar a sus hijos y uno por uno les entregó un talento de oro. El más joven, el benjamín de la casa, era muy reticente a recoger semejante regalo; renegaba, agachaba la cabeza, escondía las manos, con tal de no tomar en sus manos aquella fortuna inmerecida.
¿Queréis conocer su historia? No se parece a nada de lo hayáis leído. ¿Os suena de algo? No creo; nunca habréis tenido un talento como el suyo. Oro puro.

¡Tú eres bobo!
¡Marica!
Gilipollas, ya eres rico, y sin tener que ganártelo. ¡Cógelo! Le gritaba su hermano mayor.
¡Pues por eso mismo! ni sé cómo ganarlo ni en qué emplearlo. Replicaba el muchacho.
Al fin terció en la disputa el padre y les expuso la razón de aquel regalo ordenando de paso a su benjamín que recogiera su dote.
Tómalo en tus manos y guárdalo bien. Mañana partiréis todos de viaje a los países vecinos. Durante un año os quiero a todos fuera; a la vuelta haremos cuentas. Sacarle buen provecho.
Y a la mañana siguiente con el frescor matutino partieron sus hijos en diferentes direcciones para conocer otras tierras y otras gentes; tal y como su padre les había ordenado.

Pasado un año regresaron sus hijos, todos menos el pequeño. El señor no quiso esperar más y les llamó a su presencia. El mayor se postró a sus pies y de su alforja sacó cinco talentos que a su padre entregó.
Bien, hijo bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo y la casa de tu señor.
El segundo de los hijos se postró a su vez y de su zurrón sacó dos talentos y a su padre se los ofreció.
−Bien, hijo bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo y la casa de tu señor.
Y ordenó que se hiciera gran fiesta en su honor. Pero pasaban los días, las semanas, los meses, y el benjamín no aparecía. Nadie sabía hacia dónde había dirigido sus pasos, ningún viajero o comerciante daba razón o señal alguna de su vida. Y fueron pasando las estaciones, los años.

Estando el señor ya anciano, sentado en la puerta principal de su gran mansión, agotados los ánimos y repasando sus últimos días, una tarde calurosa de verano, vio cabalgar en lontananza alguien que se acercaba. Un presentimiento le dio un vuelco al corazón y palpitando como una niña asustada se levantó de un salto de su señorial sillón.
El jinete realizó una cabriola extraña para conseguir frenar su impetuosa montura y, de un salto y cuatro largas zancadas, se arrojó a las rodillas del anciano. De su pecho sacó un talento de oro que le ofreció con ambas manos.
¡Hijo mío! Exclamó el anciano al reconocer su sello impreso en el lingote.
A su grito salieron corriendo hermanos, esposas, sirvientes y deudos que rápidamente rodearon a la pareja que se hallaba fundida en un intenso abrazo.
Antes de la caída del sol se montaron largas mesas y un gran banquete se preparó; patos y faisanes relucían asados sobre los blancos manteles y a los postres el señor, con un simple gesto, mandó callar, y les habló:
Hijo mío, mi benjamín, largo tiempo has estado fuera; yo fui el causante. Te di un talento de oro y hoy me lo has devuelto tal y como te lo entregué, no tiene ni arañazos. Dinos, ¿en que lo empleaste que ni creció ni menguó?
Un rictus de amarga sonrisa se dibuja en el rostro apenas disimulado por las primeras canas de su larga barba y su mirada se va sin querer hacia el incierto horizonte antes de que comience a hablar.
Me diste un talento de oro, aquí mismo, hace años, padre y señor mío que ya devuelto a su dueño y quieres saber en qué lo empleé. Y también vosotros, mis hermanos y amigos; comprendo. Así pues, y antes de que el sol se nos vaya os contaré mi historia.

Salí caminando de mañana, como mis hermanos aquí presentes, sin saber hacia dónde dirigir mis pasos y mucho menos qué podría hacer con semejante fortuna en mis manos. Pero caminé, caminé, galopé, navegué hasta llegar a un país lejano.
Un brillante puerto de cúpulas doradas recibió nuestro bajel, las mercancías fueron descargadas como por ensalmo y, siguiendo los consejos del capitán de la nave (nos habíamos hecho muy amigos durante la travesía) me dirigí a una lujosa joyería donde podría colocar mi talento en almoneda. Con una buena bolsa de tintineantes monedas escondida en mi cinturón caminé hasta el mejor mesón del puerto donde me esperaba mi amigo capitán para cenar y buscar alojamiento.
Cuando estábamos a los postres de una estupenda pitanza un alboroto de gentes y alguaciles llegó hasta nosotros. El capitán, más que ducho en lides de éstas, consiguió parar un minuto a uno de los alguaciles y que le explicara a que son venía semejante algarada.
Volvió al pronto a sentarse en la mesa a mi lado para pedir y pagar rápidamente la cuenta. Sucintamente me contó mientras me llevaba casi a empujones de vuelta a su bajel que una joyería, tal y tal, en la calle cual, había sido asaltada y la joyera terriblemente asesinada. Los ladrones habían escapado con grandes bolsas de joyas y riquezas variadas. Cualquier extranjero sería más que sospechoso aquella noche en aquellas calles del puerto tan escasamente iluminadas. Así que deprisa y corriendo de vuelta al camarote donde había dejado mis escasas pertenencias.
Noche en vela, mirando por la borda, observando de nuevo las estrellas bajo la suave agitación de la nave amarrada al muelle. ¿En quien confiar en un país extraño? Sin hablar su lengua ni conocer sus costumbres, y sin tu talento en mis manos. Al alba y requerido por el capitán para desayunar a su lado no pude evitar contarle mis cuitas internas. Rápidamente se hizo cargo de la situación y tomando un par de buenas espadas me pidió que le acompañara hasta la joyería.
No, no habían encontrado aún a los culpables y el padre de la desdichada lloraba su pena sentado a la puerta. Le expuso lo mejor que supo mi problema y la necesidad de rescatar tu talento.
Robaron de todo, se llevaron cuanto había a la vista y lo demás lo rompieron a patadas. Se lo habrán llevado; se llevaron nuestras vidas.
Recuerdo que su hija se retiró a un cuarto trasero y me pareció escuchar sonidos de madera chocando al guardarlo. Le dije al capitán; tal vez en un rincón oculto de la joyería.
Al escucharnos el joyero me miró extrañado y como si un rayo le hubiera alcanzado terminó por abrir los ojos como platos y la boca como una ballena. Le seguimos al interior devastado del negocio y al cuarto interior, bastante oscuro pues carecía de ventanas. Encendió una lámpara de aceite y se acercó al fondo; había un pequeño altar dedicado a un dios desconocido. Una bonita caja de madera, de puertas corredizas, ocultaba de la mirada profanadora de los infieles la imagen divina; levantando la figurita debajo había un compartimento oculto en el que reposaban cuatro talentos de oro. Uno de ellos lucía tu sello, padre mío.

Partí aquel mismo día, a la puesta de sol, en otra nave mercante que mi amigo me recomendó. Dos semanas de cabotaje seguí con ellos hasta que decidí desembarcar en el primer puerto al que llegáramos. Me fui tierra adentro, lejos del mar, de las algas, de los peces; quería caminar de nuevo por los chaparrales y sentarme a la sombra de un árbol. Llegué hasta una venta donde paraban caravanas de mercaderes con sus jumentos cargados y decidí pasar allí la noche.
Esperando la cena asistí a un suceso sorprendente; llegaron cantando y bailando un grupo de peregrinos y pidieron acogida y asilo para pasar allí la noche, aunque fuera en las cuadras con las bestias. Uno de ellos, un joven muy alto, llevaba consigo, atado con una cuerda, un perrito blanco y sin rabo. Todos, pero todos los de la venta a los pocos instantes solo tenían ojos y oídos para el larguirucho, y él tan solo a su perro atendía. Apenas sentados en una larga mesa le pidieron que contara una historia, una romanza, mientras encargaban algo que llevarse a la boca.

Y esto fue lo que le escuché relatar:
Sabemos todos muy bien que olemos a pedos y sudor caminante pero antes de lavarnos para cenar os contaré una breve historia.
La gente presto se arremolinó sobre él pues debía ser muy conocido el muchacho. Sentados en el suelo, en los bancos, de pie, todos dispuestos a escuchar cada una de sus palabras.
En aquel día iba caminando un peregrino por montes y senderos, y al llegar, muy cansado, a un caserío lejano pidió acogida y refugio para pasar la noche. El casero, un hombre ya mayor, se alegró de su presencia y compañía; por su casa nunca pasaba nadie, estaba escondida y lejana en la montaña.
Compartiremos cena. Le dijo al peregrino y dispuso la mesa.
Primero sirvió un pescadito que había recogido aquella misma mañana en un arroyo cercano; después una liebre famélica que había atrapado a medio día cuando estaba hurgando en su pequeño huerto. Y de postre una tórtola que aquella misma tarde se había roto un ala al estrellarse contra un árbol cercano. Alguna tosta de pan y un cántaro de agua para acompañar la frugal pitanza.
¡No hay más! No tengo otra cosa que poder ofrecerte.
Muy agradecido. Contestó el peregrino. No solo me has quitado el hambre sino que incluso me has saciado el apetito; cocinas muy bien.
Lamento, amigo, que para una vez que pasas por aquí no tener algo más consistente.
¿Consistente dices? Me has ofrecido algo del agua: un pez, algo de la tierra: una liebre, y algo del aire: la tórtola. ¿Y entonces yo? ¿Qué te podría ofrecer para compensarte? Mi bolsa está vacía.
No importa, peregrino; con tu compañía me basta y sobra. Debemos acostarnos ya pues está oscureciendo y no tengo aceite para las lámparas.
En ese caso algo podré compartir contigo, algo que tú no tienes y bien que necesitas.
¿Y qué podría ser? Pues tú caminas con una mano delante y la otra detrás.
Algo del fuego.
Y a un gesto del peregrino una pequeña llama de fuego apareció en la ya oscura estancia y fue a posarse sobre la cabeza del campesino. Le confortó e iluminó, y de algún modo le hizo conocer que ya nunca más se sentiría solo e infeliz, a oscuras, en su pequeña morada perdida en las montañas ni en su pequeña alma escondida del mundo y las gentes.
¡Bueno, qué! ¿Hoy cenaremos algo o seguiremos de ayuno? Concluyó el hombre del perrito blanco.
¡Qué bonita historia, hermano! No podrías contarnos otra más mientras nos traen otro cántaro de vino fresco. El sol aún no se ha puesto y nuestra alegría por tu regreso va en aumento.
Aún no he terminado con ella, lo mejor vino de seguido; segundos después de que el peregrino había dado por concluida su historia, una bellísima y joven mujer que estaba sentada con su cortejo en una mesa detrás de mí se levantó y sujetando en sus manos una pequeña jarra de un intenso y prodigioso perfume se dirigió a la mesa de los peregrinos.
Se desprendió del velo que cubría sus dorados cabellos y se arrodilló a los pies del peregrino cantarín. Vertió un poco de ungüento en sus manos maravillosas, plenas de anillos de oro y Jenna, y los fue aplicando en los ampollados pies del caminante. Uno de sus acompañantes, un tipo afectado y que rezumaba riqueza y vanidad comenzó a bromear:
Con esa esencia carísima sus pies sanaran rápidamente, ¡eh! Tal vez deberías aplicársela en otras partes y que se le mejoraran.
Pero el peregrino tan solo acariciaba su perrito mientras observaba en silencio cómo la mujer le trataba y curaba las heridas de los pies. Cuando estuvieron bien masajeados y untados de esencia la mujer fue besando dedito a dedito a la vez que exclamaba: ¡perdón! ¡Perdón!. Así un dedo tras otro.

Todo el mesón estaba en pie observando la escena. Había gente muy enfadada o alarmada por lo que estaban presenciando. Yo empecé a temerme lo peor.
¡Una mujer de su posición y haciendo esto!
¡Sin velo! ¡Su velo de soltera para secar los pies de ese andrajoso!
¡Besando los pies de un hombre! ¡Y en público! ¡A dónde vamos a llegar!
A alguno tuve que pararle los pies con mis propios brazos para que no la levantara del suelo. Cuando al fin concluyó y levantó la cabeza, de rodillas, a los pies del peregrino, éste dejó su perrito blanco en el suelo y preguntó:
¿Por qué has hecho esto, mujer?
Yo también quiero una de tus llamas sobre mi cabeza deshonrada, señor. Y agachó la cabeza.
Tú nunca estás sola, y con tu belleza y riqueza puedes elegir la compañía que quieras a todas horas
¿Compañía y riqueza? Quiero que confortes mi vida y mi alma como con el pobre cabrero has hecho, Señor. Esto, y le tiró el velo a las manos, son bagatelas para cubrir miserias de dentro y de fuera.
Pues desnuda vendrás y desnuda estarás ante Su Presencia.  ¿Te atreverás? ¿Todo lo dejarás por uno de mis cuentos? ¿Caminarás con unos harapientos? Te saldrán muchas ampollas en tus bonitos pies. Concluyó sonriendo.
Me arrastraré tras de ti como una perra.
Entonces ven con nosotros, y en verdad te digo que también tú tendrás en ti una llama de amor y luz imperecederos.
Y la ayudó a levantarse del suelo y la sentó a su lado en la mesa. Poco a poco el tumulto fue disolviéndose; el cortejo de la dama fue despedido con un simple gesto y los peregrinos cenaron opíparamente convidados por ella.

A la mañana siguiente la vi partir con ellos al clarear el día y a punto estuve de seguirlos; pero llevaba conmigo tu talento. Algo tenía que hacer con eso. ¡Ah! se me olvidaba, la última imagen que tengo de ellos es del peregrino del perrito, llevaba sobre su cabeza el velo de la dama que tras él caminaba, como una peregrina más llevando de su mano la cuerda que sujetaba al perrito blanco.
Y yo volví al mar; no sé por qué, una intuición o presentimiento oscuro llevó de nuevos mis pasos al mar, el negro mar.

Así comienza este relato fantástico que os ofrezco en primicia, amables lectores de Camino de las luciérnagas; espero vuestros comentarios. Aún no está concluido y formará parte de mi próximo libro de cuentos que saldrá a la venta en breve.
Muchas gracias por todo y ser felices.





jueves, 3 de julio de 2014

El Senderin nº13, boletin de julio 2014.

Ya salió El Senderín de julio, nuestro boletín informativo sobre el Camino de Santiago. Impactante foto de portada de la romería Vía Lucis en Salamanca.
Pero hay muchas más cosas interesantes en su interior.


Por destacar algo: la sección de noticias del boletín mensual. Trabajo de Charo Barrientos. Me entero que los estudiantes de la Universidad de Salamanca continua promocionando la ruta seguida por Diego de Torres y Villaroel, atravesando medio Portugal hasta entrar en Galicia por Tui. Ya sabéis: "entre col y col ¡lechuga!" Eso contaba Torres y Villaroel que les daban a los peregrinos en tierras portuguesas cuando él pasó por allí camino de Compostela.

Otra sección muy interesante es la dedicada a El Camino de Santiago en la filatelia. Obra de Joaquín Cuevas Aller.


Y sobre todo, y que no se os olvide, el 14 de julio se abre el VIII Concurso de Fotografía del Camino de Santiago. Si pertenecéis a alguna de las 34 Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago de España podéis participar; leer las bases y preparar vuestras mejores fotos.