martes, 21 de diciembre de 2010

La mariposa celeste


Caminaban presurosos hacia la luz del sol poniente
Un grupo de peregrinos llegados de los más lejanos rincones del orbe humano.
Era el día del equinoccio
Cuando la luz del día y la noche se equilibran
Y a lo lejos surgió de pronto una intensa nube oscura que comenzó a cubrir todo el Occidente.
Una masa espesa y lúgubre avanzaba sin remisión aplastándolo todo.
Los peregrinos, asustadas, comenzaron a correr hacia una antigua iglesia donde ocultarse.
Uno de ellos gritó: ¡son langostas!, y otro: ¡son enormes!, ¡vienen por nosotros!
La nube ya ocultaba la mitad del cielo cuando ellos alcanzaron las puertas del templo
Mas, al entrar y santiguarse, se observaron como una intensa explosión de luz y color.
Los insectos se habían convertido, como por ensalmo, en inmensas mariposas
Batiendo sus alas brillantes y pasando por encima de ellos a gran velocidad.
Aún pudieron contemplar cómo los últimos rayos del sol alumbraban el capitel
De la Anunciación antes de entonar himnos y canciones propias de cada una de sus tierras y confesiones religiosas.
Al salir del templo, ya de noche, uno de ellos, casi una niña, les indicó un lugar del cielo
Donde se podía ver lejana una de aquellas fabulosas mariposas celestes
Como indicando: ¡No tengáis miedo!

 Dedicado a la gente del Camino de Santiago, de mi libro Camino de las luciérnagas.

Una visita a Muxía


En el verano del 2003 volví a Muxía, una vez más en el Camino, esta vez acompañado de Aurora, mi novia por entonces, y pasamos unos días disfrutando de tan bonita villa marinera. Pondré unas fotos para que conozcáis tan bonita villa marinera de la Costa de la Muerte.


 Llegamos desde Santiago de Compostela, donde habíamos parado un par de días para dar el abrazo al Patrón, y nos alojamos al llegar en unos apartamentos de Los Molinos, Os Muiños, y desde allí íbamos a un sitio u otro. Caminando o en bus. Estábamos cerca de Muxía y podíamos ir a otros sitios cercanos. Nos gustó mucho Cee, donde pasamos un día entero pues estaban de fiestas patronales.


Y, además, teníamos a mano la playa de Os Muiños para nosotros solos. Bueno, había una pareja de franceses acampados con su autocarabana y las señoras del pueblo bajaban cada mañana a recoger las galletas de petróleo que aún quedaban por la playa como última muestra del desastre del buque Prestige.


 El primero de los días fuimos caminando por la senda del Camino de Santiago, casi perdido de tanto como habían crecido las zarzas ese año, desde Os Muiños hasta el Santuario de La Barca.


 Bajando hacia las playas la vista de Muxía era estupenda a pesar de estar nublado y amenzar lluvia; íbamos guiando a unos peregrinos franceses que venían caminando de su tierra natal y andaban un poco desorientados.
Querían ir por la carretera pero la opción senderista le gustó más y lo agradecieron por las vistas tan estupendas de la ría.



 Por supuesto, nuestra primera visita fue al Santuario de la Virgen de La Barca. Ya tendríamos tiempo de conocer Muxía.


Conociendo las famosas piedras de la Barca; la de la vela es la más fácilmente reconocible. Aurora estaba encantada de conocer ese lugar tan especial de la Costa de la Muerte y del que tanto me había oído hablar.



Y tras entrar a ver el Santuario de la Virgen de la Barca, beber agua de la fuente antes de volver a la villa. El templo estaba lleno a rebosar pues coíncidimos con una hora en que había misa y no pude hacer foto alguna.



Las playas estaban limpias gracias al inmenso trabajo de toda la gente que luchó contra la marea negra, y aunque aún se notaban los efectos del Prestige, daba gusto caminar por Muxía y toda la Costa de la Muerte.
Nos quedamos unos días y lo pasamos fenomenal. Confío en que algún día volvamos para pasear por sus calles y volver a disfrutar del estupendo ambiente que tiene la villa marinera.

De Muxía marchamos para pasar unos días en La Coruña, pues yo tenía gran interés en asistir al Salón del Comic de aquel año. Autores muy interesantes pude conocer aquellos días. Después continuamos ruta por la Marina Lucense, Vivero, Foz, Burela. Muy buenos recuerdos de aquel verano.