domingo, 1 de septiembre de 2013

De Llanes a Ribadesella. Con muchos despistes.

Como había dormido en un pueblo a las afueras de Llanes una vez que desperté y pague el hotel bajé hasta la entrada de la villa, allí se toma la carretera comarcal AS-263, y por ella avanzas hasta Poo.
A la salida encuentras las señales que conducen a Celorio. Caminando me fui reencontrando con los peregrinos con los que había ido caminando cuando comencé en Santander.

Paré a desayunar en un bar de Celorio, cercano a su playa, y desde este punto perdí las flechas amarillas. Continué caminando siguiendo la Senda Costera E-9, que te va llevando de playa en playa. Aunque la mañana estaba algo nublada es una verdadera maravilla seguir esta ruta que te lleva durante horas recorriendo una playa tras otra.

La ruta te lleva a bordear la preciosa playa de Barro, que aunque era bastante temprano ya se estaba llenando de surfistas y bañistas.

Después de la playa de Barro encontré de nuevo las flechas amarillas, y por la carretera de Los Caleros avancé hasta Niembro.
No llegas a entrar en el pueblo, si no que al llegar a una capilla de ánimas te vas monte arriba, por caminos en el monte, en dirección a San Antolín.

En algún lugar del camino me despisté y anduve dos o tres kilómetros más de lo debido; hasta llegar a las ruinas de San Antolín y después a la playa del mismo nombre. Es una playa que pertenece al cercano pueblo de Naves. Aquí paré a tomar una sidra y descansar un poco.
Después continué caminando por un sendero paralelo a las playas hasta salir a parar a la carretera AS-263 a a la altura de Villahormes.

De Villahormes continué caminando por la carretera hasta Cardoso, donde paré en una sidrería abierta a tomar una caña y preguntar. Iba por buen camino aunque no viera flechas. El siguiente punto de chequeo sería Nueva de Llanes. Una villa preciosa. Aquí sí paré un buen rato a comer, estupendamente por cierto, y calcular cuanto me quedaba hasta Ribadesella.
Aún nos queda por delante Cuerres y la bajada a Ribadesella.


Al llegar a Ribadesella pasé por el albergue juvenil, pero estaba lleno; afortunadamente encontré habitación justo al lado.
En el hotel Ribadesella Playa: http://www.hotelribadesellaplaya.com/


Después de una buena siesta y al caer la tarde pude pasear un buen rato por la pequeña y preciosa playa de Ribadesella.
Mis pies lo agradecieron bastante. No tuve problema alguno de ampollas, viales, o rozaduras en los pies, al caminar con sandalias estos días, pero sí me apareció de nuevo un viejo problema en el pie derecho. Como ya lo tenía en mi primer Camino de Santiago, en 1999, pues toca hacer de tripas corazón y a la vuelta a casa consulta y masaje en el osteópata.

Una preciosa puesta de sol en Ribadesella, tomando una sidra en sus atestadas calles llenas de turistas, y una buena cena en la zona de la Plaza Nueva para recomponer las menguadas fuerzas, y a dormir.
El hotel, al estar al lado de la playa y lejano de la zona de copas y restaurantes, resultó ser un remanso de paz donde poder dormir plácidamente sin escuchar ni una mosca.
Tengo que volver algún día con Aurora para pasar unos días en esta bonita villa de Ribadesella.