martes, 30 de agosto de 2011

Nuevo local de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León.

Ya tenemos un nuevo local para la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León. Hasta ahora nos reuníamos en el albergue de las Carvajalas pero ya disponemos de un bonito piso en el centro de la ciudad. Y hay que celebrarlo.

Los de la Pulcra Leonina no paramos y cada año somos más.

Boletín de agosto 2011 de Hospitaleros Voluntarios


BOLETÍN INFORMATIVO. Nº 52 

AGOSTO 2011




In memoriam

Vera Reimers
+ 28 de junio de 2011

Vera Remiers era una hospitalera alemana, una veterana que desde hace unos años acudía a nuestro país para ayudar a los peregrinos dentro de nuestra organización.
Una dolorosa e incurable enfermedad se hizo presente en 2010 y aún así, su ánimo no decayó y quiso ser hospitalera en octubre. Ella misma nos escribió para decirnos que no podría acudir a su compromiso por estar enferma.
Tenía 59 años y, según nos han contado sus amigos, unas ganas muy grandes de vivir pero cuando supo qué camino iniciaba, lo hizo con gran entereza y simpatía y hablaba de un  albergue más allá que diera nuevas posibilidades a los peregrinos.
Sus amigos, las personas que la querían, la acompañaron hasta su último día con la plena conciencia de su resurrección con Jesús.
Descanse en paz.









En las temporadas de mayor afluencia de peregrinos y también de hospitaleros es cuando se reproducen, año tras año, tristes situaciones, en los albergues, entre los hospitaleros que comparten una quincena.
Desde hace muchos años ya, en los cursillos de nuevos hospitaleros, se incide –mucho y en repetidas ocasiones- que el mayor problema que se puede presentar en un albergue proviene de la relación entre los hospitaleros.
Y parece que todo lo que hacemos por que se entienda que “puede ocurrir” no se escucha, no se entiende, o lo que es peor, se olvida en el momento de ser hospitalero.
Como entre nosotros –tan gran número- hay especialistas para casi todo, me encontré haciendo una reflexión sobre lo que menciona arriba justo a un especialista y, medio en broma, medio en serio, le propuse un cursillo que sirviera para dar herramientas sociales a los hospitaleros.
Angel Herranz, el hospitalero especialista que menciono, lanzó unas cuantas ideas entre las que destacaba el uso de la simpatía como herramienta social. Aquí abajo pergeña un guión que todos –no sólo los novatos, más bien sobre todo, los veteranos- deberíamos leer con atención y aplicarnos para que la experiencia de la hospitalidad sea beneficiosa para todos: hospitaleros, peregrinos, albergues y Camino.


HOSPITALIDAD Y SIMPATÍA EN EL CAMINO DE SANTIAGO

La palabra Simpatía viene del Griego “Synpaheia”, significa “sufrir o sentir con”.
El Diccionario de la R.A.E. define la simpatía como ”Inclinación afectiva entre personas, generalmente espontánea y mutua, motivada muchas veces por sentimientos análogos”.

La simpatía nos acerca a los demás y nos lleva a compartir emociones con otras personas. La simpatía es contagiosa y la antipatía también es contagiosa.
“La simpatía es el modo de ser de una persona que la hace atractiva y agradable a los demás”.

¿Para qué sirve la simpatía?

La simpatía es una actitud que abre muchas puertas, algunas dan paso al interior de las personas, y nos permiten acceder a sus emociones y  sentimientos.

¿La simpatía se tiene o se adquiere?

La simpatía es algo que se aprende, si bien es cierto que dependiendo de las cualidades con las que uno nace, puede resultar más fácil de aprender o desaprender.
La simpatía es un conjunto de habilidades que permiten estar más cerca de los demás, que ayudan a resultar más agradable y a interesarte por las personas.
La falsa simpatía no se puede simular durante mucho tiempo y en este oficio de la hospitalidad hay que decidir si somos personas simpáticas por los demás o somos personas autenticas por nuestro ego. En cualquier caso ser una persona antipática o ser simpática cuesta lo mismo.

¿La gente simpática nos hace la vida más agradable?

Algunas personas utilizan la simpatía solamente cuando quieren algo de los otros, pero eso se nota y no es recomendable.
Hay personas que confunden la simpatía con la buena educación; siendo esta última necesaria para las relaciones entre personas, no es lo mismo: la educación hace la vida más soportable pero no más agradable.
Una persona simpática tiene una sonrisa luminosa, aunque no es necesariamente la “chistosa” del grupo y siempre que habla sonríe.
Una persona simpática, no está obligada a serlo en todos los momentos ni con todos los que se relaciona, hay momentos y momentos así como personas y personas.
Hay personas muy poco hábiles para la simpatía y que además no están interesadas en ejercerla. Es una actitud respetable pero no es útil en la hospitalidad. La simpatía es el antídoto contra la antipatía.
Algunas personas inspiran simpatía, otras no. Ello  es a consecuencia de las habilidades que utilizan o que no utilizan. Es  importante cuidar el lenguaje no verbal y es necesario estar pendiente de las señales que enviamos o recibimos en una conversación.
La expresión “Yo soy antipático y no lo puedo cambiar” es dar por cierto algo que no lo es, no se trata de hacerse el simpático, se trata de  aprender habilidades  para la simpatía.

La simpatía, por tanto, es una herramienta con la que deberemos contar si pretendemos ejercer una buena hospitalidad en el Camino de Santiago o lo que podíamos definir (con permiso de los expertos) como “Hospitalidad Situacional”, es decir, desarrollar la labor de hospitalidad en función de la “madurez emocional” de los  hospitaleros/as que coincidan en el mismo albergue, de los responsables del albergue, de las personas que nos sirven de enlace con los responsables y de cualquiera que esté designado para colaborar en el albergue o pretenda realizar estas funciones.

Pero esta es una historia sobre la que convendrá reflexionar en cualquier otra ocasión, de momento pensemos en la SIMPATIA y en la BUENA HOSPITALIDAD. 
Un abrazo y buen trabajo HOSPITALEROS/A

Ángel Herranz,
Hospitalero leonés y experto en comunicación humana.









TEMPORADA DE VERANO

…y antes de primavera y, después, de otoño y…

Muchos peregrinos, montones de peregrinos; peregrinos sin ton ni son.
Ritmos raros, días de mucho, vísperas de poco o casi nada.
Llenos de más de 300 y soledades de uno.
Hospitaleros novatos “sufriendo” por llevar a buen puerto el albergue y veteranos que han sabido –por fin- cómo es ayudar en refugios enormes o disfrutar de la acogida en lugares pequeñitos.
Cuatro albergues menos en los que atender y aún con eso hemos pasado con estrecheces.
Noticias de desencuentros –más de las deseadas-, de fiesta constante en medio de la marabunta – nunca suficientes-, de hospitaleros dispuestos a lo que se necesite –santos, santos, santos- y hospitaleros que sólo están dispuestos si a ellos les gusta lo que se les pide.
Veteranos que se hacen de nuevas con esto de la voluntariedad exigiendo contraprestaciones que sabían que no debían esperar.
Albergues que se olvidan de cuáles son nuestras condiciones para ayudar en ellos.
Cursillos de nuevos. Cursillos de veteranos.
Reuniones en diciembre.
Pero, de ésta, hablaremos en octubre.


Queridos amigos, queremos aprovechar este boletín para comunicaros que la Federación Española De Asociaciones de amigos del Camino de Santiago en colaboración con la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de la Comunidad Valenciana va a celebrar su IX Congreso Internacional de Asociaciones Jacobeas, que se celebrara en Valencia los días del 20-23/10/2011.




* EL MEDITERRÁNEO EN EL ORIGEN *



Podéis encontrar más información en:
www.congresojacobeo.com

viernes, 26 de agosto de 2011

Que si alguien quiere dejar un comentario que lo haga

Que si alguno de vosotros quiere dejar un mensaje o alguna indicación, para bien o para mal, que lo haga. No tienen más que dejar un mensaje o escribir a mi correo.
Hoy es el día que no he rechazado mensaje alguno, ni correo. Cualquier idea puede ser buena para que las cosas vayan mejor. Que se están poniendo las cosas muy feas para todos.
Saludos.
La foto es del Pirineo Aragonés, al poco de comenzar a bajar del Puerto de Somport. Es una zona que me gusta muchísimo y he vuelto una y otra vez para subir sus picos. Aún me quedan unos cuantos.

Muchas gracias por vuestros amables comentarios; estoy muy agradecido a todos los lectores de este blog. Pero pido un poco de comprensión; no trabajo con el ordenador. Apenas lo utilizo los fines de semana y algunos ratos libres. Pensar que también me gusta salir al campo, la montaña, ir a visitar a mi familia y amigos; y cuando tengo unos días libres me marcho a caminar por el Camino de Santiago.
Y además tengo una nueva novela a punto de sacar al mercado, por lo cual este blog no obtiene la continuidad apropiada.


Una novela, aunque sea corta, necesita bastante documentación y elaboración; por lo que el tiempo de conexión a Internet lo utilizo para buscar datos e información interesante. Mi nueva novela transcurre, en su mayor parte, en territorio de los E.E.U.U. y es un país que no conozco y nunca he visitado; por ello tengo que surfear bastante por webs americanas.


Si tengo activado la moderación de comentarios es para poder contestaros cuando me preguntáis algo, aunque la mayoría de vosotros tan solo ponéis anuncios de vuestras webs. Una galera no avanza nada con un único remero por muy fuerte o listo que sea.
Muchas gracias.


Hoy, 25 de septiembre de 2013, esta entrada ha alcanzado los 250 comentarios; os estoy muy agradecido. Si bien yo pensé recibir comentarios dedicados al Camino de Santiago o a mis libros lo cierto es que el blog ha recibido comentarios de lo más curioso y extraño, haciendo publicidad de las cosas más extrañas. Mientras pueda seguirá así: con plena libertad para que si alguien quiere dejar un comentario que lo haga.
El Camino de las luciérnagas es así.


martes, 23 de agosto de 2011

Camino de las luciérnagas. Una sombra en el campo de la estrella.

               ¿Qué haces sentado al sol, peregrino?
Observo las esculturas que hay en esa finca, ¿qué trata de expresar el escultor? Un rostro con mujer encadenada, seres humanos, caballos; lo que pasa por la mente humana. Llevo un buen rato llamando al timbre de la finca pero no responde aunque parece estar en la casa
Mejor será que continuemos hasta Villafranca. Hace mucho calor y necesito tomar líquido cuanto antes; debo estar deshidratado
¿No paraste en el mercado de Cacabelos?
Sí, y me tomé una gran ración de pulpo; ahora necesito beber cuanto antes
¿Dónde está el extraño que te acompañaba? Os oí anoche charlando en el albergue de Molinaseca
¿Y qué decíamos?
No entendí gran cosa y no creo que haya quien os entienda
Hablábamos de estrellas y de cosas incognoscibles; caminos imposibles entre universos ignorados
Entonces mejor será apurar para llegar al albergue del Jato y pedir una gran jarra de sangría; esperaremos allí a tu compañero
No es mi compañero; es un americano con una historia muy especial a sus espaldas
¿No será espacial? No para de hablar de estrellas y constelaciones
También hablo yo de ellas y soy vasco
Yo de Badajoz y prefiero hablar del jamón y las jamonas
También a mí me gustan pero con este calor no consigo ni pensar en ello
Tranquilo que a la primera jarra invito yo
Me preocupa ese hombre; tiene cosas horribles en la cabeza y viene de peregrinación, no de turismo.
Yo me quedé en el paro hace un mes y mejor ni te cuento lo que tengo yo. Al yanqui le llevamos esta tarde a cenar en un sitio que conozco y con cuatro chupitos verás como suelta lo que le amarga la existencia. A mí lo que me preocupa es cómo subir mañana el Cebreiro.
Si no tuvieses esa barriga y ese sobrepeso no estarías tan preocupado. Deberías hacer algo de deporte.
¿Más deporte que poner ladrillos? ¿cómo estás tú tan delgado? ¿no comes caliente? Porque los vascos sois de buen yantar.
Soy marino y el mar es mi madre y mi alimento
O sea, merluza y bonito de pincho
Algo de eso, también sardinas. ¡Gracias a Dios! Ya se ve Villafranca. Una fuente ahí abajo, tengo que beber como sea.
Pero, ¡pijo! No hace falta que te arrodilles, ¡ni que te diera de beber un ángel!
¡Tú que sabes! Me sentía como si la muerte me abriese la barriga en canal y por ahí se me fuese el alma y todo lo que contenga
Bueno, pues entonces bebe lo que necesites; no eres un gigante en lucha con un guerrero navarro. Te llevaré la mochila hasta el albergue siguiente y te esperaré con una gran jarra en la mano. ¡Y reza! Por Dios no te vayas a quedar aquí tirado que estás a dos pasos del refugio; esta noche cenaremos con el yanqui y hablaremos de luces y estrellas y chicas de hermosas piernas. Tienes un bajón que se pasa y en paz. Te espero. No dejes que las mujeres encadenadas o lo que te pase ahora por la mente te afecte verdaderamente.

Inicio del cuento Una sombra en el campo de la estrella, de la colección Camino de las luciérnagas.
Están los corazones rotos
Y los pies destrozados,
El alma casi perdida
Pero firme el corazón
A las puertas del Perdón.
Y la vida siempre nueva
A la vista de una nueva luz
Cambia y se renueva
Siempre el Amor
Combinando miserias y glorias
Deja atrás plantas y animales
Y eleva una nueva esperanza
una comprensión mejor
De lo que simplemente es Dios

sábado, 20 de agosto de 2011

Canciones para el Camino VIII. Vacaciones en el mar.


En el año 1999 iba recorriendo el Camino por La Rioja, y al entrar en un bar a desayunar y refugiarme de las inclemencias meteorologicas, ponían en la tele un capítulo de esta conocida serie de televisión: Vacaciones en el mar.
Pasé el resto del Camino de Santiago hasta Compostela escuchándola una y otra vez y me parece deliciosa para acompañar tus pasos al encuentro de las luciérnagas prodigiosas. ¡Todo es amor! ¿Te enteras?
El tema original es The love boat del cantante Jack Jones, de 1997, y se hicieron muchas versiones por muy diferentes cantantes.



Para mí la más impactante es la que realizó Charo, la maravillosa cantante murciana, con un toque hispano e inconfundible:

viernes, 12 de agosto de 2011

7 para Peio. Otro nuevo cuento para Camino de las luciérnagas.

Camina el peregrino entre soutos y carballeiras la mañana de intensa niebla y llovizna fresca, suave. Va solo, cantando antiguas melodías vascas y recordando excursiones por montes y bosques, picos y desfiladeros, de su tierra madre. En un recodo del camino se encuentra una joven vestida con una funda de trabajo azul y vieja, calzando botas de goma, y una larga vara de castaño en sus manos. Delante suyo caminan tres perros que vigilan una docena de vacas pintas que obstruyen el camino por completo y no tiene más remedio que pararse y seguir a su ritmo.
  • ¿Cantas a las nubes o a los fantasmas que te persiguen, peregrino?
  • Canto por alegría, con amor, por compasión.
  • ¿Y qué dice tu canción?
  • Es una invención propia sobre el posible final de todo este modo de vida y el renacer de la vida renovada
  • ¿Y cómo es el cantar?
  • Llega la peor de las tormentas oscureciendo los cielos del mundo; se abalanza el terror más extremo, huyen los pájaros, se esconden los gatos, se cierra la puerta, y tan solo nos queda el silencio y el canto.
  • ¿Hay cabida en tu cántico para el amor o tan solo para la destrucción?
  • Llegará la esperanza
  • Vas muy ligero de equipaje, ¿ya estás huyendo de eso que cantas?
  • Es mi condición natural. Así voy por la vida.
  • ¿Cómo sir Galahaz buscando el Grial?
  • Mas bien como Orlando el Furioso; no creo que ningún santo cáliz se pueda encontrar.
  • ¿Y por ello te peleas con el mundo entero?
  • No peleo; me defiendo cuando no me queda más remedio. Y es verdad que en ocasiones me vuelvo muy furioso sin venir a cuento.
  • Eso es por la vida en las ciudades; sois tantos y chocáis tantas veces unos con otros que surgen roces continuos.
  • ¿Y en el campo?
  • Somos pocos y para ver follones ponemos la televisión.
  • Como si no tuvierais problemas con las tierras y el ganado. Estaréis todo el día...
  • Eso era antes, que mi padre parecía Gerión, todo el día peleando. Con la entrada en la Unión Europea esto de las vacas por el campo es casi una afición.
  • ¿Cuál es tu profesión?
  • Ahora mismo ninguna; tanto estudiar para nada. Esto lo hago por tener algo que hacer.
  • Mirando las vacas pastar y los pájaros cantar se pasará tu mocedad.
  • Y leyendo, siempre que puedo.
  • ¿Qué estás leyendo?
  • Algo de Eduardo Pondal.
    Los peñascos, las cumbres ignoradas,
    los torrentes, los rudos matorrales,
    que huyen del trato humano, las calladas
    selvas de las pendientes desiguales,
asilo de las tribus ya pasadas
del celta, y mis ensueños ideales;
  • Lo de huyendo del trato humano me suena, ¿por ello te vienes al campo?
  • ¿Y tú, por qué vas caminando a Compostela? Podrías hacerlo en coche, tren, avión, etc.
  • Quizá vaya buscando un tipo de humana compañía que en mi ciudad no encuentro cada día.
  • Eso es lo que te enfurece y te hace venir buscando el Grial.
  • Puede que busque su luz verdadera pues la mía propia poco alcanza.
  • ¿Acaso no ves la luz del sol cada día? Porque ciego no eres.
  • Tal vez lo sea en un sentido íntimo del término. Es difícil de explicar en estos tiempos tan interesantes que nos ha tocado vivir. Y la verdad es que no lo entiendo.
  • Como si no fueran reales la mayor parte de las cosas que percibes
  • Real es una piedrecita que se me ha colado en la zapatilla.
  • Pues paremos aquí, que ya hemos llegado a mi pradera.
  • ¿En la puerta del cementerio?
  • ¿Te asustan las lápidas o crees que va a venir A Santa Compaña en pleno día para llevarte?
  • Preferiría que hubiésemos parado en el bar que pasamos hace un rato
  • ¿Y dónde metía las vacas?
  • Suenan las campanas sin parar
  • Si, tocan a muerto, ¿Te has parado a pensar en si fueras tú ese por el que suenan?
  • Fin de Camino y mis cenizas polvo de estrellas
  • ¿Y no quedaría nada?
  • Las cenizas; algunos dicen que un gramo de ellas se vuelve luz densa y se va de aquí.
  • ¿A donde?
  • De donde vino allí volverá y después Dios dirá. ¿Escuchas el canto de los pájaros?
  • Escucho los pájaros, miro las flores, y de las moscas siento los picores.
  • Estas viva
  • Como una vaca. Y tú me miras con ojos de cordero degollado.
  • La tuya es la de las vacas al paso de los bueyes
  •  Estás de coña. Algo más sentirás o soñarás verdadero.
  • Sí, sueño con una boda
  • ¿Aquí mismo?
  • En cualquier parte. Sigue tu camino. Que vuelva ese gramo de luz tuya a visitarme cuando esté limpia.
  • ¿No quieres venir conmigo? Podríamos casarnos y ser muy felices.
  • ¿Y estar siempre caminando sin llegar nunca a nada?¿De qué vives, mochilero?
  • Dame tu teléfono, siempre algo habrá de comer y vestir.
  • Llamame por el tantan que usáis en tu pueblo que de eso nada me falta
  • ¿Y podremos charlar estando tan lejanos?
  • Aquí hay árboles por todas partes
  • Vives rodeada de amargura y no quieres cambiar; sientes la necesidad de un nuevo mundo para ti y los tuyos pero no das un paso para conseguirlo.
  • Ya ves; seguiré con las vacas y los perros. Te irás y me olvidarás. Pero, ¿y a ti quien te sacará de donde te has metido?
  • Cualquiera con más sentido común que tú. ¡Y no será por cabeza!
  • Es por los genes; los vascos solemos ser cabezones
  • No es cuestión de genes pues hasta las pulgas tienen más que vosotros; es por la violencia que arrastras contigo.
  • Pues no sé  si eso será verdad pero por ahí viene un peregrino que me resulta conocido
  • ¿De Tu Camino?
  • Ya no sé, pero me voy con él.
  • Buenos días tengan ustedes
  • ¿Te importa que te acompañe?
  • ¿Y abandonar tan excelsa compañía por un vejestorio como yo?
  • Es ella la que no quiere dejar este paraje agónico, esta niebla espesa, el olor del estiércol.
  • Tú no tienes todavía lo que ella necesita para abandonarlo y las rosas más olorosas crecen junto a los muladares; sobretodo humanos. Bienvenida sea tu compañía, me llamo Marcial y te advierto que camino despacio. Esto me está resultando mucho más duro de lo que imaginaba. Me duelen los pies y las rodillas no me soportan.
  • No importa, el caso es salir de aquí y llegar a cualquier parte donde brille el sol.
  • El sol siempre está en su sitio; eres tú el que no ves ni percibes. Donde encuentras vacas y tumbas antiguas otros encuentran una belleza muy difícil de describir. Sal a buscar ese sol y deja ya la noche oscura.
  • Pero dejo atrás mi luna. Cuando al fin la había encontrado.
  • Mucho será lo que tengas que dejar y perder antes de poder volver y conquistarla. Es brava la moza, casi tanto como hermosa.
  • No sé qué tendré que expulsar pero ahora mismo del cuerpo me sale pólvora.
  • Deja ya de echar mistos y caminemos.
  • Me parece que no puedo seguir y me voy a sentar, o volver a por ella.
  • Vamos ya vasco risueño, ¡no te dejes abatir por el desconsuelo!¡No habrá mujeres! A la que te descuidas salta una perdiz por detrás y ni la apuntas. Sigue caminando.
  • Cada paso me cuesta un imperio
  • Te contaré un cuento para aliviar tus pasos ensombrecidos. Hace cuarenta años iba un niño acompañando a sus padres en un brillante tren camino del mar. Iba medio dormido por el madrugón que le habían dado. Al llegar al puerto su padre le desperezó y condujo a la cabina del maquinista y en un pequeño asiento a su lado le dejó. El conductor iba en silencio y entre la niebla iba viendo retazos de naturaleza. Los túneles aparecieron y con ellos una sensación de entrar en un mundo misterioso. La sensación de vacío en su estómago y el dolor de los oídos le espabiló aún más. ¡Los túneles!. A una oscuridad le seguía otra, niebla y más niebla, dolor de cabeza, a punto de vomitar, agarrado al asiento no podía dejar de mirar negrura tras negrura, nube tras nube, el agua salpicar la ventanilla. Cuando ya estaba a punto de saltar del asiento y salir corriendo a buscar a su padre el tren llegó a una estación y paró. El maquinista le miró y le dijo: ven conmigo, ¡te invito a desayunar!. Le cogió de la mano y le bajó del tren; en la cantina repleta estaban sus padres ya pidiendo la consumición. El chaval miraba las gentes, sus caras risueñas, sus charlas despreocupadas, la calma inaudita que todo lo invadía, y se quedó ensimismado y de pie; mirando. Se fue el miedo, el dolor desapareció, y una dicha inexplicable le invadió. Por las ventanas comenzaba a entrar la luz del sol mientras la niebla se disolvía y en su rostro una leve sonrisa se comenzó a dibujar. Ese día vería el mar.
     7 para Peio es el título de un nuevo cuento que estoy escribiendo para Camino de las luciérnagas II. Confío que os llegue a gustar.

    domingo, 7 de agosto de 2011

    Canciones para el Camino VII: Solo se vive dos veces, de Nancy Sinatra.


    Una preciosa canción que acompañaba las aventuras de James Bond, my name is Bond, me parece estupenda para acompañar los primeros pasos del día por campos y montañas. Solo se vive dos veces.
    La interprete es la encantadora Nancy Sinatra y la música de Frank Pourcel. Una de esas películas que marcaron época: Solo se vive dos veces.

    Hay que dejar muchas cosas atrás para llegar al final del Camino de las luciérnagas, y algunas ¡son muy tentadoras!
    Y el vodka se sirve removido no agitado a un viejo peregrino, ¡que ya os vale!

    viernes, 5 de agosto de 2011

    Tres luciérnagas. Un nuevo cuento para Camino de las luciérnagas.

    Va subiendo el antiguo collado de San Antón un viejo peregrino, vestido a la antigua, cargado de cruces y esperanzas. Un largo bordón y calabaza, un zurrón de cuero y vieira en el sombrero de fieltro viejo y negro, es lo que porta a su paso, cansino y cojo, por las montañas de León; le sonríen las flores y le cantan los álamos. Va con hambre. Va muy lento.
    Al llegar a un pinar sombrío escucha ruidos extraños entre unas matas cercanas; se detiene un instante y observa; sigue caminando, escuchando, mirando. Un par de cuestas más y se detiene para recobrar el aliento y, al girar la vista al valle, ve, con estupor y espanto, que un gran lobo le va siguiendo los pasos.
    Un miedo instantáneo paraliza sus piernas y su vientre parece haber recibido un navajazo pero, apoyado en su bordón, se mantiene firme y erguido mirando el horrible asesino. Un frío intenso e inexplicable le cala hasta la médula y un sudor pestífero exhala sin querer su cuerpo. El lobo, sintiendo el miedo humano, enseña sus fauces e inicia una arremetida mortal. Da un paso atrás el peregrino y a punto está de irse al suelo, más, quizá por rabia quizá por orgullo, vuelve a su posición erguida y clava el bordón en el suelo con un fuerte ademán. Mirando fijamente los ojos del lobo, refrenado por su gesto, siente un fuerte calor que le surge del pecho y rechaza el frío externo y el miedo interior. Aspirando una gran bocanada sopla el peregrino con fuerza sobre el hocico fiero, a menos de un metro de sus viejas carnes; a lo que el lobo responde tomando impulso para saltar hacia su cuello enseñando sus dientes pavorosos; le responde el romero extendiendo su brazo derecho, enseñándole la palma de su mano. Al instante, un fuerte destello luminoso surge del cuerpo peregrino y ahuyenta al lobo. Corre la fiera con el rabo entre las piernas y el peregrino, siguiéndole los pasos con la mirada, musita una oración interior sin hacer el más mínimo gesto.
    Apenas un minuto de descanso, gira sobre sí mismo y continúa su ascenso. Siente el peso de cada fibra de su cuerpo, el esfuerzo de cada paso, el dolor de cada músculo. ¡Cuanto sacrificio! Algo le ocurre en ese momento de quejarse: ve salir su ser de su cuerpo agostado y marcharse de este mundo. Atrás quedan las montañas y océanos, atrás el mundo azul que habitamos, el sol se va viendo reducido a una lucecita minúscula, ya solo ve estrellas y más estrellas que se alejan por instantes. Una gran nube con forma de lenteja es lo que se le muestra y abandona; a un puntito queda reducida la blanca lenteja ¡hay millones como ella! Y se alejan. Se aleja todo y de todo hasta verse reducido a un lugar oscuro. ¿Qué esto que siento, Dios bendito? ¿Qué siento?, ¿frío? Es el miedo, es por estar vivo. Y ahora vuelve y sigue en el Camino. Al punto sale de la oscuridad y se ve haciendo el recorrido inverso. Una alegría inexplicable le invade al ver de nuevo luces, las nubes luminosas, las estrellas de colores, la blanca y liviana lenteja, el astro conocido, ¡casi puede sentir su calor inmenso! Y hacia un punto ínfimo se ve dirigido: ¡es el mundo azul, verde y seco, tan conocido! Como un pajarito se siente volviendo a su nido; unos instantes más y ya está de nuevo en si mismo. Como si nada hubiese sucedido.
    Va cansino y cojo el anciano peregrino al sol y las nubes sonriendo; va hambriento. Al coronar el collado y comenzar el descenso ve, a lo lejos, unos pueblos, ¡Quizá tenga suerte!¡Quizás le den algo que le sirva de sustento! Sus tripas crujientes le impulsan a caminar de nuevo; son apenas unos pasos cuesta abajo. Llegará pronto. Es su deseo.
    Al pasar un recodo del sendero se encuentra unos matorrales que le resultan conocidos ¡son arándanos! Y se relame antes de cogerlos. Camina tranquilo, de matojo en matojo, comiendo los ricos frutos del monte, cuando, de improviso, siente que algo tremendo se le viene encima. Alza la vista hacia lo alto del monte y ve un oso inmenso que se dirige directo hacia él.
    Apenas tiene tiempo de reaccionar tomando el largo bordón y clavarlo en el suelo apuntando el herrado regatón hacia la bestia cuando el oso se frena a unos metros y, abriendo sus fauces, le suelta un gruñido inmenso. Le tiempla hasta la última de sus células, pierde la noción del tiempo, nota un olor intenso, extraño, horrendo, que le golpea como una ola de viento fétido. Pero se mantiene recio, agarrando con fuerza su improvisada lanza apuntando al corazón del monstruo. El sol ciega sus ojos, las piedras menudas ceden bajo sus sandalias, y un terror insoportable le petrifica por completo. Ceden sus rodillas, se va al suelo, el oso le ruge de nuevo, él cierra los ojos. A punto está de soltar el bordón y darse por muerto cuando un calor intenso le recorre de la cabeza a los pies y le reanima al momento; abre sus ojos de nuevo y mirando al oso tremendo coge una piedra del suelo, y se la muestra al fiero. Se yergue. Toma aire. Siente que vuelve a ser él mismo de nuevo. Se gira y camina volviendo al sendero. Se va el oso; y el olor del infierno.
    Tira la piedra al suelo y se queda mirando la palma de su mano por un fugaz momento. Ve las líneas en ella trazadas, ve las células, y sigue mirando dentro, los gusanitos que componen su carne vieja, y éstos a su vez de células menores están hechos, escaleras retorcidas componen intrincadas redes luminosas, y sigue hacia adentro, esferas dentro de esferas, esferas luminosas dentro de todo, cada vez más pequeño, todo vibrando, todo en movimiento constante; ahora son lucecitas que se me clavan como alfileres saliendo de todas partes en todo momento, y me estoy moviendo, como haciendo un surco en todo ello. Al fin me quedo quieto. ¿Calor? Estoy como ardiendo, ¿qué es esto? Estoy quieto y moverme no puedo, ¿qué me ocurre? Es el terror que sientes; sigue viviendo.

    Ve abajo los pueblos. Ve los ríos y senderos; los prados y los fuegos. Ve gente a lo lejos.
    Camina despacio el viejo peregrino. Va lento. Le duelen los pies, las rodillas, el cuerpo. Incluso el zurrón le parece un gran peso. No vuelve la mirada. Se ha ido el olor y terror inmenso. Va serio. Va lento. La humildad le calienta por dentro. Ya no importa el tiempo. Cuando llegue al pueblo habrá llegado y dará gracias al Altísimo por no estar muerto.

    Es el comienzo de otro cuento que estoy escribiendo para Camino de las luciérnagas. Confío en que guste a algunos de vosotros. Está dedicado al Camino del Salvador; el que va de la catedral de León a la de Oviedo.
    Sube el viejo peregrino las escaleras de la compasión
    deja atrás las cruces, mochila y bordón,
    para entrar en la Ciudad Oculta
    y recobrar la verdadera amistad.

    miércoles, 3 de agosto de 2011

    Asistiré al Primer Encuentro nacional en Camino del Salvador. Oviedo.

    Por fín se disiparon las dudas y podré asistir al Primer Encuentro nacional en el Camino del Salvador que se realizará en Oviedo del 16 al 18 de septiembre próximo.
    Confío en que no surga algún impedimento de última hora y poder conocer a un buen grupo de gente.
    Desde aquí os animo a apuntaros y participar. Seguro que será muy interesante y lo pasaremos muy bien.

    Muchos asturianos asistiran y enseñaran muchas cosas de las diferentes rutas y Caminos hacia Santiago; y a ver si le damos un fuerte empujón a este Camino del Salvador y se conoce en el mundo entero.

    lunes, 1 de agosto de 2011

    Canciones para el Camino VI: Explorador celeste, de Sergio Makaroff

    Una estupenda canción de los años 80 para llevar en tu pequeño reproductor de música y escuchar en algún momento que te sientas decaido o abatido por los azares del Camino. Explorador celeste.
    Es de Sergio Makaroff, y me resulta entrañable. La escuchaba, a principios de los 80, en las discotecas de Salou, Tarragona, y nos daba una marcha tremenda para salir a bailar y ligar con todo lo que se movía.
    A ver si os gusta.

    Otro loco argentino que nos alegraba la vida con sus canciones a finales de los años 70 del siglo pasado y que no podía faltar en un disco del Camino de las luciérnagas. Sergio Makaroff.