miércoles, 30 de noviembre de 2011

Camino de las luciernagas. Luz del Camino.

           Luz del Camino

      Estaba profundamente dormido cuando una llamada a su teléfono móvil le hizo volver en sí; contestó: era un compañero del Camino para darle su dirección y recordarle que volverían a verse el año próximo de nuevo caminando hacia Compostela. Una vez despierto decidió ir al bar del tren para tomar algo y comer un bocadillo; aún le quedaban horas de viaje.
      En un rincón reconoció a otros dos peregrinos con los que había coincidido en algún albergue días atrás y pidió permiso para unirse a ellos y almorzar. Uno de ellos, italiano, era muy joven y estaba comentando sus vivencias pasadas con ardor y entusiasmo; el otro, un holandés muy alto, con cara de pocos amigos, escuchaba con respeto pero dejaba entrever una mueca de ironía respecto de lo que estaba escuchando; de lo mucho que el italiano había caminado cada día, que siempre había encontrado sitio en los albergues, el poco dinero que se había gastado; en fin, pensaba el holandés, el típico turista que se apunta al Camino bueno, bonito, y barato. Así que, entre bocado y bocado, decidió intervenir e intentar comunicar su personal manera de ser y de ver las cosas.
-       Desde hace diez años vuelvo al Camino en cuanto me dan las vacaciones; cada año hago un tramo o una ruta diferente, y he llegado a la conclusión que cada persona es diferente tanto en su visión de las cosas como la manera de asimilarlas. Con cada persona que hablo encuentro una idea distinta, su propia manera de entender las cosas. Y es difícil saber cuál puede ser la mejor.
-       ¿Por qué vuelves una y otra vez al Camino si ya lo has recorrido? Preguntó el holandés.
-     Supongo que lo he convertido en mi manera de ser; una manera propia de entender las cosas, mi forma de entender la vida, ligero de equipaje, agradeciendo cuanto de bueno encuentro en cualquier parte, y cuando vengo al Camino me fijo hasta en los mínimos detalles: un topillo en una pradera, el retablo de una parroquia perdida, un amanecer, el vaso de vino en buena compañía, y, sobretodo, la charla franca entre compañeros de vida. No miro si gasto o si ahorro, sino si duermo bien y con la conciencia tranquila.
-          Pero, dice el italiano, yo he venido a España con los días y los euros contados. No me puedo salir del programa fijado. En mi casa estudié cada etapa y cada gasto con mucha dedicación y me voy con la satisfacción de haber conseguido mi objetivo.
-       Bueno, por cierto, mi nombre es Dirk, yo comencé saliendo desde mi casa, sin plan ni objetivo diferente que marchar de casa y de los problemas que agobiaban. Me ha resultado muy duro ir desde Holanda hasta Compostela, pero ha merecido la pena. No sé cuánto habré gastado, ya haré cuantas en casa; comencé en bicicleta hasta que en un accidente la tuve que dejar por su mal estado. En vez de volver a casa decidí continuar, aunque fuera cojeando, hasta donde llegara, y, con ayuda de otras personas, conseguí llegar hasta donde me había propuesto. Aunque, eso sí, lo he pasado verdaderamente mal y me he encontrado a muchos que estaban igual o peor que yo. Prácticamente solo he encontrado gente sufriendo o desvariando.
-      Quizá porque ahora no te encuentras en tu mejor momento. Cuando pasen unos días recordarás esta experiencia con otro ánimo y encontrarás respuestas a muchas de las preguntas que te has hecho estos días. Me llamo Peio.
-     No entiendo eso de las experiencias interiores y toda esa cháchara del Camino solo sirve para escribir libros. Mi nombre es Flavio. Yo me lo planteé como un trekking por España y así lo he hecho. Llevo la cámara llena de fotos y vídeos para enseñar a los amigos, y esto me parece que es lo único que podré recordar cuando pasen unos años. Lo demás son sueños de románticos o de locos. De monumentos está repleta Italia y de montañas ¿por qué iba a tener España algo diferente? Esto es casi todo una ruta construida por las legiones romanas en busca del oro de Hispania; los peregrinos iban a Roma y Jerusalén mucho antes de que apareciera el Sepulcro de Santiago y no he encontrado magia alguna en ninguna parte. La mayor parte de los días una luz estupenda para fotografiar, y poco más.
-         Pues mira, Flavio, algo tendrá cuando más de cien mil como nosotros viene cada año a hacer esta peregrinación.
-      Comprendo que algo se debe encontrar caminando tantos días por tantas tierras diversas y entrando en contacto con tantas personas diferentes llegadas de cualquier lugar del mundo. Recuerdo un día que iba caminando solo, cojeando, ayudado con un par de palos, y no veía un alma en kilómetros y kilómetros a la redonda; entretenía mi ánimo mirando las nubes y las extrañas formas que ofrecían. Durante un buen rato, que se me hizo eterno, una forma femenina parecía estar sobre mi cabeza, como indicándome la dirección contraria, como empujándome a dejar de caminar y volver a casa. Y esa imagen nubosa no se me quita de la cabeza. Si no volví entonces a casa es porque no deseaba volver por nada del mundo.
-         Curioso, lo de los fenómenos ópticos. Un día, al entrar en un pueblo, llegaba totalmente agotado, había caminado cerca de 40 kilómetros, y me pareció ver, flotando sobre las casas, un objeto volador con forma de sombrero, (efectivamente era un sombrero, tengo la foto por si queréis verla) y me dio por pensar en cosas misteriosas. Incluso lo comenté con los compañeros de albergue mientras cenábamos y todos nos reímos mucho por mi manera, tan italiana de expresarme; cada uno contó la historia más espantosa que se le ocurría pero aquella noche me parece que todos tuvimos pesadillas horrorosas y, a la mañana siguiente, ni nos mirábamos a la cara desayunando. Pasaron horas, caminando y caminando, hasta que comenzamos de nuevo a hablarnos los unos a los otros. Y preferíamos hablar de la etapa, del tiempo, o de cualquier otra cosa. Antes de recordar lo soñado. Fue una noche muy agitada
-          A mí, también me sucedió alguna cosa curiosa este año; fue en un albergue, que prefiero no recordar, cuando al acostarme, casi no había cenado nada y con un par de chupitos de aguardiente en el estómago, apenas me meto en el saco y me quedé dormido; el caso es que tuve un sueño extraño: Caminaban presurosos, como asustados, hacia la luz del sol poniente un grupo de peregrinos llegados de los más lejanos rincones del orbe humano. Era el día del equinoccio cuando la luz del día y la noche se equilibran y, a lo lejos, surgió de pronto una intensa nube oscura que comenzó a cubrir todo el Occidente. Una masa espesa y lúgubre avanzaba sin remisión aplastándolo todo. Los peregrinos, asustados, comenzaron a correr hacia una antigua iglesia donde ocultarse. Uno de ellos gritaba: ¡son langostas!, y otro: ¡son enormes!, ¡vienen por nosotros! Aterrorizados corrían y chocaban, saltaban sobre los caídos. La nube ya ocultaba la mitad del cielo cuando ellos alcanzaron las puertas del templo. Mas, al entrar y refugiarse observaban cómo se producía a sus espaldas una intensa explosión de luz y color; los insectos se convertían, como por ensalmo, en inmensas mariposas batiendo sus alas brillantes y pasando por encima del templo a gran velocidad. Aún pudieron contemplar los últimos rayos del sol alumbrando el capitel de la Anunciación mientras entonaban himnos y canciones propias de cada una de sus tierras y confesiones religiosas. Al salir del templo, ya de noche, uno de ellos, casi una niña, les indicó un lugar del cielo donde se podía ver lejana una de aquellas fabulosas mariposas celestes como indicando: ¡No tengáis miedo!
      Desperté de sopetón y ya no pude pegar ojo en toda la noche. 

Principio del cuento Luz del Camino, de la colección Camino de las luciérnagas.

lunes, 28 de noviembre de 2011

De Granja de Moreruela a Benavente. Otra etapa por la Vía de la Plata.

Este domingo realizamos una excursión organizada por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León "Pulchra Leonina" por la Vía de la Plata. Concretamente fue el tramo de Granja de Moreruela hasta Benavente.

Al llegar lo primero fue parar a tomar algo en el bar-albergue de Granja de Moreruela. El día estaba fresquito y con niebla cerrada; no animaba mucho a caminar.

Poco a poco nos fuimos decidiendo a salir a caminar. Lo primero que te encuentras en el centro del pueblo es el indicador de los caminos: hacia Orense por el Camino Mozárabe Sanabrés o hacia Astorga por la Vía de la Plata.

Tienes por delante un bonito tramo hasta  Santovenia del Esla por montes de encinas y campos de maíz que camina cercano a la carretera nacional y está bien señalizado. Lo disfrutamos bastante.

 Al llegar a Santovenia del Esla entramos en un bar a tomar algo y después en su estupenda iglesia que contiene tallas dignas de elogio.

 A continuación otro bonito tramo hasta llegar a Barcial del Barco. Al llegar nos recibe su estupendo templo con una curiosa torre octogonal sobre base cuadrangular.

Paramos a comer en el bar Borox de Barcial del Barco.

Y antes de marchar fuimos a visitar el albergue Las Eras, pequeño, coqueto, y bien equipado para el peregrino. http://www.albergueviadelaplata.com/fotos.php


 Una vez reunidos la mayoría de los participantes de esta marcha nos queda el tramo hasta Benavente.

El recorrido hasta Villanueva de Azoague está mal señalizado, embarrado por causa de unas obras, y puedes perderte fácilmente. El antíguo puente ferroviario de la línea Astorga-Sevilla es lo mas señero de este tramo. Si pudimos llegar sin incidentes a Villanueva fue gracias a un croquis que nos regaló el dueño del Bar Borox, de Barcial del Barco, por que si no no sé dónde habríamos terminado. Por las vías del tren no se puede caminar pues estan llenas de zarzas y arbustos.
Los Caminos a Santiago son un estupendo indicativo de cómo cuidamos de nuestro entrono los españoles. No nos quejemos después al escuchar furiosas críticas, de lo mas negativo, que realizan los extranjeros que vienen a conocer este país.

Al llegar a Benavente algunos de nosotros nos diriguimos a visitar el precioso Parador de Turismo.

Ya no teníamos tiempo para mucho más. Entre el frío que hacía y la niebla que lo cubría todo nos diriguimos a la estación de autobuses para retornar a casa. El próximo espero hacer las dos etapas hasta llegar a Astorga y subirlas al blog.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Recuerdos de una excursión a Cabanillas, Camino del Salvador, León.

Estuve escaneando unas fotos de una romería que Aurora y yo realizamos acompañando a otros miembros de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León  hasta el Cristo de Cabanillas por el Camino del Salvador.

Primero nos reunimos con otros compañeros de Asociación ante la puerta de la catedral para partir hacia Carbajal de la Legua.


A partir de Carbajal el Camino de San Salvador es una preciosa ruta por los robledales y con vistas a la cordillera cantábrica.


 El camino tiene pequeñas dificultades sin importancia como el cruce de regueros.


También hay algunas buenas cuestas al haber desaparecido el puente sobre el río Bernesga debido a una riada. Ya queda poco tras estas rampas para ver la bajada a Cabanillas.

Pero al fin llegamos a Cabanillas y disfrutamos un montón de la romería.
Todos los años la Asociación hace la romería al Cristo de Cabanillas pero no siempre puede uno ir. Quizás el año próximo por que estas fotos deben ser del año 2004.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Camino de Santiago: Como equiparse adecuadamente. As fitted properly.


Recientemente concluí otro Camino de Santiago, y como tengo la experiencia muy viva me voy a permitir hacer mi propia lista de equipación para hacer en buenas condiciones esta aventura.
Lo primero que me llama la atención, al ser montañero y peregrino veterano, es la gran cantidad de cosas que carga la gente a cuestas, lo cual se traduce en un cansancio tremendo, ampollas, tendinitis, y un sin fin de padecimientos innecesarios.
Se puede tomar el Camino de Santiago como una penitencia (entonces se le llama peregrinación) pero no es necesario fastidiarse a propósito cargando con pesadas mochilas si tan solo quieren conocerlo y disfrutar unos días al aire libre.


Un año (en el 99) estaba en un albergue de Los Arcos, Navarra, esperando, preocupado, la llegada de una compañera peregrina; eran las siete de la tarde y no llegaba aunque habíamos partido de Estella a la misma hora (las siete de la mañana).
Cuando al fin apareció, destrozada y calamitosa, me ofrecí a llevarle la mochila hasta su litera. ¡Pesaba tres veces mas que la mía!. ¿Que había en su interior?. Una tonelada de libros que había comprado para tener un buen recuerdo del Camino.
Afortunadamente llegamos a tiempo antes de que cerraran la estafeta de Correos para facturarlos a Santiago de Compostela. Al día siguiente llegamos a Viana caminando a la par y así continuamos hasta Santiago.

Comenzando por la cabeza me parece imprescindible llevar una gorra o sombrero que proteja bien de los rayos solares, especialmente de los UV; y además, aplicarse un protector solar, de nivel 40, como mínimo.
Mirar estos consejos:Consejos medicos para tomar el sol

No olvidarse de aplicárselo todos los días antes de abandonar el albergue. No importa en que época del año camine por estos campos. Pensar que desde mayo a octubre en el Camino Francés, en otros Caminos por el sur de España la situación es mas peligrosa, el nivel de los rayos UV no baja del nivel 8 y a menudo alcanzan el 10.
He visto ya demasiada gente con tremendas quemaduras en su rostro, piernas, brazos, cuello, para no alarmarme por este problema. Hay que taparse y protegerse siempre de los rayos solares.

Este es el tipo de protector solar que suelo utilizar para las salidas al campo y la montaña. Hay otras marcas con productos similares. A mi me va bastante bien: http://www.isdin.com/node/352

   Un ejemplo de mi propia cosecha de desastres. Mes de noviembre por el Camino Aragonés: Salgo de Ruesta destino Sangüesa. Amanece un día nublado y lluvioso a ratos, con fuerte viento de cara, te olvidas de aplicarte el protector solar (¡Total, solo saldrá el sol de vez en cuando!) y cuando llegas a final de etapa, el albergue de las monjas, tienes la cara como un poema.
No te queda más remedio que buscar una farmacia de guardia para untarte del mejor hidratante que puedan tener. Extracto de caléndula. Para evitar que la piel de la cara se me desprendiese a tiras. ¡Pero si apenas vimos el sol a ratos y al final de la etapa!
Otro descuido de consecuencias desagradables. Te olvidaste de la existencia de los rayos infrarrojos IR que componen el 60 % de la radiación solar que llega hasta nosotros. Combinados con ráfagas constantes de viento produjeron un efecto que me llevó semanas y unos cuantos tubos de crema o gel hidratante eliminar. La radiación infrarroja nos alcanza aunque el día esté nublado. Las nubes no filtran los IR.
Es un pequeño ejemplo de mi cosecha personal. Desde aquel día no se me olvida llevar un protector solar como el de la imagen anterior ¡y aplicármelo! Un nivel menor de 30 solo sirve si vas de vacaciones a Groenlandia.
Cada día es posible saber cómo está el nivel de radiación lumínica en España acudiendo al enlace de la Agencia Estatal de Meteorología:
http://www.aemet.es/es/eltiempo/observacion/radiacion/radiacion
Y además hay aplicaciones para los teléfonos móviles donde además de el tiempo que vas a tener en la etapa puedes consultar los niveles de radiación solar que habrá ese día por la etapa que estés recorriendo.


También me parece importante llevar unas gafas de sol y un pañuelo. El pañuelo protege el cuello, incluso boca y nariz, del frío, el polvo, el sol,  etc. Y apenas son unos gramos de peso. Las gafas hacen la misma labor con los ojos. Los UV también destrozan la vista. Solo hay que observar la extraña luz que aparece a partir de las 12 de la mañana. La atmósfera ya no protege de la radiación solar como hace 50 años; los niveles de ozono protector en las capas superiores de la atmósfera están cayendo en picado. No solo en los polos. Y lo del Desatre Climático Global ya comienza a ser imparable. Así que atentos cada día al tiempo metereológico.
Hacerme caso: si camináis al sol del verano taparos todo lo que podáis. Con los tejidos del siglo XXI. En otro tiempo ya te cubrirás por el frío o la lluvia.


Hacer el Camino de Santiago no es tan duro y arriesgado como subir una gran montaña o hacer un trekking por el Nepal; pero se pasan muchos días al aire libre y te encuentras con todo tipo de situaciones y cambios de tiempo.
Caminos como el del Norte o el Primitivo pueden registrar cambios meteorológicos en cuestión de pocas horas. Puedes estar caminando por la playa una mañana luminosa y por la tarde pillar una galerna del Cantábrico. A mí me ocurrió un año en el mismísimo San Sebastián.
Estar muy atentos al pronóstico del tiempo.


Yo he pasado por la Cruz de Ferro, León, nevando en pleno mes de agosto o he llegado a casa con la cara abrasada por el sol haciendo el Camino por Galicia en navidad.
En un mes como septiembre se puede pasar de un calor tórrido a un viento gélido al día siguiente. Es muy importante llevar siempre en la mochila agua o bebidas isotónicas para hidratarse.
No importa el día que haga, como amanezca; siempre, siempre, llevar al menos una botella de líquido a mano.


A continuación vamos con el torso y qué es lo que me parece mas adecuado.

Yo recomiendo llevar un par de camisetas, de manga larga y fibra muy transpirable, como primera capa. Una de ellas mas ligera y transpirable que la otra.  Según esté la mañana, de fresca o calurosa,  se decidirá cual de las dos ponerse.
Los dos ejemplos que pongo me parecen estupendas. Cuello alto pero con cremallera para airearse. Y tela más fina y transpirable en los costados; para que transpire mejor el costado.
Para las chicas hay prendas similares.


Y como segunda capa una camiseta de lana merina (en verano no será necesaria). Hace años usaba jersey pero ya no los fabrican.
Las marcas de las prendas que lo decida cada uno; yo solo pongo fotos de ejemplos.
Las camisetas de lana abrigan estupendamente, incluso aunque te mojes. Pican un poco; pero como llevas debajo la primera capa no te enteras. Se lavan fácilmente y secan muy rápido.
Para quien no le guste o no soporte la lana hay docenas de marcas deportivas que fabrican estupendas camisetas (tops) para llevar de segunda capa; lo ideal es que sea un tejido muy flexible, transpirable, que abrigue bien, y que seque rápidamente. (Por ejemplo el top de la segunda imagen)
Tiene un tratamiento windstooper (anti viento) que te abriga aunque el viento sople fuerte y es ideal para los que hacen el Camino entre mayo y noviembre.

 También suelo llevar una camiseta muy fina y de manga corta, transpirable y de un peso que no alcanza los 150 gramos. Te sirve tanto de pijama como de primera capa si encima pones una camisa.
En verano sustituye a una de las de manga larga.
En tiendas como esta podéis ver muchas marcas y sus precios:
http://www.barrabes.com/ropa-monta%C3%B1a-esqui-escalada-hombre



   Por el Camino te encuentras con situaciones en las que pasas de un calor intenso a un tiempo bastante duro y frío (recuerdo un año que llevaba a cuestas un paraguas y los primeros días, por el sur de Navarra, lo usaba para protegerme del sol; la gente se reía de mi. Después comenzó a llover; un día tras otro, 15 días cayendo agua. Ya no había risas a mi costa)
He estado a 35 grados a la sombra caminando por el sur de Navarra, y a 7 bajo cero, con ventisca, al cruzar por Manjarín días mas tarde, haciendo el Camino Francés. Depende de la época del año y del clima tan cambiante de estos tiempos. Pasar por la Cruz de Ferro nevando en julio o abrasarte por el sol en Galicia en pleno diciembre son el pan nuestro de cada día.
Los fenómenos atmosféricos extremos son cada día mas corrientes e imprevisibles.



   Este tipo de chaqueta de fibra polar me parece ideal para llevar al Camino de mayo a octubre. Ligera, unos 500 gramos, y con aireación en los costados. El cuello alto y los puños preformados para hacer de muñones si fuera necesario.
Aunque se vaya en verano al Camino muchos días se camina de noche, horas antes del amanecer -no es algo que me haga mucha gracia, pero hay gente que se levanta a las 4 de la mañana y despierta a todo el albergue- y puede estar bastante fresco o soplar un fuerte viento que rebaja la sensación térmica bastante; así que este tipo de chaquetas son ideales por su poco peso y confort.
En esta otra dirección también podéis encontrar cosas interesantes y ofertas: http://www.decathlon.es/F-525518-chaquetas,-cazadoras-y-plumas





En otoño-invierno suelo llevar una chaqueta fuerte, como la de la primera foto, que pesa unos 800 gramos y que protege bastante de todo tipo de inclemencias meteorológicas. Es gruesa y cortavientos, windstopper, y de buena calidad-precio.
Y a mayores puede que lleve un chaleco o chaquetilla como los de las siguientes fotos. Están fabricados con materiales ultra ligeros, Primaloft o similar, y vienen bien para dar una vuelta por el pueblo e ir, digamos, vestido de humanoide. Pesan unos 300 gramos.
Otra tienda donde podéis otear material magnífico: Outdoor Actual


Cuando caminas por las parameras de Burgos en pleno diciembre mas te vale ir bien equipado o no disfrutarás gran cosa del paisaje.
Yo es que soy muy friolero.





Si le apetece tener un aspecto presentable se puede llevar una camisa, muy fina, y de fácil lavado y rápido secado, para andar por los pueblos y ciudades y estar presentable. Pero no para caminar con la mochila a cuestas.
Una camisa como la de la foto llevaba este verano pasado, para caminar, y al llegar a Sarria tuve que tirarla a la basura. Se había pelado por completo, especialmente en los brazos, por el roce con los tirantes de la mochila. Un fallo inexplicable; era de una marca de las caras. Tomo nota.
Siempre camiseta o chaqueta.


Ya solo nos queda cargar con un buen chubasquero. Mas fino o más grueso según en que tiempo vayamos a realizar el Camino. Un chubasquero no ha de faltar en la mochila si vas a caminar un mes por las múltiples rutas a Santiago. No importa que sea verano.


   No me gustan las capas, ponchos, y demás plásticos que suele llevar la gente. Son un incordio tremendo y si no te mojas por la lluvia terminas empapado por el sudor. Cuando paras estás sudando como un pato y has de beber litros y litros para recuperar lo transpirado. Chubasquero y paraguas en invierno. No importa la ruta.


   Para las manos: unos guantes finos de lana o bien unos de fibra polar, con refuerzos en la palma, para una buena protección del frío y evitar rozaduras con los bastones.
Este es un consejo para gente que camina fuera de la temporada estival. Pero he visto a mucha gente en verano caminar con guantes de ciclista o de gimnasio para evitar que sus manos sufran con el uso de los bastones durante días y días. Unos finos guantes, pesan gramos, protegen las manos tanto del frío como de las quemaduras solares. Son muy aconsejables.

A continuación las piernas.

Unos buenos pantalones de montaña, duros y resistentes; que puedas sentarte en cualquier sitio. Además, será muy recomendable llevar unos pantalones chubasqueros, muy finos y ligeros, por si llueve. Pesan apenas100 gramos.


Si se va ha hacer el Camino en invierno puede ser necesario llevar además unas polainas para la nieve, muy ligeras también y de caña baja, como las que suelen usar los cazadores.  No vas al Anapurna; es el Camino de Santiago.
Ropa interior; la que se necesite y, a mayores, se puede llevar un bañador en verano o unos pantalones cortos de deporte muy ligeros. 




En invierno yo suelo llevar unos pololos, como los de la  primera imagen; que me sirven tanto de pijama como de primera capa, debajo de los pantalones de montaña, en caso de que el día esté especialmente inclemente.

Este es el tipo de bota que yo recomiendo para hacer el Camino de Santiago la mayor parte del año. Estoy hablando de caminar un mes o algo así por la ruta que sea de su elección.
En este enlace encontrará más calzado:



Aún nos queda elegir el calzado para hacer el Camino de Santiago por cualquiera de sus muchos itinerarios.
Lo ideal, me parece a mí, es la típica bota de senderismo, de caña baja, ligera, buena suela, y de piel hidrofugada. Por que se suele pisar mucho barro incluso en verano. 
Los dos ejemplos de bota que pongo me parecen estupendos; la segunda es mas para el invierno que la primera. Pero nunca, nunca, ir con botas de alpinismo; grandes, altas, pesadas, pues te machacan a los cuatro días. 
Pues se camina durante muchos kilómetros por asfalto o caminos empedrados, así que la bota no puede ser alta y pesada como la que usarías en Picos de Europa o en Los Pirineos. 
Pequeña y ligera, especialmente para las chicas, es lo ideal en todo tiempo y ruta.


Nunca ir al Camino de Santiago con calzado sin estrenar.
Lo ideal es que ya hayas caminado muchos días y kilómetros con ese par de botas y estés muy seguro de que no te van a dar problemas de ningún tipo.
Yo suelo usar las OriocX Arnedo para mis excursiones en tiempo normal, fuera de los días más calurosos del verano. El segundo tipo de bota puede ir fenomenal en invierno y Caminos como el del Norte o el Primitivo en otoño o primavera, pues vas a pisar mucho barro; lo quieras o no.


En algunas ocasiones que he ido al Camino aprovechando unos días de vacaciones en verano, y en vez de botas he llevado zapatillas de trekking como las de la siguiente foto. 
Pero solamente en verano. Y asegurándome que haría buen tiempo durante el recorrido.
Este es el estado en que quedaron unas zapatillas de montaña compradas en un mercadillo tras mi último recorrido por el Camino de Norte (primavera de 2012). Me quedé sin botas y fue lo primero que encontré: bueno, bonito y barato; fue lo que pensé al probármelas.
Eran muy cómodas para caminar pero lo barato puede salir caro. Hay que buscar calidad, no marcas. Las plantillas originales apenas me duraron unos días y tuve que comprar unas de calidad en una tienda de material de montaña; y gracias a eso pude caminar con cierta comodidad durante días y días. Pero al final tuve que tirarlas. Son muchas horas de caminata todos los días.

Tres pares de calcetines de senderismo es lo mas apropiado. En verano del tipo supertranspirable (fibra Coolmax o similar) y en otro tiempo que sean muy abrigados. Con refuerzos en las zonas clave. ¡La gente no sabe la cantidad de rozaduras y ampollas que se evitan utilizando este tipo de calcetín!




En verano puede bastar con tan solo dos pares de calcetines de senderismo y un par de calcetines cortos como los que usan los ciclistas, para andar por los pueblos. Y unas buenas sandalias (no chanclas de piscina ni zuecos de plástico) Con eso te matas al primer resbalón.

De este tipo me parecen ideales. Incluso te puedes duchar con ellas. Y son las que tengo actualmente para cuando salgo en verano. Puedes caminar con ellas por terrenos poco pedregosos y te vienen fenomenal para atravesar las ciudades. Cuelgas las botas de la mochila o las llevas en una bolsa y te pones las sandalias para andar por el asfalto y las aceras de las calles.
Si son pocos días los que vas a andar, te aseguran buen tiempo, y tu problema es el peso: ¡deja las botas en casa!
Se pueden adquirir por Internet en tiendas como ésta: http://www.peregrinoteca.com/tienda/index.php


Un buen descanso y aireación para los pies cuando se termina la etapa diaria. Pesan muy poco.


Este otoño (2011) como esperaba mal tiempo y frío probé a llevar unos botines como los de la foto en vez de sandalias. ¡Una gozada! Cuando te duchas y te cambias de ropa, sales del albergue para andar por el pueblo y llevas los pies siempre calentitos, amortiguados, y comodísimos. Sustituyen a las sandalias y chanclas.
Y tan solo pesan 220 gramos. Una delicatessen para los que somos veteranos.



Nos queda algo muy importante: el saco de dormir
Yo aconsejo los de fibra, ligeros, unos 800 gramos de peso como mucho. 
Los albergues actuales disponen de calefacción y mantas en su mayoría, así que no es necesario cargar con uno mas pesado ni aún en invierno. 
Y acordarse de llevarlo siempre dentro de la mochila; no por fuera y colgando.


La esterilla es cargar con un peso y trasto innecesario y nunca la he llevado. ¿Vas a dormir la siesta debajo un pino? Vale; pero te quedas sin plaza en el refugio y te cargarás de pulgas y chinches. Tu eliges. Es el refugio ideal de las pulgas y los chinches al ir siempre enrollada.
Cualquier cosa que lleves por fuera de la mochila lo mas seguro es que la pierdas o se moje o estropee.
No lleves nada colgando.



¿Bastones o bordón? He probado con ambos cosas y prefiero el viejo bordón de toda la vida. A ser posible adquirir uno lo mas largo posible; que llegue a la altura del hombro por lo menos. El que tengo me lo regalaron hace más de doce años y no voy a cambiarlo ahora. Pero aconsejo siempre un bordón lo mas alto posible.

 Mochila para el Camino de Santiago. La ideal, para mí, ha de ser de 35 o 40 litros de capacidad como máximo. Muy ligera, anatómica, que se te adapte bien al cuerpo, con buenas protecciones. Tirantes anchos, que no te machaquen los hombros, y banda riñonera. 
Este modelo que propongo tiene su propia funda chubasquera para evitar que se empapen tus pertenencias.
Con estos 35 o 40 litros de capacidad tienes espacio de sobra para llevar lo que necesites aunque estés andando más de un mes por el Camino de Santiago. 
En los bolsos laterales se puede portar una botella de agua, bocadillos, galletas, etc, para etapas en que no encuentras de nada por el camino. En la banda riñonera cabe una pequeña cámara de fotos, un gps, o cosas similares.

 Yo también pague la novatada en mi primer Camino de Santiago cargando con una mochila grande y pesada. 35 días de Camino desde Somport a Compostela.
Cuando pasas días y días caminando, horas y horas, buscas la manera de aligerar peso; en este caso el problema comenzaba en la propia mochila; que era buena para ir a los Pirineos de acampada pero no para el Camino de Santiago. 
Aprendí de la experiencia y en las demás ocasiones ya he llevado mochilas mas pequeñas y ligeras.
Una fina funda chubasquera para la mochila que impida que se mojen tus pertenencias también es necesaria.


 Nos quedan los útiles de aseo. Algo muy personal que no llegaran a pesar un kilo. Una buena toalla, muy ligera y absorbente, apenas añade unos gramos a nuestro bagaje. 
Cuatro tiritas y algún Compeed que nos pondremos a la primera señal de rozadura. No esperar a que aparezca la temida ampolla. En casi todos los albergues hay un pequeño botiquín de emergencia. No hay porqué cargar con mas cosas.




Una crema o gel antiescozor para aplicarse en las zonas irritadas (la entrepierna, el culito, los pies, etc) en cuanto empiecen a aparecer rojeces y rozaduras es muy conveniente. Procurar aplicársela apenas empiecen a aparecer las zonas rojas.
Y alguna otra cosa más que cada uno decidirá necesaria.
Hay quien no se afeita en 35 días; pero allá cada cual.
 Un buen truco, que descubrí recientemente, para aquellas personas que sufren de problemas en pies y piernas, como tendinitis, mala circulación, viejas lesiones, etc, son los calcetines o medias de compresión. 
Irán debajo del calcetín de senderismo, proporcionando un suave masaje a la vez que se camina. Y como son tantas horas al día, y días y días caminando, se termina agradeciendo bastante el haberlas adquirido.

  Aún nos quedan los artefactos modernos para terminar la equipación del peregrino moderno; como son el teléfono móvil o celular y una cámara de fotos, (yo llevo una muy ligera y plana que puedo meter en el bolso de la camisa o del pantalón o en la banda riñonera de la mochila) 
Me ha venido muy bien cargar con reproductor de música, tipo Inano, para alegrarme las largas horas de caminata en solitario con mis canciones preferidas. Y muy poco más.


Un truco estupendo y que a mí me va muy bien es llevar en la mochila dos o tres barritas energéticas; especialmente si estoy haciendo el Camino fuera de la temporada turística.

Cuando he caminado en invierno me he encontrado con que la mayoría de los albergues, mesones, restaurantes, etc, estaban cerrados; así que es muy buena idea comprar en cualquier tienda de alimentación unas cuantas barritas energéticas para llevar en la mochila. 
Me han sacado de más de un apuro.
Acordarse siempre, siempre, del problema de la hidratación necesaria del cuerpo humano. Agua o refrescos tipo Acuarius. Cuando el nivel de humedad está por debajo del 30% comienza la deshidratación del cuerpo humano, da igual que haga frío o calor, verano o invierno; por los Campos de Castilla o de León si la humedad es escasa comienzas a deshidratarte a la hora escasa de caminar. Asi que hay que llevar siempre una botella a mano en un bolso de la mochila. 
De aquí vienen esos bajones y desfallecimientos que tiene la mayoría  de la gente en el Camino. Cuando el grado de humedad es alto, mayor del 70%, enseguida te das cuenta de que estás sudando y te animas a beber contínuamente, pero el problema de la deshidratación es lo más común que me encontrado por el Camino, gente tirada en cualquier sitio, desfallecida, y sin saber el motivo. ¡Comparte tu botella de agua! Harás mucho bien a alguien, y tal vez buenos amigos para siempre.


Mapas de las etapas; los hay en versión reducida. Y se puede llevar unas hojas con la información impresa; se pueden bajar de Internet. Terminas caminando por donde te apetece y no por donde te han marcado. Ahora existen aplicaciones para el teléfono que te indican la ruta con bastante exactitud.
Yo también suelo llevar un cuaderno o libreta y un bolígrafo para cuando me da por escribir. Escribo cuentos y publico libros.
En este último Camino, en el mes de noviembre de 2011, o en los anteriores, entre mochila, ropa, calzado, bordón, sombrero, y demás equipaciones no llegaba a los 9 kilos entre todo, y era invierno; en verano no llego a los 8 kilos de carga; yo peso más de 80 kilos. Y siempre llevo cosas de más que nunca llego a utilizar. Cuando vuelves a casa empiezas a decir: ¡para que habré llevado ésto!.
Una mochila que marque en la báscula 6 o 7 kilos, como mucho, es en lo que hay que pensar. Siempre te pasarás un poco.
Espero que os interese y os sea útil esta información.

 Procurar no cargar con esas mochilas enormes pues a los cuatro días terminaís derrengados.
Las mujeres tienen que buscar cosas similares pero bien adaptadas a su anatomía y necesidades específicas. Y pensar mucho en el peso. El cálculo aproximado es que, entre todo, podrás cargar, como máximo, el 10% de tu peso corporal. Si pesas 80 kilos como mucho carga con 8 kilos entre todo, por lo cual tu mochila llena no debe llegar a los 7 kilos.


  Los jóvenes serán los que encuentren el modo de hacer esta aventura que es el Camino de Santiago de la manera mas interesante; y cómoda. 
Yo ya estoy muy mayor para decirle nada a nadie; solo son consejos. El que quiera aprender que pregunte... y después que escuche. Podéis dejar vuestros comentarios que responderé enseguida.

 Hay un parte del Camino de Santiago para la que nadie suele estar preparado y mucho menos equipado; es por ello que nos suceden cosas para las que no tenemos explicación y se ha escrito tanto: es la parte anímica
Este último día de mi último Camino, en la misa del peregrino, el cura leyó el conocido texto:
"Entonces estarán dos en el campo; uno será llevado y el otro será dejado; Dos mujeres estarán moliendo en el molino; una será llevada y la otra será dejada".
12 años desde que empecé a caminar hacia Santiago para al fin escuchar lo que necesitaba y pedía. Y vaya 12 años que he pasado.
Esto consiguió el Camino y la Palabra: que entendiera lo que ni todas las leyes y conocimientos del Universo conseguían hacerme comprender. Lo que soy.

Un abrazo para todos vosotros de este viejo peregrino.