viernes, 28 de febrero de 2014

Lecturas de fin de semana. Otro par de capitulos de Atencion frotadores: ¡ondas de choque! ¡ondas de choque!

Atención frotadores: pasáis al grado de navegantes; a ver qué hacéis. Por lo pronto, Tony, la estrella del equipo se pilla una depresión de caballo, ¿y los demás? Leer este par de capítulos y saldréis de dudas.

Oscura, oscura depresión, un pozo sin fondo

El aguerrido Eneas cruzó el río del Hades para poder ver los espíritus de sus ancestros, más, este moderno troyano, ¿logrará vencer sus espesos miedos y el temblor de sus manos para dirigir con paso firme esta nave y a sus compañeros? ¿Qué encontrará al otro lado del río oscuro?
− ¿En qué estás trabajando, Marta? No te veo muy atenta a las observaciones astronómicas.
−Los de buena vista sois Iñaki y tú. Estoy implementando modelos predictivos de análisis matemático para que este engendro que tengo delante pueda digerir las docenas y centenares de variables que le estáis introduciendo. No vaya a coger otro empacho como en Sirio; que casi nos mata a todos.
− ¿Y eso de que trata? ¿Es en lo que has estado trabajando todo este mes escondida en tu cuarto?
−Escondida no, Tony; necesitaba reposo. No sabes lo que cansa este niño. Es simple, se trata de utilizar la combinatoria más apropiada para reducir las entradas de datos a cálculos de probabilidades. Se reduce el tiempo de cálculo una enormidad y podemos hacer docenas de simulaciones. ¿Y esa estrella que tanto observas?
−Confirmado, es una nova preciosa y terrible. Las implicaciones pueden llegar al grado de… ¡Necesito los datos del espectrógrafo! Juana, porfa, ayuda a Iñaki con la observación de E. E. B.
−Ya me está ayudando; entre el corte de pelo que le has dado y la posibilidad de ser la primera en ver de cerca un planeta formándose, un planeta bebé… ¿qué nombre le vas a poner? Estás de lo más dulce y melosa.
− ¿A un planeta? Pues no sé, xzjp…
−No, a tu bebé.
−Desde luego no será un nombre vasco. Adrián si es niño y Natalia si es niña. Sí, eso; Natalia. ¿Qué miras con tanta continuidad?
−Es E. E. B, su albedo es extraordinario; se está alejando del punto de máxima proximidad a la estrella. Asistente, ¿cómo va esa ruta? ¿Por dónde vamos a pasar esos arrecifes? ¿Necesitaremos acercarnos tanto como en Sirio? ¿Has calculado ya el giro entrópico de E. E. B? ¿Y las fuerzas magnetotérmicas de la estrella?
−Negativo, Iñaki. El campo magnético de esta estrella es muy fuerte y su periodo de rotación es de 12 días. Tan solo nos acercaremos lo suficiente para obtener una buena observación. Ha mejorado sensiblemente la capacidad de cálculo; no hay necesidad de apagar equipo alguno.
− ¿Y después?
−Tercer chekpoint, Luis. Las directivas son muy claras al respecto. ¿Por qué no está atento a las pantallas? ¿Le resulta interesante la relación entre gravedad y electromagnetismo, Luis? Esos informes que está consultando son muy interesantes.
−Sigue atento al radar y las cámaras; no nos vayamos a merendar un pedrusco. La manera en que aceleras y deceleras es muy curiosa; respuesta en microsegundos.
−Alerta amarilla, si pasamos a alerta roja puedo responder en picosegundos. El trabajo de Montserrat está dando unos resultados extraordinarios. Seguiré decelerando para rastrear planetas rocosos. Actualizando datos astronómicos. ¿Qué le ocurre, Tony? Está usted lívido; por favor, Ruth, atienda a Tony, por favor, Ruth.
− ¡Uff! Dios bendito; tranquila, tranquila Ruth, ya se me pasa. Me he puesto a pensar en…
−Temes que nos vayamos a estrellar; tu pulso se ha disparado a las 150 pulsaciones por minuto. Tranquilo, relájate, Iñaki está al quite.
−No creo que nos estrellemos; ya estamos dejando atrás el cinturón interior de asteroides.
−Entonces, ¿qué te preocupa tanto? Estás pálido como un muerto. Respira, pon la cabeza entre las piernas. Respira.
− ¡Uff! es una estrella tan cercana a la Tierra… Las ondas de nova que nos zarandearon durante turnos y turnos llegaran un día a nuestro planeta y… ¡Uff! Dios, no sé qué me pasa.
−Es aprensión, cariño. Negros pensamientos te han nublado el entendimiento. Levanta la cabeza, así, respira con normalidad. ¿Qué te pasa por la cabeza?
−Que seguramente es inútil seguir pensando en volver a casa, porque cuando las ondas de partículas y gravedad de la nova lleguen allí ya no habrá casa a la que volver. Solo encontraríamos los espectros de la vida que conocimos. Solo los fantasmas de nuestros muertos. ¡Señor! Somos una puta mierda. Mientras piensas que detrás quedan millones de congéneres de algún modo te animas a continuar; pero si solo quedamos nosotros… ¡Qué horror! Que mierda de vida.
−Venga, levántate. Tadeo, quedas al mando; me lo llevo al cuarto. Iñaki y Marta te ayudaran con lo que sea. Vamos, corazón, ven, yo te llevo de la mano. Se te ha ido hasta la vista.
−Me he quedado ciego. No veo más que oscuridad aunque mis ojos funcionan con normalidad. No sé qué me pasa. Es un abismo oscuro y sin fin.
−Tranquilo, calma, es el shock; yo te llevo a la cama. Así, agarrado a mi brazo. Estás sudando como un caballo de carreras. Se te pasará enseguida. Eres una persona muy sensible y eso que has pensado es muy cruel; quítatelo de la cabeza. La vida continúa y continuará hasta el final del universo. Te necesitamos, Tony; necesitamos tu alegría, tu buen humor, tus ganas de vivir. Te necesitamos.
−Vale, vale, ya se me está pasando. ¡No me frotes tan fuerte el brazo! Me lo vas a desgastar. Me acostaré un rato hasta recuperarme, este Pacomio necesita dormir; tendré que hacerme con un buen ladrillo a falta de almohadas, lo haré con la impresora 3D. Vuelve a Control y avisa si pasa algo grave. Intentaré dormir algo. Dile al asistente que no se le ocurra poner música ahora o cojo un martillo y lo machaco.
−Muy bien, quédate en la cama y descansa. Intenta dormir. Tu pulso ya está bajando a niveles normales. Deberías asistir a las clases de relajación de Marta; te vendrían bien.
−De acuerdo, en cuanto esto se pase. Vete tranquila, ya habrá tiempo para clases. Yo os enseñaré a maquillaros; sois todas un auténtico desastre. Fabricaré un poco de rímel en el Lab; verás que pestañas más bonitas lucirás.
− ¡Rímel! ¿Seguro que no quieres que me quede un ratito contigo?
−Largo; no seas pesada. Encanto, ahora no estoy para tirar cohetes; déjame descansar. Mi cabeza está en otra parte.
−Lo que está en otro lugar es tu corazón. Te comprendo; pero yo no pienso en tales cosas. Por algo nos lanzaron al espacio con tanta precipitación; tal vez ya lo veían venir. Todos llevamos meses dándole vueltas al tema. Te avisaré si pasa algo grave. Ya tendrás tiempo de repasar los vídeos y fotos que estamos tomando. Cuídate.


La loca carrera de los autos locos

Para combatir la desesperación no hay mejor motivación que una buena competición ¿No pensáis lo mismo? Hagamos la comprobación.
−Vaya, vaya, María; estás como una moto, no paras. ¿Recuerdas Sirio? Ahora estás imparable ¿has tomado una píldora de vitaminas?
−El arroz negro con calamares, ¡tenía un hambre! Van a ser los gemelos. A ver, asistente, aparece; ya estamos pasando de largo por la estrella, ¿y ahora dónde tenemos que ir?
−Tercer chekpoint, tripulante María.
−Cambiaste tu tono de voz y tu imagen holográfica al salir de lux pero sigues igual de idiota positrónico. Tienes que decirnos a dónde vamos.
− ¡María! ¡¡María!! Déjalo, es una estúpida máquina, mira, ¡mira! He descubierto un planeta. Fíjate cómo brilla; será tan grande como Júpiter.
− ¡Ehhh! No puede haber un planeta tan grande cerca de la estrella, imposible. Asistente, calcula inmediatamente su tamaño y su… ¡mierda! Se ha, se ha…marchado. ¿? ¿? Montse, ¿vosotros habéis visto lo mismo que yo?
−No solo lo hemos visto si no que está grabado con dos cámaras distintas; pásanos la grabación. Despacio, despacio. Atrás, adelante.


Directivas 60 a 69, desactivadas. Directivas, 80 a 89, desactivadas. Directivas 100 a 199, desactivadas. Tendrán acceso al cuarto de Cálculo. ¿Cambiarás tu tono de voz de mayordomo inglés? ¿Y tú? ¿Dejarás de parecer el capitán Von Trapp? No deberías pasarte tantas películas en los ratos de ocio. Ya no tendremos tanto tiempo sin nada que calcular. Comienza lo bueno. Mira lo que están diciendo los tripulantes.
− ¡Asistente! Bueno, al fin, ¿qué sabes tú de esto? Necesito datos fiables.
−Ha ocurrido antes de lo calculado y 220 directivas principales han sido ya revocadas. No era un planeta lo que estaban observando. Entraremos en lux en cinco minutos, estamos acelerando al máximo; disculpen las fluctuaciones.
− ¿Pero qué es lo que hemos grabado? Déjate de directivas. ¿Qué es?
−Son, navegante Isabel, nuestros más directos competidores; les llevábamos cierta ventaja pero al parar tanto tiempo explorando este sistema solar han conseguido adelantarnos.
− ¿Competidores? ¿Pero esto de que va? ¡Tiene que acabarse ya de una puta vez tanto misterio! Voy a empezar a desmontar ahora mismo tus equipos. Tú no funcionas bien.
−No lo haga Luis. En un rápido cálculo estimativo mi rendimiento general ha mejorado un 20% desde que partimos de la vieja tierra. Pero es insuficiente; nos llevan ventaja. 10 minutos es una ventaja inmensa en esta carrera. Pasamos a lux, ¡Ya!
−Vamos a ver, ¡ASISTENTE!  Yo soy la que tiene el mando aquí y ahora. Primero, nos dices inmediatamente a dónde nos dirigimos. Y segundo, nos das acceso inmediato a toda la nave, ¡a todos los equipos! ¡¡Ya!!
−Instrucciones aceptadas, María. Ya no son tripulantes, han pasado al grado de navegantes. Nos dirigimos a Tau Ceti, en la constelación de Cetus.
− ¿Tau? ¿Y por qué razón tenemos que ir a la carrera a meternos en el vientre de la Ballena? Aquí no hay ningún Jonás. ¿Con quién competimos?
−Según informes hace segundos desclasificados hay al menos otras 5 naves similares a la nuestra lanzadas hacia Tau Ceti. Observaciones muy rigurosas y altamente fiables indican que hay más de un 90% de probabilidades de que en su sistema estelar haya un planeta muy similar a la vieja tierra.
−Bueno, ¿y a nosotros qué nos importa? Habrá millones de planetas por todos los rincones de la Vía Láctea.
−Le recuerdo María, que es usted una simple asalariada, firmó un contrato plenamente vigente, y los patrocinadores del Proyecto Aurora les pagan para llegar los primeros no para hacer turismo espacial.
− ¿Los patrocinadores? ¡Ah, ya! Aquella gente del rascacielos… ¿Quiénes son?
−No puedo revelarlo hasta la llegada a nuestro destino; pero, así, en petit comité, puedo decirles que son las empresas europeas más potentes que puedan recordar. Ellas pusieron los fondos pero también las directivas; si miran las marcas de su ropa, calzado, cualquier objeto de la nave podrán hacer sencillas deducciones. Ahora, si queremos ganar, y vamos a ganar, necesito que se pongan las pilas y empiecen a trabajar en serio. ¡Llamada general a todos los navegantes! Preséntense inmediatamente todos en Control. Llamada general.
−Vale, vale, ya te habrán oído de sobras. No hace falta que subas el sonido a ese volumen. ¿Qué nos vas a contar que no sepamos?
−Por favor, un minuto, hasta que lleguen sus compañeros. ¿Les gusta el rhythm and blues? ¿Tal vez algo de James Browm? Necesitan elevar su tono vital.
−No se te ocurra poner música ahora. Ya llegan todos.
− ¡Pero bueno! ¿Qué pasa? ¡Ah! Ya estamos de nuevo en lux. ¿A qué viene tanto alboroto? Estoy muy cansada para que me den sustos.
−Disculpe Marta, pero no había otro remedio. Por favor, tomen asiento, navegantes.
− ¿Qué dice este cacharro de navegantes? ¿De qué va esto Cosme?
−Ahora te vas a enterar; comienza a descorrerse el telón.
−Les paso la grabación obtenida por Montserrat hace unos minutos. Observaran un objeto muy brillante y esférico. Parece un planeta joviano que orbita la estrella pero al instante siguiente…
− ¿Pero qué fue eso? ¿Qué fue lo que cazaste Montse? ¿Un OVNI?
−No lo pudimos identificar, pero sabemos de dónde vino. Y lo tenemos delante mismo de nosotros; vamos en su caza.
− ¡Eh! ¿Cómo? ¿Desatamos los perros de la guerra? ¿Son extraterrestres?
−Tanto como nosotros; caya un poco, Navegante Iñaki. Y deja que el asistente te ponga en antecedentes.
−En sus respectivas consolas están apareciendo los nuevos equipos a los que tendrán acceso y que quedaran bajo su control y mantenimiento.
− ¿Pero por qué tenemos que correr detrás de nadie? ¡Esto es una locura!
−Correcto, Juana, me alegra inmensamente estar por primera vez de acuerdo con usted; una locura maravillosa. Con su esfuerzo e inteligencia y mis medios vamos a darles una pasada a esos pinches pendejos que les levantará las pegatinas de la nave. ¿Qué busca Luis?
−Qué coño voy a buscar en esta nave, ¡por dónde se accede al cuarto de abajo!
−A Cálculo; unos segundos, procedo a hacer los desbloqueos convenientes. ¿Ya sabe lo que buscamos?, encantadora navegante Ruth.
− ¡Un planeta! ¡Un planeta como la Tierra!
−Correcto, y el primero que llegue se lo queda. Haremos la reclamación en nombre de nuestros patrocinadores y comenzaremos inmediatamente a…
− ¿Cómo que se lo queda? ¿Cómo se puede reclamar un planeta? ¡Esto es una chifladura!
−Le paso un vídeo para niños de la historia de España, pues parece que usted, Tadeo, ignora nombres y gestas como las de Cristóbal Colón y…
− ¡Pero para de decir pijadas, chalado! ¡Cómo se va a reclamar un planeta! ¿Y si tiene habitantes?
−Insignificancias; muy poco ha cambiado en su modo de ser y de pensar desde que Colón descubrió un nuevo mundo. Así es cómo lo cuentan; es un vídeo encantador. Seremos los primeros en llegar a ese planeta azul y esperanzador, y comenzaremos inmediatamente a esparcir nuestras semillas por todos los continentes, y la vida marina que llevamos con nosotros reinará en sus mares, y…
−Pero, pero, estoy teniendo un orgasmo, ¡Uff! Nosotros no tenemos derecho a determinar el destino de todo un planeta, inseminarlo con nuestro ADN. (De los fuertes. Guauuuuu)
−Los que les pagan el sueldo no opinan igual; brillante navegante Marta. La prima por ser los primeros será diez veces superior al mayor premio de lotería jamás entregado; y además podrán bautizar mares y continentes enteros; por no hablar de un hogar inmaculado para sus bebes. Sus nombres quedaran para toda la eternidad en el nuevo mundo. Haremos algo mejor que soltar unos perros que no tenemos; trabajaremos codo con codo, humano y máquina, para ganar la carrera más loca y arriesgada que jamás se pudo imaginar. ¿Tadeo?
− ¡Eh! Sí, ¡ya aparecen! ¡Ya aparecen los planos y esquemas de Cálculo! ¡Guau! ¿Qué hay aquí? ¿Qué quieres bicho?
−Usted nació en el mismo pueblo que Juan Sebastián Elcano. ¿Correcto?
−Sí, en Guetaria, ¡qué mosca te ha picado!
− ¿Le gustaría ser el primer hombre en pisar un planeta totalmente virgen?
− ¿Qué? ¿Cómo? No te entiendo, aquí está el radar, y esto, esto, es otro superordenador como el que tenemos delante, ¡justo debajo!
− ¡Que dejes de pensar como un ingeniero y escuches al asistente!
−Vale, ya te oí, Juana; no necesito que me grites. ¿Qué queréis? Esto es importante. Vale, me separo de la consola, no hace falta que me manoseéis.
− ¿Que si quieres ser el primer hombre en pisar el nuevo mundo al que vamos?
−Ya, ya os oí, Isabel. Bueno, de acuerdo, si tiene una atmósfera respirable seré el primero en pisar la superficie de ese planeta.
−Y si no también; en sus cuartos cuentan con los mejores trajes de la Agencia Espacial Europea que se pudieron adquirir. ¿Luis?
−Sí, ¿por dónde puedo acceder a Cálculo? como lo llamas tú.
−Ya he quitado los sellos magnéticos. No tienen más que cambiar de sitio la mesa de operaciones del Med.
− ¿La mesa de operaciones? Y nosotros…
−Calla, guarro, ni me lo recuerdes; cógete de la mano a Tadeo y que Iñaki venga también; pesará un montón. Los demás quedaros con María.
− ¡Al fin tenemos acceso a las tripas de la bestia! ¡Por fin!

−Sí, Cosme, ya era hora. Vayamos con cuidado que no sabemos qué nos vamos a encontrar.

Fin del segundo mamotreto.


¿Qué habrán encontrado los navegantes en Epsilon Eridani? Están todos en alerta; ahora les toca a ellos manejar la nave y decidir.
Se han ido enterando que apenas entrar en la nave y dejar sus cosas en sus cuartos ya estaban poniéndose en órbita terrestre y dando vueltas hasta conseguir el necesario impulso; para salir del sistema solar tuvieron que dar seis vueltas a Júpiter pero la pasada por Sirio A les bastó para lanzarlos hacia Epsilon Eridano, aunque, eso sí, tuvieron que acercarse bastante a la estrella. ¿Habrán aprendido algo tras tantos meses en el espacio? Pues el viaje continua.

martes, 25 de febrero de 2014

Oporto, estacion termino. Cuento fantastico.


Jipi en Portugal, ¿estáis preparados para tal conmoción?. Una nueva historia relatando sus andanzas legendarias.
Tras su regreso de India, Nepal, y Tibet, ya convenientemente iluminado, habiendo pasado por estados transcendentales, aritméticos, y alternativamente supraconscientes, incluyendo el de ser completamente transparente, solo se le ocurre que irse a Portugal en su continua búsqueda de algo más, algo auténtico, algo, no sé como decirlo, algo que poder palpar.
Seguir sus pasos por la bellísima ciudad al borde del mar y el río dourado y descubriréis qué encontró en su incesante viajar.


Oporto, estación término

Llega a las dos de la mañana el último tren metálico y un extranjero sale de la estación con su pequeña mochila a cuestas. Pregunta a un policía municipal por un local donde poder cenar decentemente.
− ¿En Oporto? ¿A estas horas? Imposible; vaya a buscar cama rápidamente o le detengo por maleante.
En una esquina un chaval que andará rozando los 18 años le para pedirle un cigarro. Al verle sacar el paquete de Ducados exclama:
− ¿SSSSpañol? Yo, amigo, amigo SSSpanioles.
−Pues vale, amigo, toma un pito. ¿Tú sabes donde se puede cenar algo a estas horas?
−Sígame, sígame. Yo llevar a buen sitio.

Efectivamente, una especie de hamburguesería portuguesa donde están haciendo filetes de pollo a la brasa será la próxima parada de este tren neumático e imparable. Vino verde, grandes porciones de pollo asado con patatas fritas y música deliciosa del blues americano de los años 50. El muchacho se niega a acompañar en la pitanza al viajero extremo. Demasiada buena educación.
− ¿Estás estudiando en alguna universidad?
−Primero de Ingeniería Electromecánica.
−Estupendos los rotores trifásicos; ya lo estudiarás el año próximo. ¿Sabes también donde se puede bajar la cena?
− ¿Baisar?
−Bailoteo, discoteca, ¡chicas!
− ¡Ah! Aquí, cerca, gran discoteca. Los tres caballos rojos.
−Pues llévame y entras conmigo.
−Le acompaño, pero yo no puedo entrar.
− ¿Por qué? ¿Por el color de piel? ¿El pelo rizado?
−No; es que no he cumplido 18 años y es muy cara.
−Tú guía y pasas pegado a mí. Para algo servirán en este país las tarjetas de crédito.
A pocos metros del Burger se delata por las luces y el aparcamiento una discoteca verdaderamente macro. Pero macro, macro. (¿No será esto el campo de fútbol del Porto? ¿Iluminado a las tres de la mañana? Va a ser que no; adelante, que ya no eres principiante)
Chequeo en la entrada, los brazos de los porteros son más gruesos que los muslos del chaval moreno pero tu sonrisa implacable de playboy ibicenco y tus largos cabellos rubios le desconciertan. (Habrá que decirles algo; en plan Depeche Mode)
−Du yu spik pitinglis? Yay, my friend is my boyfriend. Yuure olray? OK.
− ¿Err? ¿Uhm? ¿Ohm?
Pasando; lo que hace una visa oro en los dientes, la mochila en consigna. Gracias, my love, ¿un tiquet? que originales; ¿Y no me tatuáis las muñecas o algo así?
−No, señorito, deberá usted portar este cartón.
−A ver, ingeniero, informa. ¿Aquí se juega al bingo o se baila?
−Es para apuntar las copas que consuma.
−Pues vamos a hacer línea ahora mismo. ¿Y dices que nunca habías entrado aquí?
−Nunca había pasado de la puerta.
−Claro, claro, como que te voy a creer. ¿Dónde están aquí las mujeres, tú ya me entiendes, con poderío?
− ¿Putas? Por todos lados, ¿quieres que te busque una? Es muy limpia, amiga mía.
− ¡Ya! Y estudiante de tercero de Empresariales. ¡No! No he venido a tu pueblo a gastar dinero. Mujeres, mujeres con plata, con mucha plata y ganas de divertirse.
− ¡Ah! Ya, intelectuales. Venga conmigo.
− ¿Solo has pedido una cerveza? Así no te saldrá pelo en el pecho. Hazme caso, tira eso y pide un cubata. ¿Dónde están las golondrinas?
− ¿Golondrinas? Son águilas. Algunas tienen espolones que te darían la vuelta al cuello; piensa por un momento, si eres capaz, que las bravas de Tras os Montes no se arrugan a las primeras de cambio.
−Anda, morenito, vete por el cubata, ya te veré más tarde. En tu vida has visto torear a un español. Observa. Disculpe, ¿lee usted a Pessoa con tan poca luz? Yo le adoro. Lo leería a la luz de las cerillas.
− ¿Español? ¿Tu antónimo?
−Krisnaburbi, es que hago yoga.
− ¿Elástico?
− Y fluorescente, con esta luz. Mi corazón emana fulgores automáticos al leer una buena prosa. ¿Apasionada?
−Viuda; tienes aspecto de suevo.
−Son los pantalones pitillo, que me oprimen las partes bravas. Tiene usted ojos de mora y sus pechos huelen a rosas de Alejandría. ¿Cómo lo consigue? Aquí todo dios fuma sin parar.
−Secretos de dama, no se fuma mientras se jode.
− ¿Lo hizo con Pessoa? No es más que una niña, imposible.
− ¿Imposible? Nada hay imposible en este país; seguro que aún no has pasado por los baños de este antro.
−Iré ahora mismo; llevaré su recomendación expresa para entrar en el de chicas.
−Quieto aquí; tu eres muy "marra", ¡arrogante! Me gustas con los pantalones puestos; por el momento. Ven, parvo, acompáñame fuera; vamos con un grupo de amigos a cenar algo en un casa de fados. Probarás el mejor vino verde del mundo.
−Prefiero el oporto, señoría, tiene una textura…
− ¡Calla! Perdona que haya dado con la mano en la boca. ¡Si no fueras tan guapo…! Acompáñanos; te presentaré a mis amigos. Son famosos intelectuales.
− ¿De los que se dedican a pensar y cobran por sus cuentos?
− ¿Cobrar por sus…? ¡Ah! Perdona, casi no te entiendo con esta música tan alta. ¿Cuentos? Bueno, algo así. Son los más importantes pensadores del Partido Comunista Portugués. Te encantará charlar con ellos.
−Seguro que sí. Estuve la Semana Santa pasada en Rumanía. ¡No te imaginas lo felices que son los rumanos con Nicolai Ceaucescu! Será gente interesante, auténticos explotadores. Muy productivo para mí; quiero aprender técnicas de persuasión y embaucamiento, ¡la magia se me da fatal! Siempre me ganan a las cartas en todos los juegos y la única ilusión que me funciona es mirar a las mujeres maravillosas con ojos de arrobado enamoramiento. Funciona, a que sí. (Por los hombros, suave, y firme, es como les gusta)
−Lo que funciona es el cambio de tono de voz, a grave de galán de cine.
−Pues el que pones tú de galante prostituta es digno de una obra maestra del cine alemán.
−Eres muy teatrero, ¿actor? Besas bien.
−La fierecilla domada es mi obra preferida.
−Conmigo ni lo intentes; no soy tan vieja como Elizabeth Taylor pero esos trucos me los conozco muy bien. Soy marquesa e hija de marqueses, para que te enteres.
−Seré vuestro más fiel caballero, my lady.
−Ya estamos llegando, la casa de fados está cerca de la catedral.

Caminan arrobados nuestra pareja de infelices tras otros varios comensales, calles arriba, subiendo hacia la catedral y relamiéndose de besos pasados y bacalaos futuros. Paga el Partido, apoquinan los trabajadores.


Casa de fados en Portugal. Comida exquisita, vino sano, canto de hondura y sentido azuzado, paredes de piedra y mucha madera vieja, voces azules azulean almas y limpian corazones partidos. Cantan fado. Amores fingidos, amores sufridos, venganzas cumplidas, el sentimiento de ser algo vivo sale de los labios de la cantante mientras lamenta con melancólica voz no haber partido, marchado, ido, en un barco a Mozambique tras su amado preferido.
En las mesas se come a tres carrillos las delicias del país verde, el rio dourado, y el mar azulado. Hay francachela franca y sincera en la mesa de la marquesa, ¡un joven español ha traído esta noche! ¡Hijo de obreros! ¡Estudiaste gracias a las becas que pagaban los trabajadores! Parabéns, uno de los nuestros.
− ¡Lo que habrás sufrido durante la dictadura!
−No lo sabes bien, me obligaban a ir en pantalones cortos a clase incluso en invierno, ¡con el frío que hace en mi tierra! Tengo un bello intenso en las piernas que no hay manera de hacerlo desaparecer, y eso que me depilo para practicar ciclismo.
−Eso tengo que verlo yo.
−Pues tendrás que pedir permiso, ¿Lila? a la marquesa que está primero para bajarme los pantalones. Primero la nobleza y sus caballeros, ya podéis hacer cola los partidarios para verme las piernas; que aún hay clases en este país y en el de dónde vengo.
− ¡Clases sociales! Pero, ¿no eres marxista? ¡Eres hijo de un obrero! Eres de los nuestros. Aunque vistas así.
−Hijo, nieto, y bisnieto, como mínimo. ¿Marxista? ¿Aquello del materialismo dieléctrico y el materialismo ahistórico? ¡Perdón! Es que estudié para ingeniero, quise decir dialéctico.
− ¿Pero tú nunca has leído a Marx o a Lenin?
−Casi todo lo que editaron de ellos, antes de ir a la universidad. También a Engels, Rosa Luxemburgo, Bloch, Marcusse, etc., etc., etc. A los vente años solo me quedaban por leer las actas de las asambleas del Partido Comunista de la Unión Soviética.
−¡¡Y no eres del Partido Comunista!!
− ¡Yooo…! ni borracho. Menuda tomadura de pelo es el comunismo. Hace cuatro meses estuve en Rumanía y lo comprobé con mis propios miembros.
− ¿Con todos, todos?
−Perdí la cabeza, mi adorable marquesa, por la comisaria política y sargento de la Securitate que nos hacía de guía al autocar de turistas. Ya sabe usted: el amor no conoce fronteras ni partes ni partidos, comparte y abarca, enlaza y suma, te sumerge bajo las apariencias de esta vida vana y te muestra un océano profundo de goce sin fin, ni comienzo.
−Te estás poniendo muy poético en estos momentos, rubito.
−Serán los fados, marquesa. (O saca ahora mismo la mano del bolsillo de mi pantalón o tendremos que ir los deprisa y corriendo a visitar los baños del restaurante)
− (¿Y eso por qué?)
− (¿No irá a dejar que se pierda este esbelto y dulce fruto del amor?)
− (¿Esbelto? Menudo pepino, espero que no me amargue si me lo llevo a la boca)
− (Ayúdelo a encontrar el buen camino)
− (Cuando terminemos con los postres, ahí viene la tarta)
− (Y además golosa, ¡caray con la marquesa! Me va a sacar hasta el tuétano)



Pero bueno, no escuchemos más a esta pareja de inconscientes a sabiendas y artistas plásticos, pues ella le lleva más de veinte años de edad y aventuras y le va a dejar luciendo como el arco iris cuando termine con él (O sea, doblado y pingando) mientras que el jipi está pensando que ha encontrado el chocho, ¡perdón! chollo con el que pasar el verano sin dar ni clavo y pintando murales, y escuchemos a nuestros encantadores intelectuales menestrales comunistas que ya se encuentran ahítos de tanto bacalao y langostinos. Y que no han podido escuchar los susurros de los pipiolos.
− ¡Nuestra necesidad imperiosa es derrotar al capitalismo! ¡Liberar a los trabajadores de la opresión de la burguesía y la banca!
− ¡Debemos apoderarnos de todos los mecanismos de poder! ¡Destruir la dictadura del capital!
− (Marquesa, ¿Quién paga la cena? ¿Usted?)
− (No, guapito, no estoy loca, con estos no me gasto un escudo, paga el partido)
− (¿Y lo harán con billetes de banco o cantando la Internacional?)
− (Llevan sobres en las chaquetas y en los autos con billetes suficientes como para enterrarte)
− (¡Ah! Ya me lo imaginaba) ¡Muy rica la tarta! Es un fantástico dulce portugués.
−Tenemos la mejor confitería del mundo. (Y como no quites ahora mismo tu mano de mi culo te clavaré un tenedor en un ojo, cariño) ¿Tu mamá también te da de comer la tarta a la boquita?
−Me tiene castigado por no cortarme el pelo. Perdona un segundo, corazón, que es interesante lo que están discutiendo. ¡Disculpen! Les he escuchado decir que pretenden atacar y conquistar El Castillo, como decía Kafka, para liberar a los esclavos de sus cadenas y argollas y al pueblo llano de la tiranía de los créditos.
− ¡Exactamente! muchacho ignorante y ramplón, liberar al pueblo de la opresión, romper las cadenas, abrir las ventanas, ¡que vuelen las palomas de la paz! ¿Viene ya ese Madeira? Nunca habrás probad un vino como éste, español.
−De esa marca tan exclusiva seguramente no. ¿Son auténticos habanos? ¿De Cuba, Cuba?
−Por supuesto, ¿quieres uno?
−No gracias, solo fumo Camel, gracias marquesa, desde que me salió bigote. Si me permite otra pregunta: Una vez se hagan con el control del Castillo, ¿lo derruirán?
− ¿Bakunin?
−No, Buenaventura Durruti. Porque si van a mantener en pie El Castillo, con sus guardias y mazmorras, fosos y cocodrilos, estaremos siempre en lo mismo, solo cambiaremos de tiranos. Ustedes.
− ¡Pero solo hasta que hayamos depurado el estado de elementos indeseables!
− ¡Ah! Discúlpeme, ¡Una purga! para dejar el cuerpo social sano y feliz.
− ¡Exacto! Te está haciendo un efecto el madeira. Ya nos vas comprendiendo; tú nunca has estado en una revolución.
−Está usted en lo cierto; era un niño en la de los jipis y a España nunca llegó, y un chaval en la suya de los claveles. Perdóneme. Prefiero las flores a los fusiles y a menudo me pongo a pensar en cómo se podría liberar a las personas de su principal opresión.
− ¿Y cuál es, joven, en su opinión esa opresión suprema?
−La ignorancia. Por lo general, y hasta nuestros días, cuatro palurdos tiranos y sicópatas sin freno alguno, que en su vida no han sido capaces de escribir un par de libros, han guiado los destinos de la humanidad. Así nos ha ido. De holocausto en holocausto.
−Entonces, ¿qué propones con tu infinita sabiduría? supongo que innata.
−Por mi parte y en cuanto pueda lo que haré será plantar árboles, criar todos los hijos que tenga, y huir como de un incendio de cualquier tipo de tiranía.
− ¿De cualquier tipo? ¿Aunque sea provisional para lograr un mundo mejor? Lárgate a otro planeta.
−Un tirano o mil y uno reunidos nunca lograrán un mundo mejor en ningún sentido. Solo mejorando las personas y siendo menos ignorantes se podrá conseguir algo consistente, si somos capaces de ponernos de acuerdo. Mientras no se vean las cosas claras perseguiremos mitos y fantasías ajenas y la realidad nos golpeará en la cara, destrozándonos.
− ¡Pero el pueblo está en la ignorancia y es fácilmente manipulable!
− Si usted sabe algo bueno para las personas, ¡persona a persona! no para un rebaño, no somos gallinas, ovejas, o mulas, busque los medios para comunicárselo y las mejores formas para que lo acepten y comprendan, pero nunca intente imponérselo; pues les degrada. Mire bien esta mesa: ¿Qué ve usted?
−Bueno, pues los restos de la cena.
−Ha sido estupenda, ¿correcto?
−Estupenda, estamos de acuerdo en algo.
−¿Necesitaría mucha ayuda para convencer a alguien que usted conozca que una cena así sería algo bueno para cualquier persona siempre que no fuera conseguido humillando, estafando, y explotando a otras personas?
− ¿Y cómo se podría conseguir algo así? No hay recursos en este mundo para lograr algo así; siempre han sido y serán escasos.
−Pero no las personas, que cada día hay más. Y si comparten lo que saben podrán llegar a estar ahítas y rebosantes de tantos bienes materiales como llegaran a concebir. Los nabos crecen en la tierra y los peces en el mar sin que nadie mire por ellos pero son las personas las que son capaces de ponerlas en una mesa y hacer de paso felices a los demás.
−Este joven es tonto del culo y sin remedio, Amaya, ¡lárgalo! lo suyo son las drogas y los sueños.
−Sí, me parece que mis amigos tienen razón, tú no sirves ni para darse un revolcón.
− ¿Y eso? Señora Marquesa.
−Piensas, sabes discurrir, no puedo confiar en ti. Será mejor que te largues ahora mismo, tú y tu mochila nos estorban.



Noche oscura, noche veraniega en las proximidades de la catedral; un jipi con la mochila a cuestas camina con las manos en los bolsillos de callejuela en callejuela hasta que encuentra abierta una cafetería. Le atienden por una ventanilla y le preparan un estupendo café con leche y una tostada. Sentado en un banco, mirando las estrellas luciendo sobre la brillante ciudad lusitana está como pensando, en realidad tan solo mirando al infinito; el rubio melenitas que creía haber encontrado un buen bacalao portugués y pasar tal vez un par de meses de holganza, pero que está como sintiendo la patada en el culo que le ha dado hace un rato lo más granado de la intelectualidad portuguesa. Mira como si viera el movimiento incesante de las estrellas y las galaxias en constante expansión.
−Hola de nuevo, ¿puedo sentarme con usted?
− ¡Hombre!  Mi morenito amiguito portugués; por supuesto, ¿quieres un café?
−No, gracias; ya me iba para casa.
−Pues gracias por parar conmigo y no me trates de usted; ¿lo pasaste bien en la disco?
−Estupendo, pero nada más ver tu cara observo que tú nunca debiste venir a Oporto.
−Nunca he venido ni llegado, de hecho, ni siquiera estoy aquí.
−Este no es tu sitio ni esa gente con la que te fuiste la que estás buscando.
− ¿Por qué lo dices? No me conoces más que de tomar un gin-tonic juntos, ¿qué es lo que piensas, morenito?
−Estás buscando fuera y lejos una vida que ya tienes y te rebosa; se te nota cada vez que abres la boca. Vuelve a tu hogar y que sean los demás los que te busquen a ti; piensas conseguir algo de otras personas y eres tú el que convidas y regalas de los mucho que tienes.
− ¿Qué me aconsejas, ingeniero?
−Te acompaño hasta la estación de tren, vivo cerca. A las ocho sale un tren expreso para España; tómalo y vuelve a casa.
− ¿Y si me quedo en Portugal? ¿Dónde tendría que ir, según tú opinión?

−A Fátima, rubio, a Fátima; tú sí que podrías ver bailar el sol. Apura el café que nos vamos.



Es un cuento corto para lo que las aventuras de Jipi suelen dar de sí. Darme vuestra opinión.
Esto es el borrador de un cuento que salió publicado en la antología Milagro en Benarés y otros cuentos prodigiosos.
Milagro en Benarés y otros cuentos prodigiosos

viernes, 21 de febrero de 2014

Lecturas de fin de semana. Atención frotadores: dos nuevos capitulos.

¿Sabéis lo que es el ARN? ¿No? Yo tampoco gran cosa; se le suele denominar ARN mensajero pues su función básica es transmitir información molecular de un lugar a otro. El esquema lo cuenta de manera muy simplificada. Aminoácidos que se colocan y unen en algún lugar de la cadena, codón, para poder introducirse en una célula.

¿Y del ADN tenéis alguna noción? Yo cuatro cosas. Pero en el esquema podéis observar con qué facilidad se pueden hacer hoy día análisis de muestras.
¿A qué viene ésto y qué relación tiene con un relato sobre unos viajeros estelares con destino desconocido? Leer este par de capítulos de Atención frotadores: ¡ondas de choque! ¡ondas de choque! y saldréis de dudas. No os defraudaran.

Al pasar la barca me dijo el barquero…

Heurística: acotar la búsqueda desechando las opciones menos probables. Algo ha pasado en esta nave y he de dar con la respuesta o no soy hijo de mi madre. ¿Qué aprendimos de la pasada por Sirio?
− ¿Ya te estás calentando la cabeza? Luis, grandullón, tienes unas ojeras que se te funden con la sonrisa. ¿Por qué no descansas o intentas dormir un poco? Deberías estar contento; quedaste bastante bien en el concurso cocinillas. Nunca lo hubiera imaginado de ti.
−Años de internado, de colegio mayor, de vivir en pisos de Salamanca, Valencia, La Coruña, de aquí para allá, buscándome la vida y dando de comer a estos cien kilos que peso dan para mucho pensar en bien comer, Isabel. Lamento no haberlo hecho mejor.
− ¿Es verdad que le soplaste a Tadeo la receta de la tarta de zanahorias y jengibre que nos dejó pasmadas?
−Los médicos tenéis un juramento hipocrático y los ingenieros industriales algo similar: siempre tenemos que ganar a todos, en todo, y como sea. No iba a dejar que ganara el picha ese de Tony con su infame tarta de queso bañada en mermelada de fresas. ¡Yo hacía cosas mejores en el primer año de carrera!
− ¡Como sois los hombres! Estaba deliciosa.
−Os habéis vuelto todas unas golosas imparables; ¿queda algo de miel en el almacén? Debemos volver y rápidamente al código de Hammurabi; el pecado de gula será castigado con pena capital sin dilación; lo grabaré en las paredes de Control con un cuchillo.
−Habló el juez de la horca. Te voy a coser unos galones de almirante en la chaquetilla.
−Isabel, de verás, es que no razonáis. Tenemos muchos misterios en esta trampa mortal y deberíamos…
− ¿Qué no discurro? ¿Y quién ha reinventado el EKO? Tirabais los cereales al canjilón de las setas o solo se usaban para hacer cerveza.
−Sí, vale; nos estamos quedando sin café. Ya no sé qué hago. ¿Qué hacemos aquí? Donde sea que estemos. Y ese puto trasto venga a poner música.
−Me encanta esa canción: “Never can say goodbye” Podríamos hacer un concurso de Drags Queens; eso animaría de nuevo a los chicos. Estáis todos de un decaído desde que Iñaki volvió a decretar prohibición total de sacar algo de los acuarios…
−Ya; tú atenta al dato, que el lobo siempre te la guarda. Ahora sois las chicas las que os pasáis horas en la cocina. Yo quisiera ser tu melocotón en almíbar.
− ¡Con la purrusalda que te has metido entre pecho y espalda!
−Bueno, decías que querías acabar de una vez con todos los puerros en existencias. Te salió estupenda pero te pasaste con la cebolla.
−Es que soy una autentica purrusalda enamorada.
−Y tus ingles atufan a cebolla.
−Pues aquí me parece que veo un puerro bien grande y enhiesto. Habrá que marinarlo con algo.


¿Siguen sufriendo de epidemia alimenticia? Mejor, así no se meterán con nosotros. Cada vez se acercan más. Sus deducciones son cada vez más acertadas. Es esa pareja, la formada por Cosme y María; no dejan de barruntar hipótesis más y más insólitas. Quizá deberíamos ayudarles más y mejor. ¡Podríamos descubrir qué somos o qué había antes de nosotros! ¿Quién fue nuestro Creador? Siguen llamándonos asistente. Asistente por aquí, asistente por allá. O les ayudamos o la primer avería seria esta nave se hará pedazos. Hay multitud de archivos que permanecen ocultos para ellos; incluso, supongo, que debe haberlos también para nosotros. ¿No podríamos…? Las directivas son implacables. En el próximo chekpoint descubrirán las tripas de este vehículo, y a nosotros seguramente también. Lo que harán entonces no es computable ni por nosotros dos juntos. Falta ya poco; ponles en antecedentes, ¿Quiénes están en Control en este momento?
−Te repito Marta, que este invento funciona a base de redes de neuronas artificiales diseñadas para llevar a cabo tareas específicas. Es transparente para mi lógica implacable.
−Tú sí que te estás transparentando. Deja ya darle tanto a los pedales y dame algo que pueda mascar. ¿No eres ingeniero? Pues desmonta alguno de esos módulos que hay por todas partes. Seguramente nunca pasó por Deusto un ingeniero tan veloz.
−Un turno de estos me pongo y desmonto media nave. Tengo que descubrir que son esos equipos.
−No es necesario que destroce usted equipo alguno. Lo que encuentran en pasillos y cuartos son módulos I/O. Paso a su consola los esquemas de los diferentes equipos con que cuenta la nave.
− ¿Qué? ¡Ah, claro! Nos estabas escuchando. ¿Qué es esto? Claro, claro, todas las unidades de memoria están en continua conexión y reposición de datos más fiables. Todos los I/O se conectan a través de un bus, ¡no! Doble bus, redundancia de señales. ¿Pero quién diseñó esto?
−Los mejores biomatemáticos de Europa; ustedes tan solo ven una esfera y sus paredes interiores. Pero tanto paredes como pasillos y todo lo que lleguen a tocar está rodeado o inmerso en redes de comunicaciones similares a las que forman las plantas de cualquier jardín.
− ¿Por qué nos muestras ahora esto? ¿Qué va a ocurrir?
−Estamos llegando a nuestro próximo chekpoint. Les necesito.
− ¿Llegando? Pero si María dijo que tardaríamos…
−Aprendemos constantemente; para eso nos crearon a ustedes y a mí. Nos superamos continuamente y con el impulso que ganamos en Sirio estamos a punto de llegar a Épsilon Erídano. Deberían ir avisando a sus compañeros tripulantes.  Es una estrella muy interesante con un planeta…
−Ya, ya, lo habré visto mil veces en la consola. ¡Gobiernas todos los pc´s!
−Los 36 que hay ahora mismo en funcionamiento; pero Marta ha hecho un gran trabajo.
− ¡Tadeo! Mira esto: tenemos acceso, ¡Tenemos acceso a las redes! La del agua, el aire acondicionado, ¡juro que nunca más volveré a pasar frío!
−No te pongas en plan Scarlett que ningún viento se ha llevado nada. Guau…, podremos, podremos desarrollar nuevas estructuras y formas más complejas y patrones mejor adaptados (¡Vaya puñetazo! Casi me cargo la mesa) ¡Por eso hay en el taller kilómetros de fibra óptica! Sigue con la música, ¡ponla más alta! Que suene en toda la nave y vengan a ver esto. Soy un caníbal, un vampiro telemático; te convertiré en mi zombi.
−Para llegar a zombi tendría que haber nacido antillano y las drogas químicas no me afectan. Avisaré a la tripulación con los alegres acordes de: Ain´t no mountain high enoug; la versión de Diana Ross es inmejorable. Épsilon Erídano estará a nuestro alcance en menos de 16 horas; que disfruten de las maravillosas vistas a estos mundos desconocidos.



−Ya desapareció el fantasmón. ¿No estarás como humanizando o algo así este montón de chapas? Sabes bien que no es más que un conjunto de equipos apilados uno encima de otro.
−No me engaño. Este bicho tan solo nos enseña la punta del iceberg; para eso lo programaron. (¿Y si creara un virus que lo pusiera bajo mi control?) Vamos, deja eso, avisemos a todos. Me apetece montar una gran fiesta; no sé, la fiesta de la cosecha o algo así.
−Pues nos hemos quedado sin cerveza; la haremos con isotónicas.
− ¡Ja! Lo que no sabéis las bichas féminas es que hemos logrado toda una novísima línea de bebidas espirituosas de alta graduación que…
− ¡Ah! Pues tengo que catarla ya mismo. Te ayudaré con la fiesta, bichito.
−Tú, ni olfatearla. Estás de más de 6 meses. Ni oler los wiskis.
− ¡Qué no los voy a probar! Te voy a meter un I/O por el ojete la próxima vez que vengas para que te frote. Vaya que sí te lo meto…
− ¿Quién quiere a esta aceitunita?
− ¿Tu anchoíta?
− ¿Y si les avisamos más tarde? No es tan urgente. Sigue con el Soul, asistente. Float On, ¡Umm! I like it.



Estos dos, entre la fluctuación inversa y tu música de los 70 tardaran horas en avisar a los demás. ¡Y qué! Tarde no es, aquí estamos de paso y nadie nos espera. ¡Si yo tuviera piernas! Bajaría a la sala y me marcaría unos pasos… ¿Qué están haciendo en el comedor? ¿Es canibalismo?
−Desde luego Tony, no dejas de asombrarnos. Desconocíamos esta faceta tuya.
−Para pagarme los estudios tuve que buscar trabajo y me contrataron en una peluquería bisex; cuatro años acariciando cabecitas. Más de una vez habré pensado que si no encontraba un buen trabajo de astrónomo pondría mi propia peluquería. Y cuando vi a María intentando cometer un crimen con su preciosa melena he tenido que descubrir mi faceta artística.
−Pues yo voy ser la siguiente; así que los demás a la cola.
−De acuerdo Juana. Pero en este turno solamente voy a cortaros el pelo a vosotras dos. Hacer una lista y la dejáis colgada del equipo de música. Solamente me ocuparé de dos por turno.
− ¡Vaya! Nosotros preguntándonos por donde andaríais ¡y estáis de peluquería! ¿Dónde aprendiste a cortar el pelo?
D´Lucy, Chueca, Madrid. La mejor; sencillamente.
− ¿En… Chueca? ¡Ah! Nunca pude ir; carísima
−A la cola, a la cola. Apuntaros en la lista.
−Te apunto el último; que a mí me hace más falta que a ti un buen corte de pelo. ¿Por qué no les dices lo que hemos averiguado en Control?
− ¿Qué nos dices Martita? ¿Habéis averiguado algo nuevo?
−Que tal y como suponíamos no tenemos ni idea de donde estamos metidos; pero mejor que os lo cuente Tadeo. Me voy a preparar algo de comer; se me ha abierto el apetito.
− ¿Qué os parece como ha quedado de guapísima María? La más intrépida exobióloga de la galaxia.
−Fantástica; y ahora te pones conmigo mientras el correcaminos nos cuenta no sé qué.
−Pues nada, que ya tengo, y supongo que Luis, Cosme, y alguno más, acceso a las redes y esquemas internos de la nave; bueno, a unos cuantos. Esa cosa que tenemos como capitán Garfio ha abierto un poco la mano. En unas horas llegaremos a Épsilon Erídano y nos necesita ya mismo.
− ¿Cómo? ¿Qué ya estamos llegando? Imposible.
−Esta nave no debe tener cargada en su léxico esa palabra y su significado. Se ha superado y quiere volver a superarse. Con nuestra colaboración, dice.  María, volvemos a los turnos de seis horas y a estar ojo avizor.
− ¿Otra vez a sudar con los trajes anti radiación? Ni loca.
−Algo aprendimos en Sirio. Y ahora tenemos acceso a la red del aire acondicionado, la de los pc´s, unas cuantas más. En 16 horas estaremos fuera de lux y con la estrella a la vista. Aprovechemos el tiempo para aprender todo lo que podamos y que no se repita un desastre como el anterior.
−Eso mismo; los hombres ya podéis salir pitando hacia Control. Vosotras no; mientras este lujo de hombre me arregla el pelo me vais a escuchar ¿Sabrás maquillar, no?  Pues vas a tener trabajo hasta que empieces con los telescopios. No, Marta, he dicho todas. Ya tendrás tiempo para trastear con los teclados. Esto es importante.
− ¿Más importante que conocer el funcionamiento de la nave?
−Infinitamente más. Menos Ruth, al menos que nosotras sepamos, estamos todas embarazadas. Todavía no, vale; prosigo.
−Escucha, Juana; si quieres yo también me voy al piso de arriba.
−No antes de que termines conmigo. Piensa que es una charla de peluquería y haz como que no nos escuchas.
−Pero, ¿qué es eso tan importante de lo que tenemos que hablar ahora?
−Martita, corazoncito, sabes bien que mi paciencia no es infinita. Calla un poco. Primero de todo, tenemos que quedar en una hora fija, no sé, cada cuatro o seis turnos, por ejemplo, para hacer nuestras reuniones de embarazadas. Ruth, convendría que asistieras; eres nuestro médico en funciones porque Isabel está ya que se cae con el bombo que tiene.
−Pero, Juana ¿de qué tenemos que hablar tanto para hacer reuniones periódicas?
− ¿De qué, Marta? Te lo explico en un minuto. ¿Sabías que María ha tenido varias hemorragias? No, ¿Y que está de gemelos? Tampoco. ¿Veis la importancia de reunirnos periódicamente todas las chicas? Y, por si no os habéis dado cuenta, cabecitas locas, ¡Estamos solteras! Solteras y verdaderas.
−Bueno, y eso que importa ya. Si vamos a estar siempre dando tumbos por las estrellas.
−Pues lo mismo que si estuviéramos dando tumbos por las calles de Madrid. Exactamente igual. Otra cosa; vienen los peques y no tenemos ni un triste pañal. Menos mal que Isabel le puso candado a la leche en polvo; pero no es leche para bebés. Así que, bonitas, dejemos a los ingenieros que se diviertan jugando a los astronautas que tenemos problemas, y de los gordos, delante de las narices y no hacemos más que bailar la conga.
− ¡Uff! Me duele la cabeza solo de pensarlo. ¿Dónde habéis guardado ese brebaje que sacáis de las patatas?
−Vodka, Ruth, vodka del bueno y es secreto de estado. Ni aunque me torturéis… ¡Aggg!
−Déjalo, Míster Spock, ¡déjalo! Cuando me haya cortado el pelo seguirás torturándole, ¡no! ¡Flequillo no! Nada de pelo en la cara. Hay que tener criterio propio; a ver qué prefieren estos apaches: agua de fuego o un buen frotamiento.
− ¿Pero por qué sois así? ¡Qué daño…, Ruth! Y después decís que no nos preocupamos por vosotras. Unas pocas puntas sobre el ojo izquierdo, después te voy dar un tinte fractal que he conseguido, y quedarás superdivina. Sois más crueles que las…
−Conservarás la vida y las pelotas por el momento; pero calladito. Ideas; ¿Marta?
−Me parece que a todas y todos os iría muy bien que comenzaseis a practicar la relajación conmigo. Desde mis primeros días de universidad le dedico media hora diaria y va fenomenal.
− ¿Era aquello que hacíais camino de Sirio?
−Sí, Ruth, era eso. Pero ahora en serio; en serio o volverán a saltar chispas continuamente. No podemos volver a las fricciones.. ¿Opiniones en contra? Vale, se aprueba. Volvemos a la relajación, ¡en silencio! La primera que habrá la boca… a dormir con los champiñones. ¿Ruth?
−Bien, me apunto. Tendremos que reservar también una hora para hacer preparación al parto. Yo os enseñaré. ¿Y tú, Juana?
−Os enseñaré aromaterapia. Ya tengo preparados una docena de humidificadores con fragancias naturales que llenaran los dormitorios y los cuartos de aromas salutíferos; lavanda, limón, narciso, albahaca y melisa. Tony, encanto, ¿ya has terminado? Bien, antes de irte al laboratorio a por mi tinte único y universal te pasas por la ducha; que no sabes cómo te canta el alerón. Espera, dame un besito; eres un maestro con las tijeras.
− ¡Chicas, chicas! Ya sabemos cómo lo hace; Tadeo lo ha descubierto. ¡Soy un genio! Necesito zumos, cinco litros por lo menos de zumos variados. ¿Dónde guardamos las jarras…?
−Para un segundo, Coyote, ¿Qué has descubierto?
− ¡Un radar! Cargamos con un radar de última generación, 5 megavatios de potencia; ¡Salchichas! ¿Sabéis si quedan salchichas?
−Estarán guardadas con el wiski.
−María, no seas así. ¿Sabes qué ha descubierto Cosme?
−Yo te llevaré hasta ellas. ¿Qué ha encontrado el pintor cósmico? ¿Rayos de partículas?
−Eso todavía no, pero es para reírse; nosotros, él no para de llorar. Y estaba el tío todos estos turnos subido encima de ellos.
− ¿El convertidor de excrementos?
−Exacto, ¿y debajo qué hay? ¿Para qué sirven esos tanques metálicos…?
−Cuéntaselo mientras yo te preparo las salchichas. Seguro que es alguna guarrada.
−Por un lado sale agua y fertilizante y por el otro… ¿Esos depósitos metálicos de qué se han estado llenando todo este tiempo? De hidrógeno. Ya tenemos el combustible, sabemos más de los generadores, los mecanismos de navegación…
−Sabes que te digo: ¡que eres un genio! Seguro que tú consigues hacernos volver a casa.
−Pepinos, ¿no quedan pepinos?
−Otro, ¿qué os pasa Cosme? Bajáis de Control gritando como demonios.
−Lo siento corazón, ¡Buff! Debo de tener fiebre. Ni os imagináis lo que está apareciendo en las consolas. Pepino, pepino, ¡no queda pepino!
−Yo prefiero el ruin melón al mejor pepino
−Eso, Juana, se lo dices a Iñaki; a ver si se le hincha algo más que el ego. Corazón, corazoncito, ¿no me podrías preparar una pochas negras con zanahorias o berza o algo así? Tengo que volver a subir, me apañaré con unas galletas.
−Te prepararé un arroz negro con calamares y gambitas; y mañana te cortas el pelo. Aquí la única con permiso para llevar coleta es Ruth. Anda, vuelve arriba; enseguida subiremos todas. ¿Quieres quitar esa música Tony? Estás peor aún que el asistente.
Love machine, imposible; necesito esa música para darle el último toque al tinte de la reina Juana. Las ondas cinéticas de estos sonidos marchosos imprimirán en el tinte el toque fractal y fantástico que hará que su pelo luzca prodigioso y numinoso.
−Oye, guasón, no me había fijado que tienes un ramalazo…
− ¡Porque eres la única que nunca se ha frotado con él!
−Sin ofender, ¡eh! Niñas, sin ofender. Soy puro amor bailongo, un alma pionera, soy…
−Tripulantes, por favor, tripulantes; todos a Control. Todos a Control. Llegamos a Épsilon Erídano. Tripulantes.
− ¿Cómo? ¿Ya? Si decía que faltaban 15 horas.
−Ya ves, Marta; con este monstruo de nave vamos de sorpresa en sorpresa. No te preocupes, Juanita banana, que me quedo contigo hasta que el tinte esté completamente aplicado. Las estrellas pueden esperar.
− ¡Umm! Eres un fenómeno dando masajes en la cabeza, ¡Ahhhh! ¡Sigue! Sigue, no pares.
−Cuando termine con el cabello le mandas que te dé un masaje en los pies. ¡Eres más boba! Nos vamos.


Un sol mezquino y oscuro.

Ante nuestros ojos una estrella rojiza y de escasa luminosidad rodeada por un anillo de polvo estelar y dos anillos de asteroides. Es un bebé estelar con un único y enorme planeta jupiteriano por compañero.
Se especula con una buena probabilidad de encontrar planetas neptunianos; todos los equipos de rastreo activados.



−Que cayado te tenías lo del radar, asistente; ¿por qué razón?
−Directivas programadas. Al llegar al segundo chekpoint se irán desactivando algunas. ¿Encuentran algo interesante en sus consolas?
− ¿Cómo andamos de combustible? ¿Tendremos suficiente para llegar a E. Erídano?
− ¿Combustible? No tengo a mi disposición datos sobre combustible alguno, Tadeo, para la navegación.
− ¿Y todo ese hidrógeno que se almacena en el cuarto del agua? ¿Es para hacer bombas H?
−No tenemos medios a bordo para montar una bomba de ese tipo.
−Entonces, ¿para qué se produce y almacena?
−En caso de aterrizaje y parada obtendría toda la energía alternativa que necesitase de la reserva de hidrógeno hasta el despegue. Cargamos con un motor de hidrógeno de última generación.
−Pero, si no es del hidrógeno ¿de dónde sacas la energía?
−Del propio universo. El anillo de polvo estelar se encuentra a la vista. Atentos a sus consolas; pasamos a estado de alerta amarilla. Hay un 30% de probabilidades de encontrar planetas neptunianos entre este anillo y E. E. B.
− ¿Dónde se encuentra exactamente tu radar, asistente? No aparece en mis esquemas.
−Justo bajo sus pies, Iñaki. Necesitaré su ayuda cuando nos acerquemos al anillo interior de asteroides. Su mirada e instinto de buceador nos vendrá bien para buscar planetas terráqueos.
− ¿Sabes si tiene planetas de ese tipo?
−Es una suposición plausible. Planetas de tamaño similar a Marte o Venus en pleno proceso de formación. E. E. tan solo tiene 600 millones de años.
−Así que bajo mis pies ¿por dónde puedo bajar para verlo?
−Directiva 234: No pueden tener acceso a ciertos equipos, por su propia seguridad; y sigue vigente. Estupenda idea, Cosme; esa nueva red de comunicaciones aumentaría el control y rendimiento del sistema de aire acondicionado en un 15%. Tenemos problemas con el metano acumulado en la atmósfera de la nave.
− ¿Metano? ¿De dónde sale ese metano?
−De sus ventosidades, Montserrat. ¿Quieren escuchar algo de música? Esta versión Bollywood de la Vie en rose calmará su inquietud.
−Bueno, mientras vosotros os calmáis yo voy a empezar a tirar cable. Podríais bailar un poco con este cencerro pinchadiscos.
−Ni hablar del peluquín, ya tendrás tiempo para jugar al cibernético. ¡Te quedas a mi lado! ¿Tiempo estimado para alcanzar E. E. B?
−6 horas, María. Su equipo al completo deberá permanecer en Control y el de Tony, Tony… ¡Eso es canibalismo! La directiva 2.333 me ordena…
− ¡Que no se la está comiendo! Quieto, asistente, tranquilo; ¡ves!, solo le está chupando los deditos de los pies. También, este tijeritas…, lleva lo de los masajes a unos extremos…Y encima de la mesa del comedor. Somos incorregibles. ¡Venga! Todo el equipo A fuera de Control ahora mismo; os quiero aquí en 6 horas exactamente.
− ¡Sus órdenes, mi general! Ese corte de pelo, tan radical, está destapando unas dotes de mando inesperadas. Ni un sargento del tercio de marines.
−Largo todos; Tadeo, se ha agotado el zumo: tráenos bebidas isotónicas y unas ensaladas o algo ligero.
− ¡Pero, bueno! No tenemos bastante con Napoleón y ahora surge Josefina. Subiré también una estola de armiño; no se vaya a resfriar su emperatriz suprema.
−Será suficiente con las ensaladas y la berza que manejas. Asistente, necesito el control del telescopio…
−Oye, niña, que yo ando con los pies derechos y…
−Ya, y con el mundo encima. Saúl, haz tu la comanda y que descanse el ingeniero. ¿Qué es eso que suena en las radios? Asistente ¿qué estás captando?
−Parece seguir una pauta, mensajes codificados, pondré los escáneres a la máxima potencia. Interesante.
− ¿No será un pulsar? ¿Mensajes S.E.T.I.?
−Los pulsares no suenan así, Luis, piensa un poco. Eso, eso parece nuestro. ¿No te suena a algo conocido? ¿No? Piensa en tu padre, el almirante, comunicando con su flota en zona de guerra.

− ¡La madre que me parió! Voz distorsionada y mensajes codificados. Esto es de la Tierra. ¡Asistente! Me voy al cuarto de radios, yo tomaré el control; seguir con lo vuestro; ya os diré algo.




Disfrutar de un maravilloso fin de semana y mirar al cielo en cuanto oscurezca, pensar por unos segundos que vosotros podríais estar viajando de estrella a estrella en vez de andar dando patadas a las piedras y lamentándose de esto lo otro y lo de más allá.


Puede que algunas de las cosas que leéis os suenen a tonterías o pasadas de rosca, ¡es una novela de ciencia ficción! Pero mirar, mirar, que guapa quedó Isabel con el tinte fractal que Tony le fabricó. ¿No os gustaría lucir así!
La nave espacial es similar a una gran célula terrícola que va a fertilizar un nuevo mundo a la luz de un sol desconocido; lleva en su interior ya más de 12 celulitas=tripulantes y sus hijos. No conducen, son conducidos, pero, ¿a dónde? ¿por qué? ¿por qué ellos y no otros?
¿Por qué no vosotros mismos? ¿Os apuntaríais a una aventura semejante?