miércoles, 12 de enero de 2011

Hospitalero voluntario en Nájera

En el verano del 2006 estuve durante 15 días de hospitalero voluntario en Nájera y estas fotos son un recuerdo de la experiencia y un agradecimiento a los Amigos de la Asociación del Camino de Santiago de Nájera por la mucha ayuda que nos prestaron todos los días y cómo de bien nos acogieron a los dos hospitaleros; un español y una norteamericana.

Interior del albergue de peregrinos de Nájera en agosto de 2006 donde pasamos 15 días inolvidables.
Todas las mañanas echábamos varias horas para tenerlo lo más limpio y ordenado posible antes de abrir sus puertas. Una mañana, a los dos días de comenzar como hospitalero, un peregrino se quejó de picaduras de chinches y nos mostró unos cuantos ronchones. En cuanto abrieron la farmacia mas cercana compré los sprays mas grandes y de los productos mas potentes que tenían (de dos productos distintos porque hay mucho bicho que pica). Cerré todo lo posible el dormitorio y con un pañuelo húmedo cubriéndome nariz y boca rocié todo el dormitorio de arriba abajo. Lo dejamos cerrado hasta minutos antes de empezar a recibir a los peregrinos. Puse el aire acondicionado a tope para que se fuera el mal olor, y a esperar. No volví a escuchar una queja en toda la quincena.

A partir de las 11 de la mañana comenzaban a llegar peregrinos pero nosotros no habríamos hasta las 14 horas. Unos optaban por continuar caminando y otros quedarse a visitar las muchas cosas estupendas que tiene Nájera hasta que se pudiese entrar al albergue.

La iglesia de Santa María la Real, panteón de los Reyes de Navarra, es visita casi inexcusable.

 Las calles del barrio viejo de Najera son estupendas para caminar lejos de ruidos e intentar imaginar cómo sería la visita de los peregrinos medievales que nos precedieron.


Vista del río Najerilla, y el barrio viejo de Nájera desde el puente de San Juan de Ortega. Aunque era verano bajaba bastante agua debido a las tormentas caídas en la montaña.

 Apenas habríamos la puerta se llenaba el albergue de peregrinos llegados de todo el mundo. Hacían su Camino y nosotros compartíamos lo que teníamos con ellos de todo corazón. Todos los días teníamos que poner el cartel de albergue completo a partir de las 15.30 lo cual generaba unos problemas tremendos. Hablando con el alcalde nos cedió, como hacen todos los años, el polideportivo para que durmiesen bajo techo y todas las tardes subía hasta allí para coordinar un poco el tema. Que estuvieran cómodos y lo mantuviesen limpio y ordenado. Yo también he dormido en unos cuantos polideportivos haciendo el Camino.


Siempre hay quejicas y miedosos que querían dormir en el albergue aunque fuera encima de las mesas. Alguno lo hacía con malas maneras y exigencias. A esos les mandaba directamente a dormir a la orilla del río; con la buena gente peregrina movía cielo y tierra para encontrarles alojamiento.
Ahora recuerdo a un cura polaco, que venía andando desde su pueblo,(dos meses o más caminando) con sotana y mochila del ejercito polaco, y llegó a las 9 de la noche con mas hambre que un somalí. El cura cenó caliente y durmió a cubierto.
El Camino es así. El turista que se busque la vida que lo hace por diversión.

Tras lo típico de limpiar las pertenencias personales la mayoría se iban a la piscina municipal a relajarse y después comprar la cena que se hace en común. Otros peregrinos preferían cenar en algún mesón o restaurante de la villa.


Recuerdo alguna discusión peregrina a costa de los ciclistas. Incluso recuerdo al típico turista que te llega a las 7 de la tarde y te ¡exigue! que eches a algún bicigrino del albergue para acostarse él. Yo, que todos los días ando en bicicleta casi a todas partes, os podéis imaginar las contestaciones que les daba. Si podía ayudarles a limpiar o arreglar la bici por supuesto que lo hacía.

Martha Casern, Martaenelcamino. Mi compañera hospitalera, venida desde Alaska, para pasar unos días en y por el Camino. Todos los días recorría las fruterías de Nájera para comprar varios kilos de fruta (pagándolo de su bolsillo; bueno todo nos lo pagamos nosotros; ahora creo que ha cambiado la cosa) y preparaba los fruteros en la mesa de entrada, con la fruta bien lavada y fresca. Lo acompañaba con unas grandes jarras de agua fría de modo que al entrar los peregrinos y mientras esperaban a la cola para la inscripción pudieran refrescarse y tomar algo sabroso. Estabamos en agosto y había gente que esperaba una hora a la puerta para tener plaza en el albergue. Entraban recalentaos y agostaos a base de bien.

 A última hora del día, cuando la cosa estaba ya tranquila, salíamos a cenar a un mesón cercano y comentar las cosas del día y cómo podíamos hacerlo mejor.
Unos días agotadores pero que te dejan unos recuerdos estupendos. Una experiencia que recomiendo a todos cuantos han hecho el Camino y quieran compartir con otros su experiencia personal de otro modo que no sea el caminar durante días y días.
Un día nos entrevistaron en el albergue para la televisión de La Rioja (¿ El Camino? ¿Hospitalero? ¿Qué éso?¿Vienes de Alaska pagándotelo todo?) y por la noche, cuando estábamos cenando en un restaurante cercano, emitieron la entrevista.
Las caras que pusieron todos los presentes al vernos en la tele. Nos estuvimos riendo hasta la una de la madrugada.

 La última noche el presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Nájera nos invitó a cenar y nos hizo entrega de una preciosa y original escultura en barro.
Unas personas estupendas los de Nájera. Todas las tardes venía el presi a buscarme para que fuera con su peña a tomar chatos por el barrio. Si podía le acompañaba. Siempre dispuesto para cualquier problema y buscarle solución.
Todas las noches hacíamos la oración del peregrino con el cura de la parroquia; peregrinos y los de la Asociación. En varios idiomas. Alguno vi yo que al hacer el corro nos miraba con cara de extrañeza pero al terminar soltó mas de una lágrima.
Cuando acostábamos a los niños (como decía Marty) nos quedabamos los dos sentados en la puerta del albergue, degustando un buen rioja, mirando a las estrellas.
¿Por qué lo hacemos? Por que el Camino está en nosotros.
Recuerdos del Camino de Santiago.