sábado, 31 de agosto de 2013

De Unquera a Llanes. Otra etapa del Camino del Norte.

Una mañana de buen tiempo, algo nublada, pero estupenda para caminar. Saliendo de Unquera por un camino empedrado subes a Colombres. Una pequeña capilla de ánimas te da el saludo de llegada a Colombres.

En Colombres destaca el edificio del albergue de peregrinos El Cantu. A las horas que yo pasé ya no debía quedar nadie, no me gusta madrugar en vacaciones, y estaba cerrado. Me hubiera gustado entrar a conocerlo. Pero hay que seguir paseando.

La salida de Colombres no tiene pérdida pero al poco tenemos que caminar por la carretera N-634, y hay que estar muy atentos al tráfico pues los coches circulan a gran velocidad. Nos vamos para La Franca.



Te toca pasar la mañana, una vez que pasas Colombres, alternando tramos de carretera y caminos por el monte. Pasas por La Franca y Buelna, donde paré a sellar en el albergue Santa Marina. Que llevan los Amigos del Camino de Santiago de Santander.
Después vienen Pendueles, Vidiago y Puertas de Vidiago.


Al llegar a San Roque del Acebal paré a tomar una sidra, ya de marca asturiana. Y me informé para bajar a Llanes. Todo es casi cuesta abajo.


Toca ir hasta Andrín y después bajar a La Arquera ya ves al fondo Llanes. Todo para abajo y a buscar alojamiento.

Llanes, y era jueves, estaba hasta la bandera de gente. Preguntado por aquí y por allá, al cabo de una hora, conseguí alojamiento en La Arquera, por donde ya había pasado una hora antes. Otra vez a subir cuestas.

Conseguí habitación y pude comer aunque ya eran más de las cuatro de la tarde. No salió barato pero quería conocer Llanes. Y ya había andado bastante por hoy.
Se llama el hotel Finca La Mansión, y esta es su www: http://www.fincalamansion.net/album.htm


Pasé la tarde, y hasta bien de noche, conociendo la villa de Llanes. Muy turística y llena de gente por todas partes. Me costó encontrar mesa donde cenar algo.
Y sí, es verdad, ¡no se les había terminado la sidra!

viernes, 30 de agosto de 2013

Comillas a Unquera por el Camino del Norte.

En unas pocas líneas y fotos intentaré comentaros cómo es la etapa del Camino de Santiago por el Norte entre Comillas y Unquera.

Después de desayunar estupendamente en Comillas partí ya con buen sol hacia Unquera. La salida es un bonito paseo entre el Palacio de Sobrellano y la Universidad Pontificia de Comillas para salir a una carretera hacia Rubarcena.

Se cruza por un puente con paso peatonal la Ría de la Rabia y por una pista asfaltada se sube a Tejo.

Se baja de Tejo para atravesar el campo de golf Santa Marina. Había familias jugando por sus excelentes greens. Pero hay que subir hacia La Revilla.

A la entrada de La Revilla está la iglesia de San Pedro. Se pasa de largo para subir a otro monte que ya nos dará vista a San Vicente de la Barquera.

Paré más de una hora haciendo visita turística en San Vicente de la Barquera, que es una villa muy bonita. Y pasé por el albergue El Galeón, de los Padres Claretianos, y que atienden hospitaleros voluntarios.
Una sidra montañesa antes de marchar, que hacía bastante calor, y a seguir caminando; pues queda un largo tramo hasta Unquera.

Se cruza la Ría de Tinamenor por un viejo puente de la Nacional 634 y nos vamos para Pesués.

Se evita la carretera subiendo y bajando por un monte, con un bonito camino entre los árboles. Su sombra se agradece; aunque algún tramo embarrado y muy pendiente me complicó bastante las cosas. Ya eran más de las 15.00 y estaba bastante cansado. Ganas de llegar a algún lugar habitado.

Y al fin llegué a Unquera, un par de cañas me supieron a gloria. Un día de bastante calor en la costa cántabra.


Me alojé en el Hostal Residencia Río Deva: http://www.riodeva.com/


Si paráis allí preguntar por Chus Canal, os atenderá maravillosamente.
https://www.facebook.com/chus.canalalvarez


Pasé la tarde descansando en Unquera, la última sidra montañesa y a cenar con la simpatiquísima compañía de Chus. Charlamos sobre literatura, poesía, pintura, y no sé cuantas cosas más. Cosas del Camino de Santiago.
Y prontito para la cama que estaba rendido.

De Santillana del Mar a Comillas por el Camino de la Costa.

Una mañana espectacular para caminar hasta Comillas desde Santillana del Mar. Desayuné en un bar de la plaza mayor y salí por una callejuela, la calle Los Hornos, hacia el camping. Una buena rampa de subida para salir de Santillana y coger altura.
Nos vamos hacia El Arroyo, donde ya volvemos a ver el mar.
Y después viene una fuerte bajada hasta Oreña.

Pasamos junto a la ermita de Oreña y por una pista asfaltada dejamos a un lado la carretera comarcal.

Tenemos que atravesar un largo monte y arriba nos espera la Iglesia de San Pedro, a mitad de camino entre Oreña y Caborredondo. Al ser una hora temprana estaba cerrada y apenas paré un par de minutos. Otra buena bajada para llegar al siguiente pueblo.

Pasé por Caboredondo buscando un sitio donde tomar un café pero no lo encontré. Salimos por pistas asfaltadas camino de Cigüenza.

No se entra en Cigüenza propiamente dicha, si no que se va por el barrio de La Herrería. Allí se encuentra la imponente iglesia de San Martín, levantada a mediados del siglo XVIII debido a la fortuna de un indiano llamado Juan Antonio Tagle.
Un señor nos mostró y comentó el templo y su hechura. Extraordinarios trabajos en maderas nobles embellecen el interior del templo. Una fuente a la puerta del templo me refrescó de la sudada que ya a esas horas llevaba.

Nos vamos hacia Novales, aunque no se llega a entrar en el pueblo si no que se pasa bordeando y se vuelve a subir al monte.

Por la carretera S-801 se llega hasta Cobreces. Tiene en su centro una impresionante iglesia de San Pedro y una curiosa escultura dedicada al Camino de Santiago.
Salimos de Cobreces por pista y de nuevo a subir y bajar hasta el siguiente punto de chequeo.

Parada para refrescarse en la Venta del Tramalón, desde donde ya se puede ver a lo lejos Comillas. Pero aún nos quedan muchas vueltas que dar hasta llegar a destino. Me vinieron bien el par de cañas que tomé aquí pues hacía bastante calor y la humedad relativa era bastante alta.

Bajamos hasta el pueblo de La Iglesia.

Paré a visitar y fotografiar la ermita de San Roque y San Sebastián que tiene esa preciosa vidriera presidiendo el templo.

Después hay que subir a Pando y bajar a Concha. Volví a encontrar a una pareja de jóvenes alemanes y fui haciendo la goma detrás suyo hasta Comillas.

Otra estupenda subida entre maizales y fuerte bajada nos conduce hacia la playa de Comillas.

Dí unas cuantas vueltas por las calles de Comillas hasta llegar a la plaza mayor. Allí me informaron dónde se encuentra el albergue, subí hasta allí y la cola daba varias vueltas al edificio. Volví a bajar a información y turismo y me indicaron un buen hostal donde alojarme.
Pero primero parar a comer, serían las 3 de la tarde, y re-sidra-tarme antes de buscar donde dormir la siesta. Una buena etapa, sí señor.

Me alojé en la Casa Rural Pasaje San Jorge, muy acogedora y céntrica.
http://www.pasajesanjorge.com/
Y la tarde la pasé disfrutando de la playa, la sidra montañesa, y el ambiente fenomenal que había esa tarde en Comillas. Impresionantes edificios y buena gente me dejaron con ganas de volver, pero a pasar unos días de vacaciones en esta preciosa villa montañesa.

jueves, 29 de agosto de 2013

De nuevo en el Camino. De Santander a Santillana del Mar.

Aprovechando unos días de vacaciones marché hasta Santander para continuar conociendo el Camino del Norte o de la Costa a Santiago de Compostela.


Fui hasta Santander en ALSA y paré a sellar en el albergue de Los Santos Mártires, de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Santander; pero no me quedé allí a dormir pues quería aprovechar para avanzar un poco para el día siguiente.


Hice bien, pues la noche y la mañana siguientes fueron bastante lluviosas y no pude comenzar a tirar fotos hasta bien pasado Mogro. Me parece que es la Iglesia de San Martín la que sale en la foto.


Cuestas arriba cuestas abajo para pasar por Miengo en dirección a Requejada. Estaban desbrozando los caminos y carreteras bajo la lluvia. Después te quedan varios kilómetros siguiendo las tuberías de Solvay.

Preciosos paisajes bajo el chaparrón, como éste de la ría de Mogro y las dunas de Liencres, antes de pasar por Miengo y bajar hacia la fábrica de Solvay.

Pasados Requejada y Barreda nos vamos en dirección Suances por carreteras y carreterillas. El camino está bien señalizado pero hay que tener cuidado y no despistarse.

Y ya no recuerdo a qué hora llegué a Santillana del Mar. Pasé por delante del albergue de Camplengo, el Arco Iris, pero ni me molesté en preguntar si les quedaba plaza libre con la cantidad de gente que me había adelantado aquel día.

Encontré un estupendo alojamiento en una casita rural, con piscina y todo para meter en ella mis doloridos pies, a las afueras, en la Plaza de las arenas, saliendo para arriba, a la derecha. Aún me quedaban ganas para hacer el recorrido turístico a la villa.


Como los días aún son largos y dejó de llover y abrió el cielo quedando una tarde estupenda, pude hacer un pequeño recorrido turístico por Santillana del Mar. Un recorrido por la colegiata es inexcusable.

¿Cuantos peregrinos habrán pasado por aquí? Incontables. Las calles estaban llenas de gente y apenas había sitio libre donde tomar una caña o una sidra.

Pero antes de que oscureciera encontré un sitio estupendo donde cenar y llamar a casa para dar las novedades del día.
Muy bonito es Santillana del Mar, que no tendrá mucho de santa, nada de llana, y el mar no se ve por ningún lado. Cosas de las incursiones vikingas de la época de Ramiro II y reyes sucesivos que obligaron a las gentes a buscarse puerto seguro tierra adentro.

Encontré en una casa este precioso escudo dedicado no sé si a San Teodoro o a San Jorge y me fui a la cama reflexionando sobre la novela que he terminado pero aún no publicado. Tiene miga el escudito.
Y, cosa curiosa, marché a caminar unos días con la idea de bajar unos cuantos kilos y volví a casa con casi un kilo de peso más. Eso sí, tenía las piernas como de madera.