lunes, 7 de noviembre de 2011

De Portomarin a Palas de Rei.

Una mañana de niebla y frescor que dio paso a un día lleno de luz y calor. Salí de Portomarín  a las 8.30 con un café en el estómago y muchas ganas de caminar. El pronóstico era de mucho frío pero la mañana era estupenda para caminar. Al subir a Gonzar parábamos a hacer fotos de la naturaleza y el verdor inmenso de esta Galicia profunda. El paso por el Monte San Roque, que estaba umbrío y precioso, resultó especialmente agradable.

Al llegar a Gonzar, después de tanta cuesta, un paradita para tomar un refresco y volver a caminar.


Un cruceiro precioso pasando la sierra de Ligonde saluda a los peregrinos camino de las tierra de Palas de Rei. Paré a comer un bocadillo de tortilla en el bar Plaza de Ventas de Narón y charlar con su dueña. 12 años de Camino que lleva la señora a cuestas. Y yo también.

 Pasamos por Ligonde y Airexe a buen paso, disfrutando de una estupenda y calurosa mañana.


Al pasar por Lestedo unas hormigas gigantes, mutantes, extraordinarias, intentaban impedir el paso de los peregrinos.


Había que parar a tomar un chato en este curioso albergue y centro de turismo rural por tantos cuantos han pasado por aquí y calmar a las hormigas mutantes con tan sencilla colación. Pero hay que continuar hasta Palas.



El final de camino hasta Palas de Rei tiene momentos extraordinarios y paisajes estupendos. Pasamos junto a la iglesia de Santiago de Lestedo y por unos bosques preciosos.
Hoy paro en el albergue de la Xunta y mañana caminaré hasta Arzúa. Confío en poneros alguna foto bonita.
Hasta mañana.