jueves, 7 de abril de 2011

Camino de las luciérnagas 12. El tiempo en tus ojos


– ¿En el principio el tiempo iría más despacio y según pasan
siglos y milenios se va acelerando? ¿Tu bici va cada vez más deprisa?,
¿o es tu corazón? Será por ello que siempre estás pensando
en frenar. Quizá no has encontrado tu cadencia de pedaleo, tu ritmo
de vida personal, para conducirte a tu manera.
– Mi vida se asemeja a un juego antiguo en el que, sin poderlo
evitar, tan pronto te ves corriendo como parando incluso quedando
retenido sin saber ni el porqué ni el cómo. Incluso retrocediendo a
una casilla o posición anterior.
– Tal vez deberías escuchar esta canción, se titula: “Cuando
veo la calandria”, es realmente bella y habla de sentimientos y
sensaciones espléndidas.
– ¿Sensaciones y emociones como abejas que pican y Amor
como miel que todo satisface? No es necesario escuchar canciones
de hace 800 años para ello, y calandrias debe haber por estos campos
que atravesamos.
– Tal vez una de ellas aplacaría tus ansias de correr.
– O tal vez me atrevería a mirarte de otra manera.
– ¡Cuidado con las miradas!, que son delatoras. Mejor será que
sigamos pedaleando.
– Te sientes molesta por una sencilla insinuación.
– Tú no miras, tú escrutas.
– Solo son mis ojos lo que sientes ¡si escucharas mi corazón!
– ¿Percibir? Ni sabes ver ni menos amar.
– ¿Y si ocurre qué empiezo a odiar o a aborrecer?
– Pues entonces pedalea hasta que vuelvas a tu silencio y paz
interior. Aunque sean inaprensibles para ti.
– ¿Habrá algo superior con lo que te pueda sorprender?
– Volvamos a la ruta y quién sabe lo que encontraremos.

Es un extracto del cuento El tiempo en tus ojos, publicado en la colección Camino de las luciérnagas.

En un circo de estrellas se recogen los suspiros de los hombres
La oscura noche entorpece los sentidos y trae el descanso
Todos sueñan con siete estrellas y una luz mortecina
Con una linterna en la boca un hombre
Entre una marejada de ruidos y movimientos trepidantes
Busca alcanzar un lugar donde sentir una ilusión de calma
y tranquilidad absoluta
Pero solo encuentra un antiguo Camino ya hoyado por multitudes
Y una voz interior que le dice:
¡Camina!, y espera a que llegue el Alba.
Un sol peregrino que se adormece y recuesta sobre las nubes del
mar
Las águilas buscan reposo y los gatos un escaño a la lumbre
Cánticos antiguos remontan al cielo
Y el silencio lo explica todo