jueves, 2 de diciembre de 2010

El Camino de Santiago que hice en el año 2000

 El año 2000, tras pasar unos días en Picos de Europa y como aún me quedaban días de vacaciones, marché hasta Francia para recorrer una zona del Camino de Santiago que no conocía.
Mas bien fue lo poco que puede recorrer ese año pues entre unas cosas y otras apenas pude andar algunas etapas y no perder el contacto con tan singular vía y espíritu colectivo.
Con unas pocas fotos se puede ilustrar aquella actividad. La primera de ellas pertenece a la entrada al casco antiguo de Saint Jean Pied de Port, a donde había llegado en tren tras un largo viaje. Estuve un buen rato por sus calles medievales viendo comercios y desayunando.


A la salida de Saint Jean Pied de Port  hay que tomar la decisión: ¿qué ruta tomar?. Decidí ir por la más larga, la denominada Ruta de Napoleón que sube a los Puertos de Cize y Lepoeder.


Una preciosa vista de la zona de Saint Jean desde el mirador del Arbola Azpian.
Era una mañana muy calurosa y húmeda del mes de julio. Pero esas nubes lejanas ya anunciaban tormenta a primera hora del día.


La virgen de Biacorre en un precioso balcón con vistas al Pirineo.



 En esta segunda foto voy caminando tras un par de canadienses, minutos antes de que los tres nos despistásemos y no viésemos el desvío de Bentartea, donde se abandona el asfalto.
Íbamos andando por la hierba, pasando junto a rebaños de ovejas y grupos de buitres espectantes, y nos fuimos unos kilómetros más allá, hacia la izquierda. Hasta una fuente donde se unían unos cuantos senderos.


 Allí me dí cuenta del despiste, a ver en lo alto de un monte la antena de televisión que está en un monte al lado de Lepoeder.
Estábamos en el Collado de Arnostéguy. Descansamos un rato, llenamos la cantimplora, y por un sendero fuimos a parar a la muga y el punto de entrada en España como si no hubiera pasado nada.



Al fin en el Collado de Lepoeder. Serían las tres de la tarde y después de pasar una mañana muy calurosa, en cuestión de minutos, la temperatura descendió bruscamente, comenzó a granizar, y no había quien parase en campo abierto. Tomé mis cosas y bajé corriendo hacia el pinar y no paré hasta Roncesvalles. Que se ve en la foto a la derecha, entre los árboles. Y también Burgete.

Al fin llegué a Roncesvalles bajando corriendo por el pinar. Al llegar al albergue me encontré con que estaba ya completo, ¡y no eran las 4 de la tarde! No obstante el hospitalero me ofreció un lugar en algún rincón para dormir.
Decliné el ofrecimiento y tras sellar la credencial y tomar un refresco continué la marcha hasta Burgete. Después de la tormenta había quedado una tarde preciosa en el Pirineo Navarro.



Burgete me pareció un sitio sensacional. Después de caminar unas 10 horas, desde Saint Jean, alojarme en una casa rural, habitación inmensa, bañera impresionante, y una familia acogedora con los montañeros y peregrinos me resultó la mejor de las elecciones.
Casa rural Don Jaúregui, un sitio sensacional. http://www.donjaureguideburguete.com/

Pasé resto de la tarde descansando en el frontón para después cenar sensacionalmente en un restaurante del pueblo. Era el único peregrino del pueblo, ¡pero que bien se estaba!.



Camino de Espinal. No había amanecido y ya pasaban peregrinos bajo mi ventana, en Burgete. Con las primeras luces me puse a caminar y bajar hacia Zubiri. Pasaban peregrinos por docenas presurosos de llegar a su destino fijado.


Paré en Espinal, bueno en Espinal, en Gerendiain, en Zubiri, y en todo lugar donde encontré un bar abierto, pues fue una mañana verdaderamente calurosa. Pero preciosa y los paisajes muy bonitos.


 Caminar hasta Zubiri era muy poquita cosa para un andarín como yo, así que continué hasta Larrasoaña. Pero encontré el albergue completo, así que, tras comer algo, decidí continuar marcha hasta donde llegara.


Pasando por Zuriain; después vendría el parque fluvial lleno de familias haciendo paellas y chuletones a la brasa. Decidí meter la quinta marcha y llegar como fuera a Pamplona. Había hambre y sed.




Pero al llegar a Trinidad de Arre y entrar a sellar el hermano marista me convenció para quedarme allí alojado. Un albergue encantador y un ambiente estupendo. Pasé la tarde por Villaba dando una vuelta y relajándome después de la marcha. Una cerveza en el frontón y la cena en un mesón para después volver al albergue a charlar con la gente y dormir a gusto.

Al día siguiente, ya en Pamplona, una llamada telefónica a casa me hizo desistir del Camino por ese verano. Una pena pues el tiempo era estupendo, eran asuntos familiares que no admitían demora. Tomé el primer tren y adiós.
Pensé: aquí se acabó todo; ya tengo la Compostela del año pasado, será mejor dejarlo así.


 No obstante, un fin de semana de otoño, decidí realizar el tramo entre Sahagún y León. La mañana en Sahagún estaba algo lluviosa y muy nublada a primera hora del día.


Una bonita laguna a la salida de Sahagún. Había llovido mucho aquel otoño y las lagunas estaban a tope de agua y vida por todas partes.


Tomando el andadero en el desvío a Calzada del Coto, pero continuando hacia Bercianos.


Llegando a Bercianos del Real Camino donde paré a desayunar. Había poca gente caminando en aquellos días del mes de noviembre y nos reunimos en un bar a charlar un rato.



Camino del Burgo Ranero una mañana ventosa con chaparrones que se escapaban de vez en cuando.

Paré en el Burgo Ranero a tomar algo y hacer fotos y después continuar la marcha.

 A la entrada de Mansilla de las Mulas me sorprendió una bonita escultura dedicada a los peregrinos que habían inaugurado poco tiempo atrás. Aquí finalizó la etapa hasta el día siguiente.

 Al paso por Villamoros de Mansilla, al día siguiente, se podía ver la cordillera cantábrica completamente nevada. Paré a desayunar en el Puente Villarente y algún otro sitio más. Un día fresquito que invitaba a pasear y meditar.

Para bajar a León había que cruzar la carretera nacional corriendo en un lugar bastante peligroso. Hoy día ya han construido una pasarela para evitar el tráfico rodado. La verdad es que resulta bastante cochambroso el aspecto que ofrece ese lugar pero mucho ha mejorado. Y al fin la bajada a la ciudad y fin del Camino por lo que tocaba al año 2000. Al año siguiente también volvería pero eso queda para otra entrada.

En Camino de las luciérnagas voy a ir poniendo poco a poco entradas referentes a diversos años y andanzas por el Camino de Santiago. No siempre por el Camino Francés.