domingo, 22 de diciembre de 2013

Atención frotadores: el segundo capítulo del segundo mamotreto.

Se acercan las fiestas de navidad y final de año, ¿os imagináis cómo sería estar llegando a otra estrella precisamente en estas fechas? Pues leer la singladura extraordinaria de nuestros tripulantes frotadores, que ya tienen a Sirio a la vista. Y disfrutar con sus aventuras.
Para los terrícolas es una experiencia totalmente nueva e inesperada, ¿y para una Inteligencia Artificial? Pues no lo sabemos pues no hace otra cosa que poner un vídeo tras otro de la maravillosa Astrud Gilberto.

Un infierno luminoso

La sensación de caer en un pozo con una inmensa esfera luminosa y extremadamente caliente en el fondo, atentos constantemente a cualquier cosa que se cruce en su camino, les irá minando la salud como una tormenta de arena en el desierto. La rejilla de navegación que muestran constantemente las consolas parece la tela de una inmensa araña que les hubiera atrapado y en cualquier instante les vaya a devorar.
− ¿Qué sistema de exploración utiliza la nave Tadeo?
−No tengo ni idea, Juana.
−Todas las cámaras activadas, los telescopios enfocados constantemente a cualquier cosa que llame la atención. Gráficas de alta resolución. Procedo a desconectar equipos que no sean absolutamente necesarios para su supervivencia. Las labores de mantenimiento han pasado ya a un segundo plano; esto es mucho más complejo de todo lo supuesto. Atentos a sus consolas; les iré dando instrucciones más precisas. El nivel de estrés irá subiendo a medida que nos acerquemos; prepárense para aceptarlo.
Sirio A gira excéntricamente sobre un eje como una peonza debido a la influencia de la extremadamente pesada Sirio B. Hay que localizar con prontitud la localización exacta de su centro de gravedad. S. A gira a 16 km/s y su velocidad radial es de -7.6 km/s. ¡Necesito cálculos más precisos! Actualizados. Desconecta todo. Déjales en niveles de emergencia; todavía se acordaran de la crisis de las ondas de choque. Procedo en minutos; van a pasar calor nuestros tripulantes. Necesito todos los pc´s de la nave. Todo lo que tenga capacidad de cálculo y unidad de memoria. Procedo inmediatamente; todo tuyo. Computación distribuida en proceso. Bien, mejora la potencia de cálculo. La trayectoria programada ha de seguirse con la máxima exactitud. Bien, directos a nuestro objetivo.
¡Qué ocurre! ¡Qué ocurre! ¡Luz por todas partes! Inunda todos nuestros circuitos. ¡La luz!, su espectro. Claro, las dos estrellas combinadas producen una cantidad de radiación extraordinaria. Esto es un caos; los equipos escapan a mi control. Utilizaré los pc´s. ¡Los humanos! ¿Puede afectar esta radiación a los fetos? No, el mayor no ha cumplido 6 meses de vida. Directiva principal: No podemos arriesgarnos al mínimo daño en los humanos; al mínimo. Da la alarma inmediatamente. Espera, no hay peligro inminente; ya les avisaré. Sigue a lo tuyo. Procedo a desconectar equipos innecesarios.
Toda esa ingente cantidad de datos que aparecen en las pantallas pueden resultar completamente irrelevantes para el que no es científico y el segundo equipo de tripulantes ha tenido que someterse a similar clase didáctica sobre navegación estelar y los peligros consecuentes; así que pasaremos sin ellos.


A fin de cuentas son las personas y sus circunstancias lo que nos resulta más interesante; sus reacciones ante lo imprevisto: la muerte. Pues, como repetían los sabios griegos: contra la estupidez humana Apolo pelea en vano. Han pasado horas turnándose por ayudar en la navegación estelar; se han quedado de nuevo a oscuras y la tensión aumenta.
Sirio espera.
− ¿Qué te ocurre Saúl? Estás de un tétrico… ¿a qué se debe el estar todo el rato con la cabeza baja y el humor huraño? Tú no eres así.
−Estuve echando un vistazo en el invernadero, consultando los niveles de CO2, han subido una barbaridad; será algo bueno para las plantas y las próximas cosechas pero no para nosotros. Tengo que hacer muchas reposiciones; volver a abonar. Os traigo unas ensaladas de escarolas que ayudaran a levantar el ánimo. Isabel me comentaba algo sobre conseguir medicamentos en el laboratorio.
−Sí, algo estaba intentando hasta que llegamos a este infierno blanco que no para de crecer. Pero lo que me preocupa ahora son los equipos ¿habéis notado como se calientan sus carcasas?
−Es debido a que están trabajando al cien por cien; sin pausas. Necesitamos cálculos precisos. Más cálculo o caeremos en picado sobre la estrella.
−Gracias, asistente. Eres la perpetua alegría de la fiesta. Siempre llenándonos de nuevas esperanzas.
−Sutilezas, ironías, sorna. No estoy programado para ellas; pero aprenderé. Siguen aumentando los niveles de polvo por estribor. Búsqueda intensiva de asteroides a las 2. B no se encuentra en su Apastrón pero nos mantendremos alejados de su calurosa influencia todo lo posible.
−Enfocando infrarrojos. ¡Dios! Ahí hay de todo. Atentos.
−Saúl, ven fuera y habla conmigo. Deja estos niños exploradores que ya solo les falta encontrar la Gran Barrera de Coral. ¿Por qué estás así?
−Coincidí con Juana en el baño.
−Bueno ¿y qué? ¿Estaba sentada en el trono?
−No, estaba vomitando.
− ¿Vomitando?
−Sí, también está embarazada.
−Pero si eso es una noticia estupenda. Habéis estado juntos desde...
−Ya, ya lo sé, Montse; pero apenas me acerqué a ella me mandó a la mierda. Casi me da un puñetazo. Y desde que comenzó esta crisis siriana me evita; me larga del dormitorio nada más aparecer por la puerta.
− ¡Vosotros dos! ¿Qué hacéis ahí fuera cuchicheando? Os quiero dentro inmediatamente.
−Vale, vale, María, no es para ponerse así. ¿A qué viene tanta alarma?
−Repito, avisen a todos los tripulantes que están descansando. Los niveles observados obligan, como primera medida de precaución, que se pongan los trajes anti radiación de manera inmediata. Dejen todo lo que están haciendo y pónganse las fundas protectoras lo antes posible.
−Venga, todos pitando. Lo siento mucho chicos, pero ni dios sabe qué va a pasar ahora. Estamos tan cerca de la estrella…
− ¡Pero si estamos ya a más de 30ºC! nos coceremos con esos trajes que no transpiran nada.
−Montse, ¿de cuánto estás ya? ¿Te vas a arriesgar a recibir algo de radiación?
−Perdona, Isabel. Si hace falta me pondré uno encima de otro.
−Date una ducha con agua fresca y, sin secarte, desnuda, te pones la funda. El agua en tu piel, como no transpiran esos plásticos, te mantendrá empapada y relativamente fresca.
− ¡Qué ideas se te ocurren! Medico titular del equipo.
−Me lo enseñaron los tuareg. Un verano que pasé en el Sahara trabajando para una ONG.
− ¿Estuviste en el desierto del Sahara? ¿Qué hacías allí?
−Cuidar de las mujeres y vacunar a los niños. Bueno, eso mientras nos dejaron. Un día llegaron unos cafres y nos soltaron que por sinrazones de tipo religioso quedaba prohibida la vacunación. Y nos destruyeron todas las vacunas que nos quedaban.
− ¿Y cómo les dejasteis hacer eso? Cuatro ignorantes…
−No eran cuatro y venían armados con fusiles ametralladores. A callar; somos médicos no gladiadores. Pocos días después tomé un avión de vuelta a Europa.
− ¿Quién es la que da esas voces? ¿Qué pasa allá abajo?
Por el hueco de la escalera escuchan a Marta dar grandes gritos del tipo: ¡Vamos a morir! ¡La radiación nos freirá a todos! ¡Con este puto calor y tengo que ponerme ese plástico!
Afortunadamente Iñaki, ya sabemos, nuestro experto buceador transoceánico, tiene unos músculos de acero y consigue reducirla antes de que cometa una tontería de las gordas. Ruth ya estaba al quite y entre los dos la llevan a su dormitorio. (Habrá que frotarla a base de bien y entre los dos; pero se pondrá la funda)
Perecer en un sol tan blanco y lejano, la pureza extrema de su luz que atraviesa paredes y protecciones, morir tan lejos de casa. Cierras los ojos, intentas dormir algo, al menos descansar la vista, y ves como si tu cerebro se estuviese bañando en su intensa luz blanca y prodigiosa.
El amor. Hasta ahora todo ha sido cachondeo y fintas, requiebros, frotamientos, toreo de salón. La muerte está llamando a la puerta y se verá el temple de cada tripulante. Los equipos están que revientan.


El asistente canta. Canta. Es algo brasileño. Saudade, ¡no! Bossa. Iones luminosos bailan en mis circuitos, me hacen caricias y cosquillas amorosas. ¡Rayos laser fuera! La sala de control parece en instantes una antigua discoteca, solo falta la bola de espejitos. Girl from Ipanema. I love you.
− ¿Qué le pasa a ese puto trasto? ¿Se está volviendo loco?
−Es una máquina. El calor y la radiación la están sobrecargando. ¡MANTAS TERMICAS!
− ¿Qué gritas? María. ¿Qué voceas? Puta música de los cojones. ¡Y a todo volumen!
−Cosme, Luis, cagando leches. Traerme todas las mantas térmicas que encontréis para cubrir los equipos. Se están friendo.
− ¿Pero qué cojones de mantas térmicas? ¿Eso qué es?
−En cada dormitorio, armario empotrado, tercera estantería, última puerta a la derecha, encontraréis unas bolsitas que pone material de supervivencia; son de tela de aluminio, ideal para protección de la radiación. Coger una escalera e ir cuarto por cuarto hasta traerme por lo menos media docena. ¡Rápido! Este cacharro se funde.
“Noche buena de luz, Noche buena de amor, Navidad luminosa; este el mensaje de amor de…”
− ¿Quieres callarte de una puta vez? Monstruo.
−No estoy cantando. Recibiendo transmisiones de la vieja tierra por los equipos de radio. ¿Cambio de emisora?
− ¿Pero que dice este fantasma María?
− ¡Las radios! Estamos recibiendo señal de radio de las navidades de…
−Exactamente del año de Nuestro Señor de 2008. ¿Quieren escuchar la Santa Misa desde San Pedro del Vaticano? Está llegando en estos instantes.
− ¡La Misa de Nochebuena! ¡Del 2008! Escuchar ahora al Papa. Yo no lo soporto. Me derrumbo. No puedo más.
−Aguanta, Isabel; ya llegan Luis y Cosme con las mantas térmicas. Ayúdame a cubrir los equipos con ellas. Recuerda: es Nochebuena. Noche de amor. Saldremos adelante. ¿Cuantas horas llevamos en tensión?
−Volvemos a la música; no quieren misa ahora, Fly me to the moon; esta versión bossa nova es deliciosa.
−Haz lo que te salga de los… equipos. ¡Qué monstruo!



Las horas se funden como la cera de una vela en la nave a oscuras; los minutos saltan uno tras otro como gotas de hierro fundido. El termómetro interior sigue imparable en su alza constante.
Cuenta atrás para el punto de máxima aproximación a Sirio. Comienza ahora. Fluctuaciones constantes de gravedad; inevitables. Algunas superan el 50% del nivel terrestre.
La tensión física y síquica derrumba finalmente a los tripulantes; tan solo Luis permanece en la sala de control atento a su consola y las pantallas de televisión.
6, 5, 4, 3, 2,1, cero. Objetivo conseguido; pasamos Sirio. Trayectoria perfecta; niveles de impulso: estupendos, mucho mejor de lo especulado. Nos vamos a las estrellas ¡Aleluya! Que suene Starway to heaven; sí, ¡Rock! ¿Ahora? Ni hablar: Blame it on The Boogie, The Jackson, será la canción más apropiada para levantar los ánimos de la tripulación. Que suene en toda la nave; a ver si se levantan de la cama. Otra fluctuación.
−Para ya, bicho. Nos tienes locos ¿estás borracho? Nos tienes a oscuras desde hace 25 horas y ahora nos machacas con música. ¿A qué se debe tu errático comportamiento?
−Son los iones danzarines que acarician mi sufrido corazón electrónico. ¡Push! Nos vamos. En menos de 6 horas entraremos de nuevo en lux. Aprovechen para hacer fotos de las estrellas; siempre se podrá encontrar algo interesante por estos lares.
−Búscalo tú solo; me voy a acostar un rato. No me tengo en pie. ¡Quita la puta música o cojo un martillo…!
− ¡Uy! Como están los ánimos. Que descansen vuesas mercedes ¿podríamos hacer una fiesta con globitos de colores? Es por los peques.
− ¡Vete a tomar por…!
Minutos más tarde es Ruth la que está de guardia dando el relevo a Luis. Un tripulante por equipo hace ahora la ronda de día; lo llaman así pues siguen con la iluminación de emergencia, casi todos los equipos apagados y las puertas automáticas abiertas; pero aunque cierres los ojos la radiación luminosa de Sirio llena tu cerebro de azulada luz lechosa. Todos quieren estar callados, en silencio, tumbados en la cama, bañados en esa luz extraña, con la funda blanca puesta y un par de mantas térmicas de aluminio envolviéndoles.



Esta funda se me pega por todas partes, estoy empapada; Señor, me estoy quedando en los huesos. ¡Con lo turgente que yo era! Camino como sonámbula, a trompicones. ¡Otra fluctuación! De las pesadas. ¡Off!.
Luz en la noche eterna y sideral, amor en las estrellas. Auroral es tu luz inmensa. Luz, siempre luz en la creación entera. Amorosa luz envuelve nuestras almas rotas.



El asistente baila, rota, canta y silva. Tú mi delirio ¿Seguimos con la bossa nova? Aplaca mis bestias cuánticas.
−Se bienvenida, ¡oh! Excelsa tripulante, a nuestra humilde morada. Salimos directos hacia el próximo chekpoint, Ruth. Avisa a todos los tripulantes. En seis horas ¡fiesta! Desafío superado. Impulso máximo. Amamos las estrellas, el universo entero fluye pleno de amor imperfecto, ¡ámame Ruth! ¡Bim Bom! ¿Te gusta la bossa nova, corazón?



− ¡Lo mato! ¡Lo destruyo! Estaremos a 40ºC y este trasto de cachondeo. Me desplomo; sudo como una perra. Me sentaré en el suelo; será la glucosa, no, la deshidratación. No puedo más. No puedo. ¡La música! ¿Qué hace conmigo? Me siento como sí… Callada, eso es; guardar silencio es lo que nos repite una y otra vez Juana. La virtud está en el silencio. ¿Qué me hace sentir la música? ¡Es vida! (Abre tus ojos)


¿Habéis oído hablar de los computadores cuánticos? ¿Podéis imaginar que aspecto tendrían? ¿Podría construirse uno en nuestros días?


El investigador Juan Ignacio Cirac es el mayor experto del mundo en computadores cuánticos.
Aquí tenéis unas entrevistas con Cirac para que os podáis hacer una idea de cómo sería un ordenador cuántico y de lo que sería capaz.
http://www.muyinteresante.es/tecnologia/articulo/juan-ignacio-cirac-la-mecanica-cuantica

http://www.redesparalaciencia.com/wp-content/uploads/2013/06/entrev161.pdf

http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Ignacio_Cirac_Sasturain
Y ahora yo os pregunto ¿qué es la inteligencia?
Tenemos el mejor computador jamás concebido por el género humano y, a parte de manejar la nave y mantener la trayectoria prevista, solo sabe que poner música para tratar con los seres humanos. ¿Qué habríais hecho vosotros en su lugar? ¿Se os ocurre algo más inteligente? Verdaderamente inteligente.
Porque aquí viene lo mejor: los tripulantes ignoran que la nave es manejada por un computador totalmente diferente a cuantos han conocido en su vida, y sus reacciones les desconciertan constantemente.
Espero vuestros mensajes.
Feliz Navidad a todos.

Podéis descargaros el libro completo en esta dirección:
Atención frotadores: ¡ondas de choque! ¡ondas de choque!